Los mails que ratifican la versión de Sarlo sobre el ofrecimiento a que se vacune antes de tiempo

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Ante la justicia, la escritora mostró el intercambio con su editor, Carlos Díaz, que había sido contactado por la esposa de Axel Kicillof para incluir a Sarlo en una campaña de vacunación en enero.


Beatriz Sarlo se presentó este miércoles en los Tribunales de Comodoro Py citada a declaración testimonial por la jueza María Eugenia Capuchetti. Fue el marco de la causa donde se investiga el circuito presuntamente irregular que funcionó desde el Ministerio de Salud. Allí dijo que fue contactada para recibir la vacuna Sputnik en el marco de una campaña que se organizaba en la provincia de Buenos Aires. La invitación fue formulada por la esposa del gobernador Axel Kicillof, Soledad Quereilhac.

​Todo quedó expuesto en un intercambio de correos electrónicos que la intelectual y periodista adjunto a su declaración.

“El ofrecimiento fue a fines de enero, fue por intermedio de mi editor Siglo XXI, Carlos Díaz, que por lo que yo entendí desde provincia de Buenos Aires estaban vacunando para lograr fotos que persuadiera a la gente”, dijo Beatriz Sarlo ante la jueza María Eugenia Capuchetti.

Esta mañana en los Tribunales de Comodoro Py, se presentó Sarlo citada a declaración testimoniales por la magistrada a cargo del caso. En esa situación señaló que después del llamado recibido por intermedio su editor, “todavía había cierta duda de la efectividad de la vacuna. Eso llego como invitación desde provincia de Buenos Aires, a través de la esposa del gobernador de Buenos Aires, Soledad Quereilhac”.

Continuó con su relato ante la magistrada y remarcó que Diaz le dijo que “la idea era legitimar la vacuna a través de figuras públicas. Yo soy de Capital no estaba anotada en el registro”.

Entonces, contó que la esposa de Axel Kicillof fue su alumna. “Ella se puso en contacto con mi editor. Yo no tendría problemas en ponerme la vacuna, pero no quería que la vacuna se transforme en un ‘toma y daca’, por vacunar a una persona conocida. Es decir, estaba esperando que me tocara, de acuerdo a mi edad y mi lugar de residencia. Nunca me dijeron el lugar donde me iba a vacunar, mi hipótesis es que iba a ser en provincia por quien me hizo el ofrecimiento”.

Sarlo acompañó su declaración con un documento en un soporte digital que en su interior contiene un documento que reza “VACUNA FISCAL DEF”.

El juzgado hizo una copia del documento y fue cuando concluyó la testimonial. Esos documentos muestran un intercambio de correos electrónicos con el editor de Siglo XXI. “Querida Beatriz, (…) Me llamo Soledad Quereilhac porque está colaborando con la campaña de concientización para que la gente se vacune. Me pidió una mano para contactar alguna gente, empezando por vos. Es una campaña bien pensada (o sea, no le van a dar un uso politico berreta, pero claramente es la campaña a favor de la vacunación de la Provincia de BA). Mi primera reacción fue pensar que vos jamas te prestarlas pero frente a la posibilidad de que te puedas vacunar de inmediato me pareció que tenia que preguntarte. Es todo ‘por derecha’, nada trucho”.

En el correo, que data del 22 de enero a las 12:16 pm, Diaz detalló: “Mucha gente conocida se va a vacunar y la idea es que despues comenten que ya lo hicieron, que se saquen una foto o que su nombre circule en listas de personalidades que dieron el paso. Cada uno hace lo que quiere, no hay condiciones (la unica es que se pueda decir que la persona se vacuno) aunque obviamente para que funcione la idea es que la noticia circule lo mas posible”.

Al concluir el mail, el editor sostiene: “Sabes que a mi no se me juega nada en esto así que si decís que si o que no todo me parecerá muy bien. Pensé que tus ganas de volver a circular por el mundo cuanto antes podía hacer que vieras el plan con mas encanto. Decime que te parece y contá conmigo para gestionar los detalles en caso de que aceptes”.

La respuesta de Sarlo llegó ese mismo día a las 13:39. Rechazó la propuesta así: “Querido Carlos, me parece muy bien hacer campaña para que la gente se vacune. Pero me resulta un poco violento recibir a cambio el premio de la vacuna, que me daría con este mismo instante, por supuesto. Parece una campana de los que pueden vacunarse ya, sin hacer colas ni esperar turnos. Me parece mal ese ejemplo de intelectuales que reciben ese privilegio”.

En el tramo final de su respuesta, Sarlo sostuvo: “No tengo ningún inconveniente de que se utilice mi nombre expresando mi deseo de vacunarme. Pero no quiero vacunarme antes de que me toque solo porque soy un nombre conocido. No me parece ético”.

“Soledad debería pensar este aspecto de su idea. Fue a la Facultad de Filosofía y Letras no a estudiar publicidad a todo trapo sino para aprender a reflexionar sobre las consecuencias de la primera idea que se le pase por la zabiola. Podes pasarle este mensaje si te parece que ayuda a no precipitarse con la primera idea publicitaria, sin pensar en la dimensión moral de todo el asunto”, dijo sobre la esposa de Kicillof.

Cerca de las 20:07, el editor de Sarlo en SXXI, respondió a la negativa de la ensayista. “Querida Beatriz, entiendo perfectamente lo que decís y se lo comentaré a Soledad. Cuando hablé le planteé explícitamente el asunto que comentás. Me parecía que el único justificativo para que aluna gente prestigioso y/o famosa se salteara algunos lugares de la fila de vacunación tenía que ser que todo fuera en el marco de una campaña bien armada y no un rejunte de gente vacunándose y poniendo fotos en las redes, cosa que podía ser malinterpretada o vista como una avivada”, expresó Díaz.

“Ya aceptaron un montón de figuras y creo que lo que Soledad quería aporta era riqueza y diversidad, y por eso a la lista de actores, deportistas, etc, quería sumar a figuras de la academia o del campo intelectual. Para ella sos uno de los exponentes máximos y por eso pensó en vos”, comentó.

En su correo, el editor señaló también cuestionamientos a la iniciativa de Provincia. “Creo que no pretenden ser originales con la campaña ya que en varios países del mundo les están pidiendo a figuras de distintos ámbitos que se saquen la foto dándose la vacuna, para mostrar que es importante, que confían, que no hace daño, etc”.

“En los tiempos que corren, aunque me parezca horrible, una foto del momento o un testimonio en primera persona durante una entrevista creo que tiene más potencia que el simple apoyo a la medida. Así que entiendo perfectamente lo que decís sobre tu desacuerdo en lo relativo a recibirla. Seguí disfrutando de Córdoba!”, se despidió.

Información de Lucía Salinas en Clarín