El ex ministro del Interior durante la gestión de Cambiemos mostró su respaldo al ex Presidente dentro de la oposición y consideró que “no es el momento del pase de facturas”. “Tiene mucha experiencia sobre lo que hay que hacer y lo que no…”
Aunque desde un principio se enfiló en el sector más dialoguista de Juntos por el Cambio, el ex ministro del Interior Rogelio Frigerio salió a defender a Mauricio Macri: avisó que el ex presidente “tiene mucho que aportar” en el espacio y que no hay que sacarlo de la cancha” de cara al armado electoral del año próximo.
Sus declaraciones llegan días después de la reunión que mantuvieron el ex mandatario junto a Horacio Rodríguez Larreta para acercar posiciones y consolidar a la oposición. “Yo creo que este no es el momento para los pases de facturas. Yo creo que todos tenemos que hacer una introspección y ver en qué nos equivocamos, pero no como una acción de autoflagelación, la autocrítica tiene que ser para no volver a cometer los mismos errores si la gente vuelve a confiar en alguno de nosotros para conducir el país en un futuro, solamente para eso”, analizó el ex funcionario.
Entrevistado en A24, argumentó luego que “otros países también tienen” el ejemplo de ex presidentes “que trabajan en la consolidación de la democracia, en la consolidación de nuevos dirigentes, en aportar su experiencia”. Por eso insistió en que “la Argentina también necesita de eso y Macri tiene mucha experiencia sobre lo que hay que hacer y lo que no; tiene contactos internacionales que el país necesita, y muchas cosas más para aportar”. Y sentenció: “Yo no creo que haya que sacarlo de la cancha”.
“Yo creo que, para el próximo Gobierno, que seguramente se tendrá que plantear los mismos objetivos que nosotros antes porque el país está igual o peor, tiene que entender que para transformar la realidad hace falta mucho volumen político porque son problemas estructurales y no alcanza solo con ganar la elección”, continuó el exministro.
Por otro lado, Frigerio lamentó que “por primera vez haya empresarios que toman la decisión de irse a tributar en otro país” para no estar “en uno de los lugares con mayor presión impositiva” del mundo. “Yo creo que el Estado tiró demasiado de la cuerda de esa idea de que el empresario nunca va a terminar yéndose de la Argentina por el arraigo. Eso de que se les puede seguir cobrando tantos impuestos y, a la vez, darles una calidad de bienes y servicios muy mala, tiene un límite”, remató.
















