Rubinstein: “Muchos centros de vacunación están copados por La Cámpora”

246

El exsecretario de Salud insistió en que el Gobierno “está haciendo un uso político de la vacunación” contra el Covid. Le exigió respuestas a Carla Vizzotti y cuestionó “la arrogancia y la soberbia” del Ejecutivo a la hora de gestionar la pandemia.


Adolfo Rubinstein participó de una conferencia de prensa virtual organizada por estudiantes de periodismo y se mostró muy crítico contra el oficialismo por cómo se desenvolvió durante la pandemia. “Una de las cosas que más se cuestiona del Gobierno, más allá de cierta dosis de negligencia o impericia en la gestión, es la arrogancia y la soberbia. Es el no escuchar, es el estar cerrado en una suerte de burbuja emocional donde siguen sin escuchar a nadie”, sostuvo.

El exsecretario de Salud durante la presidencia de Mauricio Macri se mostró en contra de la cláusula de negligencia en el contrato con Pfizer y la definió como de “mucha torpeza o intencionalidad política”, a la vez que cuestionó a Carla Vizzotti.

—Desde la oposición se señalan errores del oficialismo para gestionar la pandemia, sobre todo, en materia de rastreos, testeos y vacunación. ¿Usted responsabiliza al Gobierno por las muertes que podrían haberse evitado?

—Es muy difícil responsabilizar, directamente, al Gobierno por la tragedia sanitaria que estamos viviendo. Creo que es una concurrencia de muchos factores que tienen que ver con la pandemia a nivel global, con la biología del virus, con las políticas públicas implementadas, con la incertidumbre y con lo inédito de la situación para la humanidad entera. Pero en las políticas públicas que se han implementado, sí tiene responsabilidad el Gobierno. Hubo profundas equivocaciones y errores, sobre todo, en la gestión de la pandemia del año pasado. No se han implementado medidas proactivas, como la decisión de ampliar dramáticamente el testeo y rastreo de contactos para poder mitigar la expansión de la pandemia, esto no se hizo y cuando se hizo fue muy tarde. La prolongación de la cuarentena de manera plana, poco calibrada, no evitó la tragedia sanitaria sino que provocó unas fuertísimas consecuencias muy perjudiciales desde lo económico, lo social, lo emocional, lo educativo. Lo que hace que hoy poner el acento en las restricciones tenga mucho menor margen de tolerancia social. Y creo que hubo gran ineficiencia en la negociación para la adquisición de vacunas que, obviamente, tuvo repercusión sobre el número de casos, las complicaciones y las muertes. Nuestro país debe ser la de los países con más casos y muertes por millón de habitantes, pero además de la tragedia sanitaria es de los países en los que más cayó su PBI y además tuvimos el confinamiento más prolongado y las escuelas cerradas durante un año, y con la amenaza de que sigan cerradas en la mayoría de los distritos mucho tiempo más. Para mí, esto es gravísimo.

—Algunos distritos denunciaron partidización en locales de vacunación. ¿Usted cree que el Gobierno está haciendo un uso político de la vacuna?

—Claramente, el Gobierno está haciendo un uso político de la vacunación. Desde los anuncios épicos que hicieron a fin de año hasta todo lo que tiene que ver con la partidización de la campaña de vacunación en muchos distritos. El caso más emblemático es el de la provincia de Buenos Aires. En muchos municipios directamente se saltean las estructuras sanitarias. Lo hacen en lugares o en centros que están copados por militantes de La Cámpora. Creo que se está haciendo un fuerte uso político, lo cual no es bueno, porque cuando se genera este tipo de utilización política, aumenta la desconfianza de buena parte de la sociedad. La vacunación, lo mismo que la gestión de la pandemia, debiera ser una estrategia fuera de esta grieta que es absurda.

—No hay una vacuna que garantice el ciento por ciento de protección, pero hubo dos muertes por Covid de personal de salud que se habían aplicado las dos dosis de Sputnik V. ¿Qué mensaje de serenidad desde su lugar como médico podría darle a los que aún desconfían de esa vacuna?

–Uno no puede atarse a casos anecdóticos, ninguna vacuna es ciento por ciento segura, ni siquiera para prevenir complicaciones graves. De hecho, la mayoría de las vacunas poseen una eficacia por encima del noventa por ciento, con lo cual cuando uno aplica millones de dosis puede encontrarse, lamentablemente, alguna persona que, aún cuando fueron vacunadas con esquemas parciales o esquemas completos, puedan sufrir complicaciones y muerte. Pero estamos hablando de porcentajes mínimos. De ninguna manera, eso debe poner un manto de incertidumbre sobre lo que ya se sabe, que a medida que aumenta la vacunación de la población sobre todo con esquemas completos, comienzan a producirse la baja en las muertes.

—La ministra Carla Vizzotti pidió calma a la oposición con respecto a las críticas que se hacía en relación a la negociación con Pfizer. ¿Usted qué piensa?

