Procesaron con prisión preventiva al “Rey de La Salada” por lavado de dinero: lo embargan por $750 millones

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La decisión fue tomada por el juez Luis Armella, que agravó la situación de Jorge Castillo, su mujer, su hijo y dos de los mayores capos de la feria de Lomas de Zamora hoy controlada por la Justicia


La Justicia argentina procesó con prisión preventiva a Jorge Castillo, conocido como “El Rey de La Salada”, acusado de liderar la que fue considerada la feria clandestina más grande de Latinoamérica. El arresto de Castillo se produjo el 22 de mayo en su mansión de Luján, durante un operativo que incluyó más de 60 allanamientos y reveló un circuito financiero millonario: más de $33 mil millones en depósitos en efectivo durante los últimos cuatro años. La investigación estuvo a cargo de la fiscal Cecilia Incardona y el fallo fue firmado por el juez federal Luis Armella.

Además de Castillo, fueron procesados su pareja Natalia Luengo, su hijo Manuel, su suegra Nilda Arrieta, y otros doce implicados, entre ellos Guadalupe Presa, hija del histórico administrador de la feria. El juez los acusa de integrar una asociación ilícita dedicada al lavado de dinero, con operaciones organizadas a través del alquiler de más de 6.000 puestos en las ferias de Punta Mogote, Olimpo y Mogote Factory, donde se comercializaba ropa falsificada. La feria fue clausurada, pero volvió a funcionar recientemente bajo un plan de blanqueo y control estricto.

La trama también salpica a la familia Antequera, vinculada a la feria Urkupiña. Los hijos del líder histórico, Alan y Lucas Antequera, también fueron procesados, mientras que su padre, Enrique “Quique” Antequera, permanece prófugo. La Justicia sospecha que pudo haber sido alertado de su inminente arresto: cuando llegaron a su casa, las luces estaban encendidas y el televisor seguía funcionando. Su nombre figura en múltiples escuchas y operativos, incluido un presunto centro de lavado de dinero disfrazado de local de baterías.

El juez también apuntó al nivel de vida de los Castillo, incluyendo un viaje familiar de lujo a Dubái y Maldivas, valorado en más de 84 mil dólares, y la compra de vehículos de alta gama como un BMW 2024. Castillo incluso habló de la adquisición de un colegio privado en zona norte, mientras acusaba a su hijo de ser solo “un figureti”. El caso expone no solo la magnitud de la feria ilegal, sino también el complejo entramado de negocios, evasión fiscal y vínculos políticos que durante años se mantuvieron ocultos bajo el cartel de “La Salada”.