Alberto, cuesta abajo en su rodada

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Alberto Fernández, el presidente decorativo de la Nación, se ha dejado humillar de tal manera que nos terminó humillando a todos los argentinos. La inmensa mayoría de nuestros compatriotas siente vergüenza ajena por este espantapájaros que fue reducido a la servidumbre por Cristina.

Desde que comunicó que no se iba a presentar para una imposible reelección, ser refugió en una nube de gases y no hace nada de nada. No tiene agenda. Vegeta. Hasta su amigo Lula se burló de Alberto y le dijo, plata no hay, no te llevas un peso, te vas con las manos vacías. Y se lo dijo en la cara mientras Albertito sonreía como un pavo.

Hasta Julio de Vido, el ex funcionario que tiene más denuncias por corrupción y está bajo arresto domiciliario, se dio el lujo de burlarse de Alberto. Dijo que Cristina se equivocó en elegir a Alberto y que no hubo autocrítica. Y que cuando estaba en la cárcel le contaba al resto de los presos el papelón que iba a hacer Alberto y le decían que era exagerado. “Hoy me llaman para decirme que me quedé corto”, remató De Vido.

La investidura presidencial quedó destruída. Esa es la gravedad institucional. Porque Alberto degradó y bastardeó ese lugar sagrado que es el sillón de Rivadavia y en ese camino, nos degradó y nos bastardeó a todos. Incluso a los que no lo votamos y advertimos que era un chanta peligroso. Nunca tuvo uñas de guitarrero aunque le gusta guitarrear.

El escándalo de ayer con la fecha para anunciar el índice de inflación deterioró aún más a este gobierno que no gobierna. Los cronistas de la Casa Rosada que el Presidente se había enterado por los medios y por la tarde. ¿Quién tomó esa medida por la que luego debieron dar marcha atrás? “Pregunten a Massa”, fue la respuesta. Es muy triste para cualquier país que un presidente se transforme en un felpudo para que sea pisado por Cristina y Sergio Massa. Eso es lo que hay.

Carlos Pagni, es su excelente columna apuntó que “el de Massa, el de Fernández se ha convertido en un gobierno pedigüeño movilizado por la desesperación”

A esta altura del hundimiento argentino, no hay dudas de que Alberto Fernández es el peor presidente de la historia democrática. Pero creo que Fernández está batiendo otro record: nadie fue tan humillado por su propia fuerza política. El fuego amigo ha sido letal. En los últimos días de la víctima, el testaferro político de Cristina tuvo que escuchar agravios brutales de dos de sus enemigos íntimos: Sergio Berni y Fernanda Vallejos. Ambos, por derecha y por izquierda tienen como jefa absoluta a Cristina. Ninguno diría las barbaridades que dijeron si no tuvieran la orden o, por lo menos, el aval de la reina del Calafate.

Berni aseguró que si Néstor Kirchner se levantara de la tumba, sacaría a Alberto a patadas en el donde la espalda cambia de nombre.

Dos reflexiones al respecto. Primero, si eso fuera cierto, Néstor se convertiría en un golpista porque Alberto debe terminar su mandato como corresponde. Segundo, además de ser algo incomprobable, Berni debería recordar que Alberto fue socio fundador del Grupo Calafate y por una década integró la mesa chica del kirchnerismo con Néstor y Cristina. Eran los tres mosqueteros del nacional populismo chavista. Se bromeaba diciendo que si el matrimonio se divorciara, iban a discutir quien se quedaba con Alberto. De hecho, Fernández fue jefe de gabinete de Néstor durante todo su mandato y también de Cristina hasta que se pelearon. Alberto no surgió de un repollo. Fue un hombre clave en la fundación del kirchnerismo y fue la propia Cristina la que lo designó candidato a presidente con un tuit.

¿Qué quiero decir con esto? Que es verdad que Alberto es un pelele, pero que Néstor y Cristina fueron sus padres putativos. Ellos lo elevaron. Ellos también son responsables. Cristina no puede decir que no tiene nada que ver. Ella lo parió candidato.

Berni expresa gran parte del pensamiento hostil y agresivo de Cristina contra Alberto. Llegó a decir que Alberto no era “un muerto político porque seguía molestando”. O “el que trajo al borracho que se lo lleve”.

Insisto con esto: el que trajo al borracho como dice Berni fue Cristina, la jefa política de ambos.

No hay antecedentes de faltas de respeto tan grandes ejecutadas por sus propios compañeros peronistas. Pero en el campeonato de quien humilla más al presidente, Berni tiene una competidora de fuste: Fernanda Vallejos.

Fernanda fue naif en sus últimas descalificaciones. Apeló al viejo juego infantil de las figuritas. Diciendo que el borracho, casi muerto político, no podía ganar un torneo de ese entretenimiento tan simple.

Fernanda fue suave comparada con su ya histórico tsunami de agresiones que instalaron palabras como mequetrefe, ocupa, enfermo y varios mimos más.

Muchos cronistas del poder cuentan que en la intimidad, Cristina le dice a Alberto “pelotudo”, al igual que a Oscar Parrilli. Parece ser el improperio preferido de la vice condenada por corrupción. También se burla de Alberto por otras cuestiones vinculadas al sexo, pero en esas profundidades de la intimidad no me meto.

Pagni también citó a un periodista brasileño que apeló al tango “Cuesta abajo” (Ladeira Abaixo) para graficar el estado del cuarto gobierno kirchnerista.

Cuesta abajo dice “Si arrastré por este mundo / la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser… ahora, triste, en la pendiente, solitario y ya vencido… o a Alberto, Cristina y Massa. Chan chan.

Editorial de Alfredo Leuco en Radio Mitre