Estiman que aún quedan más de 14 mil argentinos varados en el exterior

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A tres semanas de las restricciones que aplicó el Gobierno en los vuelos, desde la Asociación Internacional de Líneas Aéreas (IATA) advierten que “el número potencial seguirá aumentando”.


Este lunes empieza la primera semana hábil en la que el cupo de ingreso al país se flexibiliza a 900 personas por día. Hasta este viernes habían arribado por vía aérea alrededor de 742 pasajeros en promedio. Mientras que la semana próxima, podrán hacerlo un máximo de 1.000 diarios.

El sistema de plazas semanales quedó definido el 10 de julio, cuando se publicó la decisión administrativa 683, que extendió la limitación en los ingresos desde el exterior y al mismo tiempo incrementó en forma leve los espacios, en comparación a la restricción original, que permitía la llegada a Ezeiza de hasta 600 personas cada 24 horas.

Sin embargo, pese a la flexibilización de la medida, la decisión sigue envuelta en críticas. De acuerdo a la Asociación Internacional de Líneas Aéreas (IATA), a fines de junio había 14.000 argentinos que habían salido del país por motivos de turismo o de trabajo y no podían regresar, ante las restricciones a los vuelos. Pero según las estimaciones actuales de la organización esa cifra hoy es todavía mayor.

“El cálculo original de 14.000 se basó en la reducción de 1.400 asientos durante los 10 días en los que estuvo vigente el cupo máximo de 600. Dado que la nueva decisión administrativa no ha permitido un aumento sustancial en el número de pasajeros que llegan diariamente, el número potencial de personas varadas fuera del país seguirá aumentando“, dijo el director de comunicación de la IATA, Markus Ruediger.

En sintonía, desde la Cámara de Líneas Aéreas en Argentina (JURCA) destacaron que desconocen por qué no existe proporcionalidad entre la cantidad de asientos permitidos para vuelos autorizados para salir del país y la cantidad de plazas habilitadas en aviones que regresan, aún considerando el tope de 1.000 pasajeros que se alcanzará la semana próxima.

“Para los aviones que despegan no hay una limitación de asientos”, explicó un vocero de la Cámara y ejemplificó: “La ANAC autoriza el regreso de cuatro vuelos y en paralelo el despegue de otros cuatro. Pero con capacidad mayor en el caso del avión que parte y menor del que vuelve. Está claro que, para el pasajero que se va, con estos cupos de ocupación por aeronave, regresar será muy difícil”.

En los últimos días, desde la Cámara se había afirmado que la ANAC había comenzado a emitir más autorizaciones de vuelos, pero con una cantidad inferior de asientos habilitados por avión.

“En virtud de las aprobaciones recibidas desde ANAC por nuestras asociadas, encontramos con sorpresa que, a pesar de haberse incrementado la cantidad de vuelos, en muchos casos se ha reducido aún más la capacidad de ocupación de las aeronaves (se aprueban vuelos pero se limita la cantidad de pasajeros que pueden abordarlos a un número menor aún que con la norma anterior)”, habían reclamado en un comunicado.

Entre la necesidad y la desesperación

La necesidad -en algunos casos ya desesperación- por volver al país se congrega desde fines de junio en cientos de grupos de WhatsApp y de Facebook. A través de esos canales, miles de personas que de acuerdo a sus pasajes originales debían haber vuelto a la Argentina pero en su lugar quedaron varadas en hoteles, aeropuertos o, en el mejor de los casos, casas de familiares, se aconsejan y envían información respecto a cómo comunicarse con las aerolíneas, agencias de viaje y consulados. También comparten estrategias, algunas legales, otras no, para encarar el regreso.

A través de uno de esos grupos de Facebook, Bianca Villegas fue contactada por una empresa paraguaya que proveía servicios de traslado privado desde Asunción a Buenos Aires. “Mucha gente varada en Estados Unidos le pide a la agencia que le cambie el vuelo a Asunción y desde Asunción paga un taxi avión, un vuelo privado, en el que entran hasta cinco pasajeros. La opción más barata sale 5.000 dólares, 1.000 por persona”, explicó.

Por no contar con la plata y por encontrar el sistema complejo, Bianca rechazó la oferta: “A ese número hay que sumarle la estadía en Asunción. La ciudad está pidiendo cinco días de aislamiento y al mismo tiempo desde ANAC están rechazando varios de esos vuelos privados”.

El ticket original tenía fecha de regreso a la Argentina el 13 de julio. Hoy, a partir de las limitaciones impuestas, esa fecha no tiene precisión. Ella, junto a su pareja, su madre y su hermano, habían ahorrado tres mil dólares para usar durante sus vacaciones en Miami y Dallas.

Supieron de las restricciones ya en Estados Unidos y ese dinero destinado al disfrute se transformó en reserva, una que tampoco les alcanza para comprar cuatro asientos de avión en categoría Ejecutiva. Esa opción le ofrecieron desde la aerolínea Copa. La otra opción es esperar a ser reubicada en un vuelo de diciembre.

“Empezamos a contemplar la opción de buscar algún trabajo para poder subsistir. Lavar platos, tareas que no requieran hablar inglés. Pero me da bronca, yo no estoy interesada en trabajar, yo trabajo y aporto en mi país. No entiendo por qué no nos dejan regresar y hacer la cuarentena allá”.

Fuente: Clarín