Mercado Libre, Moyano preso

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Alguien resumió gran parte de los problemas argentinos con un tuit: “Moyano preso, Mercado libre”. Es que en estos días, los argentinos, asistimos a una película de terror donde la familia Moyano se mostró en forma pornográfica como si fuera la familia Soprano. Una serie muy exitosa llevó como título el apellido de esa familia, liderada por Tony Soprano, que era el jefe de la mafia de New Jersey.

No es la primera vez que cometen este delito. Pero la oligarquía gremial, propietaria del sindicato de camioneros, una vez más utilizó el mecanismo ilegal de la patota, el bloqueo y la extorsión. El objetivo fue intimidar con su violencia a la empresa más grande e innovadora de la Argentina: Mercado Libre, que tiene filiales en 17 países, como Brasil, Chile, Uruguay y Colombia, entre otros.

Con Hugo, en cuarentena en su mansión de Parque Leloir, la operación quedó a cargo su hijo Pablo. En el ministerio de trabajo, definieron a Pablo como “incontrolable”. Y sus compañeros de tropelías lo llaman “El Salvaje”. Los Moyano, como han hecho a lo largo de toda su vida, quisieron robarle afiliados a otro sindicato. Son 1.250 trabajadores que son empleados de los centros de distribución y logística de Mercado Libre y que pertenecen al gremio de Carga y Descarga. Como la empresa dice que no corresponde y los operarios no quieren cambiar de entidad gremial, apelaron a su metodología ilegal. Bloquearon la entrada en cinco plantas para sabotear la entrega de los paquetes que en estos tiempos de cuarentena son vitales para el abastecimiento de comida, medicamentos, repuestos y cien productos más para personas y para pequeñas y medianas empresas.

Le aclaro que el bloque como instrumento de protesta no está contemplado en ninguna legislación laboral. Es un delito que los Moyano repiten una y otra vez y por el cual nunca han sido sancionados. Repito: jamás han sido sancionados. Son impunes. La justicia en general y la laboral en particular les tienen pánico a estos muchachos peligrosos. Durante años y con esos aprietes, sumaron alrededor de 50 mil afiliados que le sacaron a los gremios de Comercio, Alimentación, Seguridad y Aguas Gaseosas, entre otros. Y contaron con la complicidad de Carlos Tomada y Néstor Kirchner que aprobaron esos nuevos encuadramientos. También hay que decir que en muchos casos, los trabajadores mejoraron sus ingresos salariales con la nueva situación. Eran época en que Moyano, envalentonado, decía “Todo lo que tenga ruedas, es nuestro”.

Pero el bloqueo es también, aunque parezca contradictorio, un síntoma de debilidad. Porque con llevar un centenar de personas les alcanza. Porque la mayoría de los que llevan son empleados del gremio y no choferes de camiones y porque demuestran que los trabajadores de Carga y Descarga no quieren afiliarse a camioneros. De lo contrario harían un paro o alguna medida de fuerza. Evitar que entren y salgan camiones es una flagrante violación de la ley. Pero hay otros agravantes. Entraron a la planta pegándole un par de trompadas a quien salió a escucharlos y lo empujaron para que el portón cediera y pudieran entrar en manada.

El jefe de esa banda, amenazó, cara a cara a quien, sin reaccionar y con toda gentileza salió a dialogar. Actuaron como barras bravas. Cantaron que son camioneros, pero esa melodía tiene una letra que los define: “Ohh soy camionero/ Estamos todos de la cabeza/ Pero eso a Moyano no le interesa/ tomamos vino en damajuana/ y nos fumamos toda la marihuana/ Ohh soy camionero”.

Esos son sus valores. Se manifiestan orgullosos de los puñetazos y las patadas, del vino y la marihuana. Pablo Moyano no podía entender como los trabajadores de Mercado Libre se negaban a sumarse a camioneros. “Los explotan”, decía Pablo. Pero Daniel Vila, el titular del gremio de carga y descarga explicó que eso no es cierto. El dirigente que pertenece a la CGT Azul y Blanca de Luis Barrionuevo, explicó que tienen un básico de 78 mil pesos, que lograron un premio de 500 dólares para cada uno por el esfuerzo realizado durante la cuarentena y que tienen un transporte especial que les pone la empresa y hasta gimnasio, guardería y cursos de capacitación y de inglés para que sigan progresando. Vila tiene 56 años y como se imaginarán no es un nene de pecho ni tiene los modales de la diplomacia. Varias veces puso el pecho y dijo que no le tiene miedo a los Moyano. Nació en un barrio muy humilde y se hizo dirigente subiendo y bajando cajones en el mercado.

