Néstor no fue ángel ni prócer

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El acto de homenaje en la cancha de Morón endiosó a Néstor Kirchner. Pero me gustaría darle otra mirada, mas periodística e independiente.

No quiero faltarle el respeto a Néstor Kirchner porque está muerto y no me puede contestar. No quiero ser ofensivo con su familia que hoy lo recuerda a 11 años de su fallecimiento. Frente al dolor por la pérdida de un ser humano, hay que ser muy prudente. Creo que no hay muerte buena. Y yo no celebro la muerte de nadie.

Pero tampoco quiero dejar de cumplir con mi tarea que es buscar la verdad, siempre desde la mirada crítica hacia todos los poderes. No creo que la desaparición física transforme en ángeles o próceres a las personas que en vida no lo fueron. Y fueron muchas las  alabanzas y apologías que, en su afán de transformar a Néstor en un mito, malversaron la realidad.

Tal vez me equivoque,  pero no lo veo a Néstor en los homenajes de abajo hacia arriba. Todo lo contrario, lo veo celebrado desde arriba, desde el aparato del estado como fue durante todos estos años. No hay grandes movilizaciones en las barriadas humildes, emocionadas por la ausencia de Kirchner. Es la verdad. La cosa fue de arriba hacia abajo. Impuesta desde el gobierno y no surgió como algo espontáneo del ciudadano de a pié.

 Bautizaron “Néstor Kirchner” a todo. Represas, calles, avenidas, plazas y hasta cuestiones más insólitas. Pusieron una estatua de Néstor en Santa Cruz, y hasta entronizaron en el CCK una copia que trajeron desde Ecuador. Le recuerdo que esta última fue retirada del edificio del Unasur por votación de los legisladores ecuatorianos que no quisieron tener un símbolo de la corrupción en su tierra.

No creo para nada en esa idea que algunos quieren instalar que dice que Cristina es mala pero Néstor era bueno.

Por el contrario, creo que ambos formaron un sólido equipo para acumular dinero y poder con una codicia pocas veces vista. Han sumado millones y millones de dólares y cargos en todos los niveles del estado con una obsesión enfermiza. El momento en el que Néstor se abraza enamorado a una caja fuerte y entra en éxtasis, lo dice todo. ¿Se acuerda?

Hay decenas de investigaciones rigurosas de la justicia que prueban la asociación ilícita con la que se enriquecieron, saqueando al estado. Cristina y sus cómplices van a tener que explicar esto en por lo menos 6 juicios orales. Salvo que concreten su plan de poner la justicia al servicio de su impunidad. Están trabajando aceleradamente en eso.

Todo el mecanismo de la estafa, fue idea y dirección de Néstor. Pero, cuando murió, fue Cristina la que heredó la fortuna y continuó con el plan sistemático de la cleptocracia, de los sobreprecios, las coimas y el lavado de dinero.

El robo del siglo comenzó desde el mismo desembarco de los Kirchner en la política santacruceña. Los Kirchner utilizaron varios mecanismos hasta convertirse en la familia que más robó desde el poder municipal, provincial y nacional. El armado que mostró el cuaderno de las coimas es de una precisión de relojería.  Pero a gran escala, el latrocinio, tuvo un pico con los tristemente célebres fondos de Santa Cruz. Entre pitos y flautas se hicieron más de mil millones de dólares que se esfumaron en el aire. Nadie vió nunca una boleta de depósito, un papel que demostrara en que bancos estuvo esa fortuna y que intereses recibió. Jamás hubo una rendición de cuentas. Todo fue oscuro y trucho.

Néstor compartió la boleta electoral en siete oportunidades con Menem y lo elogió como uno de los mejores presidentes.

Es cierto que Néstor tenía mayor habilidad que Cristina como caudillo de los punteros políticos. Es verdad que era astuto para mover las piezas de los intendentes y gobernadores y disciplinarlos con látigo o billetera. Era alguien mucho más pragmático en el manejo de los porotos electorales. Pero eso no lo convierte en estadista ni mucho menos. Cristina ha sido mucho más dañina que Néstor en lo económico y en la multiplicación del autoritarismo. Su marido fue prolijo en las cuentas fiscales, en los superavit gemelos y al principio, con Roberto Lavagna, fue cuidadoso de los niveles inflacionarios.

Cristina es peor que Néstor en la construcción política y en la economía. Pero eso no convierte a Néstor en un héroe por más relato que inventen. Los niveles de autoritarismo con intenciones hegemónicas fueron paridos por Néstor y continuados por Cristina.

No creo que Néstor haya sido un santo y Cristina un demonio. Creo que ese matrimonio presidencial es igualmente responsable, de haber instalador el odio y la división entre los argentinos. En el plano de los derechos humanos hay que decir la verdad con todas sus aristas. Ese Néstor que bajó el retrato del genocida Videla es el mismo que ignoró el tema de los derechos humanos durante la dictadura y muy avanzada la democracia, mientras fue intendente y gobernador. Néstor se aprovechó de una nefasta ley de la  dictadura y se dedicó a embargar las casas de los deudores como un abogado voraz y usurero.

Comprendo que para muchos jóvenes cristinistas y para Cristina este sea un día más importante que el 17 de octubre. Se cumplen 11 años del fallecimiento del fundador del kirchnerismo que (parafraseando a Lenin) es la enfermedad infantil del peronismo.

 Aquel entierro fue una puesta en escena imponente y el mausoleo donde descansan sus restos, todo un símbolo.

Por lo faraónico de ese edificio, al lado de las humildes tumbas de los santacruceños de a pie y porque el que lo construyó y luego lo custodió con seguridad privada, fue Lázaro Báez. Néstor no fue un prócer ni un santo. No volvió pero fue millones. No fue un ángel. Fue relato.

Editorial de Alfredo Leuco en Radio Mitre