Fundación San Felice los Kirchner

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En la política doméstica de Santa Cruz circula este chiste: ¿Sabes cuál es el santo de los testaferros? San Felice, por supuesto. Es una referencia al tristemente célebre Bochi, Osvaldo Sanfelice.

Ahora se le viene la noche y se le complican los días. Lo digo porque la Cámara Federal porteña confirmó su procesamiento por lavado de dinero. Fue una decisión del juez Julián Ercolini en junio de 2019 que, además de Sanfelice, involucra principalmente a Cristóbal López y a Fabián De Souza. Lo acaban de certificar los votos de los camaristas Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi. Ambos magistrados están sufriendo el embate del cristinismo que cuestiona sus traslados ante el Consejo de la Magistratura. Cristina los acusó en un tuit de “flojos de papeles, sin acuerdo del Senado y sin prestar juramento de ley”. Cristina se olvida que la Corte Suprema avaló esos traslados. Pero Cristina siempre se olvida de lo que le conviene olvidarse.

Le cuento: Sanfelice tenía una empresa insólita llamada Agosto S.A. Alquilaba maquinaria y tenía un solo cliente: Cristóbal López. Con la confirmación de los procesamientos por parte de la sala 1 de la cámara, estos personajes quedaron a un paso del juicio oral.

A Sanfelice lo engancharon por el lavado de 38 millones. Y el juez sostuvo que ese dinero fue derivado por Cristóbal y era parte de los 8 mil millones de pesos que se apropió cuando era titular de Oil Combustibles. Y digo apropió porque se trata de una fortuna que la empresa no transfirió como es su obligación como agente de retención de los impuestos al transferencia de combustibles. Mucha gente habla de evasión y se equivoca, es mucho más grave que evasión. Es apropiación de fondos. Se quedaron con esa montaña de plata que solo recaudaban y debían pasar de inmediato al estado. Evadir en no pagar un impuesto que te corresponde a vos. No pagas de tu propia plata. Pero acá se metieron al bolsillo una fortuna que era del estado. Defraudaron al estado. Encima todo indica que con ese dinero, compraron el grupo de medios de comunicación que pusieron al servicio de Cristina y su gente.

Pero volvamos al santo de los testaferros. Sanfelice fue socio, amigo y empleado de Cristóbal. Y además, socio y vecino de Máximo Kirchner. Ahora le cuento más detalles. En su momento una presentación judicial confirmó además que Osvaldo José Sanfelice (a) Bochi, el socio de Máximo Kirchner en la inmobiliaria es, una especie de segundo Lázaro Báez, un testaferro coordinador de un cartel de testaferros.

Cristina no es una santa y el Bochi, pese a su apellido, tampoco es el patrono de la felicidad. En la presentación que hizo en su momento Margarita Stolbizer, se reveló el rol de Cristina como “socia oculta” de una empresa de digitalización de documentos que tiene 100 empleados y que facturó en 2018 más de 380 millones de pesos. La compañía llamada Lakaut fue creada poco tiempo después de que Ricardo Echegaray, cuando no, al frente de la AFIP creara la necesidad y la obligación de digitalizar y certificar documentos físicos para poder archivar. Simultáneamente facilitaron la creación de esta empresa que, con información calificada, llegó a ser casi monopólica.

Otra de las cuestiones que la presentación ante los tribunales demuestra es que Sanfelice se cansó de comprar propiedades, terrenos, el hotel Waldorf y siempre pagó en efectivo, con dinero físico, como dice Fariña. En el 2008 la cuestión de las compras se aceleró. Fue aluvional y casi compulsiva. Es que las denuncias de los periodistas independientes y de los políticos honestos eran balas que picaban cerca. Tuvieron que desprenderse rápidamente de esas montañas de dólares sucios. Era dinero que quemaba las manos.

Esto produce dos preguntas: ¿De dónde sacó esa plata Sanfelice? No tiene ingresos que justifiquen ni el uno por ciento de lo que adquirió. En la justicia creen que esa catarata de billetes, salieron de los cientos de bolsos y valijas que Daniel Muñoz recibía ilegalmente en el departamento de Cristina, en Uruguay y Juncal o en la quinta de Olivos y que escondían en Río Gallegos, en la casa de Marta Ostoic, la madre de Néstor Kirchner. Si tiran de esa cuerda puede aparecer una parte importante de todo el dinero robado por la familia presidencial. Otra parte, está en las casas que compró Daniel Muñoz en Argentina y en Estados Unidos y gran parte en las más de 1.300 propiedades y los 1.100 vehículos de Lázaro Báez.

