Ya expulsado del Congreso, Kueider se complica por sus empresas fantasmas

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El patrimonio del ex senador en la mira judicial. Encontraron una casa en venta, un estudio jurídico y otro contable, pero ningún rastro de las firmas. Su socio aún no aparece.


El Congreso fue escenario de un hecho histórico: el senador Edgardo Kueider fue expulsado tras una votación que marcó un punto de quiebre en la política. El desenlace no solo expone la pérdida de apoyo en el recinto, sino que también destapó una trama de irregularidades judiciales y empresariales que salpican al legislador.

Las empresas asociadas a Kueider, junto con su socio Rodolfo González, parecen no existir más allá del papel, mientras la Justicia lucha por ubicar al misterioso González, quien sigue desaparecido.

La investigación judicial reveló que los domicilios utilizados para registrar las firmas Betail SA y Edekom SA eran falsos. Agentes de la Policía Federal visitaron múltiples direcciones sin encontrar rastros de actividades comerciales. En una de las sedes había una casa en venta, en otra, un estudio contable ajeno al senador, y en un tercer punto, una empresa de salud sin vínculos evidentes con Kueider. Su socio, González, tampoco fue hallado, lo que refuerza el enigma sobre su paradero y participación.

Uno de los focos más llamativos está en la empresa Betail SA, constituida en 2018 y vinculada a la compra de departamentos en Paraná. Las propiedades adquiridas mediante un fideicomiso sirvieron para ocultar a los verdaderos dueños. Simultáneamente, la otra firma investigada, Edekom SA, también carece de legitimidad en sus domicilios declarados. Las oficinas registradas resultaron ser alquiladas por terceros sin conocimiento de Kueider o su socio.

A medida que avanzan las pesquisas, los allanamientos dejan entrever un complejo entramado de propiedades, falsificaciones y evasivas. Incluso, González habría registrado una empresa audiovisual en otra dirección falsa cercana al Congreso, donde solo se ubicó a su socia legal, Adriana Crucitta. El operativo en busca de González no deja de sumar capítulos: múltiples domicilios en Buenos Aires y Entre Ríos arrojaron testimonios confusos, aunque un vecino logró identificarlo, lo que sugiere que aún está en el país.

El caso no solo se limita a un presunto enriquecimiento ilícito, sino que se convirtió en un conflicto judicial que enfrenta a dos fueros y podría escalar hasta la Corte Suprema. La expulsión de Kueider parece ser apenas el comienzo de una historia donde lo político, lo judicial y lo clandestino se entrelazan. Mientras tanto, la Justicia aún busca respuestas sobre las empresas fantasma y un socio que parece haberse desvanecido.