Señora Cristina, no le creo nada

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La señora Cristina y el grandulón de Máximo, sobreactúan tanto sus actuaciones que, a esta altura, son patéticos. Son millonarios que fingen combatir a los millonarios y a los capitalistas. Encima se hicieron millonarios con la nuestra, con el dinero que le robaron al pueblo pobre de la patria durante la cleptocracia más grave de la historia democrática argentina.  Todo eso ya lo sabemos. Muchas veces les dije que la reina y el príncipe heredero son las personas que más daño le han hecho a la Argentina y la que más daño pueden seguir haciéndole. Pero hay novedades. En los últimos tiempos, los Kirchner, ella y el, son una caricatura de sí mismos.

El último hit del video seudo documental que grabó Cristina da vergüenza ajena. Lo dirigió Tristón Bauer, el ministro de la Propaganda y la Venganza. Cristina armó todo para colocarse en el lugar de víctima y de heroína en la lucha contra el imperialismo y el FMI. Vamos por partes a desarmar ese relato berreta con tono apesadumbrado de Cristina. Hay algunas preguntas que nos tenemos que hacer.

  1. ¿Por qué motivo Cristina ordenó que no se vallara el edificio del Congreso pese a la insistencia de las autoridades de la Ciudad? Solo con ese vallado no le hubieran tirado piedras a las ventanas de su despacho. Hubiesen estado demasiado lejos. Pero ella y su tropa insistieron caprichosamente en que no querían vallas. ¿Paradójico o intencional?
  2. ¿Por qué no cerró los gruesos postigones de madera que protegen los vidrios de sus ventanas? Con ese sencillo acto hubiese evitado que ingresaran las piedras. Todo lo contrario, se dedicaron a filmar el impacto de los cascotes.
  3. ¿Estaban esperando un ataque de ese tipo? Porque la filmación y el sonido son de alta calidad profesional.
  4. Hay varios detalles que hacen sospechar que la escena fue armada para darle más dramatismo. La piedra y los vidrios sobre Perón, Evita, Maradona y San Martín. ¿No será too much? Le faltó Gardel y el Papa Francisco.
  5. El objetivo central de los delincuentes violentos fue la ventana de Cristina. Eso está claro. Solo ahí fueron dirigidas las bombas de pintura roja y hacia allí apuntaban los 5 salvajes con sus hondas. Por las pecheras y banderas más cercanas, ese grupito parecía ser de los grupúsculos más extremos y agresivos, que tienen relaciones con las barras bravas del fútbol y los soldaditos del narco menudeo y que, por lo general, actúan como mercenarios para producir alguna situación caótica, extorsiva o amenazante. Eran vándalos que no entendían nada de política ni de ideología. Eran fieritas que alguien contrató para generar un hecho que luego Cristina subió a las redes desde el lugar de víctima y heroína. ¿Quién armó todo esto?

Ricardo López Murhpy lo adivinó al vuelo y tuiteó: “Señora no se victimice, los violentos son sus barras bravas”. Cristina se autoelogia y dice que ella combatió con los fondos buitres, al FMI y que construyó el Frente de Todos para derrotar a Macri. La señora Cristina se pregunta si todo fue “paradójico o intencional”. Yo estoy seguro que fué intencional. Otro dato raro: Cristina no condena a los cobardes que usaron las gomeras. Ella condena a Fondo Monetario y cita palabras de Néstor,  igual que Máximo en uno de sus videos.

¿Quiere que le diga lo que pienso? Esto fue una operación para victimizarse. A la señora Cristina no le creo nada. Y a su hijo, menos. Todo fue farsa y teatro. Como la entrada triunfal de Máximo a las 3 y media de la mañana al recinto para votar en contra. Confirmó que es un peligroso chiquilín irresponsable que al único que perjudicó fue a su gobierno, al gobierno que le confió las cajas más millonarias del estado. Tal vez Máximo se sintió Fidel Castro bajando de la Sierra Maestra. Pero resultó ser un muchachote que viene dilapidando la masividad de su agrupación que cada vez tiene más plata y menos militantes, cada vez tiene más trampas y menos ideales.

Nadie le hizo tanto daño a este gobierno como Cristina, Máximo, Fernanda Vallejos, Hebe Bonafini, Amado Boudou, Alicia Castro y siguen las firmas. Ni los más duros opositores lo vaciaron tanto d poder y lo insultaron al límite de llamarlo mequetrefe y okupa a Alberto. Nadie le volteó ministros o le ató las manos para despedir o nombrar funcionarios como el propio cristinismo. Esta gente (que Ishii llamó traidores), entregó a Alberto que se tuvo que rendir y arrodillar ante Juntos por el Cambio. Si no hubiera sido por la oposición, el acuerdo no salía y el papelón hubiera sido políticamente letal.

Alberto quedó flameando como un espantapájaros. Su módico coraje le dio para reuitear un texto de un periodista que decía “Néstor anoche, hubiese votado por el si”. Y su poca capacidad intelectual solo le alcanzó para hacer trascender por sus periodistas amigos que por lo menos Máximo había avisado que iba a votar en contra 5 minutos antes y que sus soldados no hicieron discursos contra Macri para no prender fuego al acuerdo con la oposición. Se conformó con muy poco.

D’Elía es un personaje despreciable pero no quiere perder sus curros y por eso acaba de decir que “Cristina quiere convertir a Alberto en De la Rúa”. Se están peleando por ver quien lleva el féretro de este gobierno que agoniza por sus propias perversidades internas.

Cristina está llena de ira. Pero no por el acuerdo con el FMI. Hay dos causas de mega corrupción que avanzan lentas pero seguras. Los cuadernos de las coimas K y la causa de Vialidad. Allí están pegados sus dedos y los de su hijo. Y las estafas son colosales. Y con este pésimo gobierno, ella observa una posible derrota electoral en el 2023. Allí las causas y los expedientes se van a acelerar en tribunales. Y Cristina podría ir presa. Eso es lo que altera sus nervios y la empuja a una actuación penosa y bizarra. Una vez más, señora, le digo que a usted no le creo, nada. Ni a usted ni a Máximo.

Editorial de Alfredo Leuco en Radio Mitre