La empresa, según su valor bursátil es de lejos la más importante del país. Pura tecnología y modernidad. Vale alrededor de 47 mil millones de dólares, 18 veces lo que cuesta YPF. Es una gigantesca fuente de trabajo y aún en plena crisis, sigue creciendo y tomando personal. En cualquier país del mundo, la fortaleza de semejante firma que no contamina el ambiente, que utiliza inteligencia artificial y tecnología de punta, que paga impuestos y que entró en el futuro, sería un ejemplo y alentada para que siga creciendo. Ni el Pepe Mujica, marxista, ex tupamaro y ex presidente de Uruguay, cuestionaría esto. Varias veces dijo, zapatero a tus zapatos. Los empresarios a generar trabajo y riqueza y el gobierno a buscar mayor igualdad en el reparto.

Acá, Juan Grabois estigmatizó a la empresa y acusó a su dueño de contrabandista, evasor y de haber tenido privilegios del macrismo para gozar de una competencia desleal. Agredió verbalmente tanto con Marcos Galperin que por las dudas y ante tantos amenazas e insultos, el líder de Mercado Libre, se fue a vivir a Uruguay con toda su familia. Ojalá no lo sigan atacando. Ojalá que no lo obliguen a que se lleve también su empresa a otros países. En Argentina, solo factura el 20% del total.

Moyano quiere afiliar a sus trabajadores para tener más poder de daño y cerrar todo tipo de circulación cuando se le cante. El presidente Alberto Fernández, miró para otro lado y ante la pregunta de un periodista dijo que no estaba al tanto del motivo del conflicto. Pero la historia reciente lo condena. Alberto asegura que quiere defender a los pobres. Pero puso como ejemplo a estos burócratas sindicales que viven como millonarios y encima, les dijo a sus hijos que sigan su ejemplo. Alberto le dio aquel día, en el sanatorio Antártida, un cheque en blanco a los Moyano, los empoderó más todavía. Llegó a decir que los empresarios no lo quieren, porque Moyano cuida a los trabajadores.

Esta forma delictiva de actuar que por suerte no tienen todos los sindicatos que además, no quieren a Moyano, genera la huída de muchos inversores que se resisten a poner su dinero en un país que blinda y protege a estos irracionales. Con la participación de los Camioneros, también se bloqueó una planta de garrafas de Cañuelas y en complicidad con otros violentos del gremio de marineros del Caballo Suárez, otro kirchnerista, produjeron una catástrofe alimenticia: obligaron a que se pudran y que se tiren a la basura 500 mil kilos de langostinos. Con el hambre que hay y con la necesidad de dólares de exportación que tiene este país.

Fue muy temerario Alberto Fernández. Nadie se atrevió a elogiar tanto a Moyano que está entre las tres personas de mayor imagen negativa de la Argentina. Si Moyano, como dice Alberto, es el dirigente sindical ejemplar en el que se tienen que mirar todos sus pares, este país no tiene salida. Colocar a Moyano en un altar es una metida de pata de la que se va a acordar toda su vida. Si este es el modelo de sindicalista que Alberto elige está muy lejos de ser un “liberal progresista”, como se auto percibió en una entrevista. Hugo se formó en el peronismo derechoso y violento que, en los 70, hacía caza de brujas contra la Juventud Peronista que Cristina pretende representar. Con Moyano fue sepultada la alternancia. Es un gremio monárquico que heredan sus hijos. Son ejemplo de personajes antidemocráticos y nada transparentes. Mucha gente lo quiere ver presos. O por lo menos que Dios y la patria se los demanden.

Tiene fobia por los periodistas y eso lo une a Cristina. En su momento, con lenguaje de matón dijo que “los periodistas la van a pagar. Que han hecho mucho daño y que la tienen que pagar. No puede ser gratis lo que dijeron o lo que le mandaron a decir.”

Moyano no puede confesarlo, pero lo único que busca es impunidad para poder cerrar todas las causas sobre corrupción que están abiertas por su comportamiento y el de su hijo Pablo tanto en el gremio como en el club Independiente. Hay muchas pruebas y en varios casos fueron descubiertas por el trabajo riguroso y valiente de muchos periodistas.

El genio humorístico de Ariel Tarico en las redes, también apeló a la ironía. “El problema es que circula libremente y es letal. ¿El Covid 19? No, Moyano”.

Alguna vez nuestro país, deberá elegir el camino correcto. ¿La innovación y el progreso o las patotas sindicales? Es la dicotomía sarmientina: ¿Civilización o barbarie?

Editorial de Alfredo Leuco en Le doy mi Palabra, por Radio Mitre.