—Entiendo que la oposición está pidiendo mayor claridad y mayor transparencia. No es que esté obsesionada por lo de Pfizer, está obsesionada con que se vacune más rápido y que esto sea un proceso transparente, lo que está faltando. El gerente general de la filial local de Pfizer fue bastante claro en el Congreso. Dentro de las restricciones que debe tener para poder comunicar y brindar información dijo que sí se habían acordado 13 millones de dosis, de las cuales 8 millones iban a llegar desde diciembre hasta junio. También, dijo que se había cumplido con el 99% o más de los acuerdos y compromisos que Pfizer tuvo con los más de 110 países con los que estableció este convenio. Yo le creo al gerente general de Pfizer Argentina. El proceso que tuvo como consecuencia la caída del acuerdo comercial, que nunca el Gobierno se ocupó de aclarar debidamente, fue porque no se trabajó en una ley que, en teoría, se hizo a pedido de Pfizer. Parece que se coló en los pliegues una cláusula que hizo caer el acuerdo y esto significó 8 millones de vacunas menos, lo cual es casi el 50% de las vacunas que han llegado hasta el momento. No estamos hablando de pocas vacunas. La oposición tiene toda la razonabilidad de pedir explicaciones y la ministra de Salud no tiene que enojarse, sino que tiene que aclarar la situación. ¿Cuáles son las razones por las que se incorporó una cláusula de negligencia cuando ya se sabía que iba a detonar ese acuerdo? Habría que explicarlo. Así como también el artículo 9 de esa misma ley le abre una puerta a lo que fue la Sputnik V para que salte los procedimientos de aprobación regulatoria por parte de ANMAT. Y después uno escucha las declaraciones al presidente de la Comisión de Salud de Diputados Pablo Yedlin, que dice que no es necesario cambiar la ley. Entonces no sé a dónde estamos parados. No hay por qué ofenderse, hay que explicar.

—¿Hubo un componente ideólógico del Gobierno al momento de avanzar o no avanzar con las distintas vacunas?

—Creo que hubo un poco, sí. Obviamente, hay un proceso legislativo donde Pfizer pidió une ley, como pidieron todas las empresas farmacéuticas, que era la prórroga de la inmunidad soberana. Entonces, si ya se sabe que hay una ley que está de alguna manera acordada, y se le mete entre gallos y medianoches esta cláusula, es porque o hubo una enorme torpeza política. Algún diputado, tal vez la diputada Moreau, no trató de ver qué consecuencias podría tener esa palabrita, lo cual ya hablaría de mucha torpeza política o intencionalidad política. Al final del día, ¿qué pasó? Por qué todos los países tienen acuerdos con Pfizer y nosotros no. No estoy hablando de tener vacunas americanas o rusas, a mí la verdad me importa muy poco eso, en la medida de que sean seguras y eficaces. El tema es que sí pareciera haber cierta inclinación geopolítica e ideológica en la selección en los procesos de negociación.

—¿Hay riesgo en no aplicar una segunda dosis a las personas que ya llevan varios días desde la primera vacuna?

—Depende de cuánto tiempo pase. Yo creo que todavía no. En principio, en el caso de las vacunas que recibió la Argentina, entiendo que los que han recibido las primeras dosis de la Sputnik V y la AstraZeneca están ya en los tres meses. Los tres meses es el período que, en el caso de AstraZeneca se vio que era suficientemente seguro para dilatar la primera de la segunda dosis, inclusive hay estudios que demuestran que la protección persiste, inclusive podría ser mejor. Porque es un refuerzo que se da en la segunda dosis. La vacuna Sputnik V es muy parecida a la de AstraZeneca, con lo cual no debiese haber grandes diferencias. Pero, ¿qué pasa si se prolonga más de tres meses? Ese es el punto. Claramente, es el caso de la de AstraZeneca. El tema de la Sputnik V es un poco más complicado, aún hay una brecha de entre 4 y 5 millones de personas que recibieron la primera dosis, pero todavía no recibieron la segunda. Muchas de esas personas están en ese período de tres meses o más en el cual debieran recibir la segunda dosis. Con lo cual, si no llega la segunda dosis, que sabemos que tiene problemas de producción escala en Rusia, puede haber un problema.

—A diferencia de lo que usted dice, el gobierno de la provincia de Buenos Aires emitió un comunicado en el que asegura que las vacunas tienen un tiempo mínimo entre dosis, pero no un tiempo máximo. ¿Qué tiene para decirle a Axel Kicillof al respecto?

—Yo a Axel Kicillof no tengo nada para decirle. Pero no es así, no hay evidencias. Si lo dijo, no sé por qué lo dijo y no sé en qué se está basando. No hay evidencias de cuánto dura la inmunidad y la protección de las vacunas. Se sabe que la segunda dosis, es para producir un refuerzo de la respuesta inmunitaria. Sobre todo, cuando está aumentando la circulación de nuevas variantes que son mucho más contagiosas y que algunas de ellas no están en la Argentina, como la sudafricana o la india. Con lo cual hay que dar el esquema de inmunización completa. Me parece que es una estrategia oportunista dada la escasez de vacunas.

Fuente: Perfil