Esta es una respuesta con datos, cifras, documentos probatorios a la pregunta, ¿Dónde está la plata que se robaron?

Sanfelice también compró una chacra lujosa con helipuerto y amarradero para embarcaciones en Puerto Panal, en el partido de Zárate. Allí también compraron Julio de Vido, Fabián de Sousa y Máximo Kirchner. Amigos son los amigos. En sus mansiones, los muchachos hicieron reformas sofisticadas y berlusconianas. De Vido puso pajareras con humidificadores y sensores de temperatura y Fabián hizo un extraño trabajo en madera como si fuera una marina privada por pedido de su esposa. No se privaban de nada los muchachos. Es fácil vivir como reyes con el dinero del pueblo argentino.

Por eso le digo que se viene la noche para Sanfelice. Hizo operaciones multimillonarias y dejó todos los dedos pegados porque nunca tuvo ingresos de esa magnitud. Hay que decir que, igual que los Kirchner, y los Báez, el Bochi también involucro en estos negociados turbios a su familia. Marta Leiva, su esposa aparece como empleada Lakaut y su hija, María Martha también recibió donaciones inexplicables y adquirió inmuebles casi sin tener ingresos declarados.

La plata fluía de una suerte de dinero ducto que iba de la Capital hasta Rio Gallegos y de ahí a distintos lugares del mundo. Por eso los delitos son los de asociación ilícita, enriquecimiento colosal, lavado de dinero y malversación de fondos públicos. Sanfelice tenía amplios poderes firmados por Néstor para comprar, vender, administrar y disponer de sus bienes. Era casi de la familia. Este riguroso trabajo de Stolbizer y Silvina Martínez fue volcado en un libro llamado “Ella miente, Cristina y los dos mil millones de dólares”.

Una parte del texto define a San Felice como “un perro fiel” de la familia Kirchner y aunque su imagen no es muy conocida en los grandes medios, en Santa Cruz, todo el mundo sabe que Sanfelice es sinónimo de negocios sucios de Kirchner. Por eso, en su momento, le pidieron al juez Daniel Rafecas la inmediata indagatoria del jefe del cartel de los testaferros. Es un entramado monumental de prestanombres que intentan ocultar lo inocultable. Es que la cantidad de pruebas son abrumadoras. Los personajes de las distintas sociedades casi inactivas son los mismos que se entrecruzan, los domicilios en varios casos son idénticos, hay préstamos de montos muy elevados que nunca se pagan y que casi no tienen intereses. Más que prestamos parecen regalos. O retornos. Son varios los negociados y las estafas. Pero en muchas aparece Ricardo Echegaray como el primer motor de todo.

Fue el creador del “régimen de resguardo de documentación aduanera” y es la AFIP bajo su mando la que otorga la única habilitación para realizar ese trabajo a Lakaut. La empresa que fue importante y exitosa tenía una de las sedes es la calle Lima 35 piso 12, el mismo domicilio legal que tuvo Hotesur, que regenteaba el hotel más grande de los Kirchner, el Alto Calafate. Otra: uno de los vehículos de Lakaut tiene una cédula verde a nombre de Osvaldo Sanfelice. Otra: Marta Leiva, la esposa del Bochi fue empleada de esa firma. Y hasta el famoso hotel Waldorf es de la familia Kirchner. El contador arrepentido de los K, Víctor Manzanares confesó que Néstor le pidió varias veces que fuera a controlar que el Bochi no le robara en el hotel Waldorf. Su declaración está disponible para quien quiera oir.
Y como si esto fuera poco, la bóveda que existía en lo de Lázaro y que luego por arte de mafia fue transformada en una vinoteca y la bóveda de la inmobiliaria de Sanfelice y Máximo, fueron construidas por el mismo herrero y con el mismo diseño.

Pero en la Argentina hay algunos que tienen coronita. Sobre todo los reyes de la corrupción y su jefa, la reina Cristina. Cristina seguramente no es una santa pero a cada santo le debe una vela. Sobre todo a San felice, el santo de los testaferros.

Editorial de Alfredo Leuco en Le doy mi Palabra, por Radio Mitre.