El oficialismo presiona para anular las PASO con el apoyo de sus aliados

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Sin acuerdo con Juntos por el Cambio, avanza la iniciativa de Wado De Pedro, Sergio Massa y Máximo Kirchner para suspender las elecciones primarias.


La disputa entre Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta por las clases presenciales dejó en suspenso las negociaciones formales entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio por las postergación por un mes de las PASO y las elecciones generales, aunque los plazos para concretar los eventuales cambios se acortan y asoma una discusión fuerte en la previa a las definiciones.

Juntos por el Cambio demora la respuesta a la propuesta de llevar las primarias a septiembre y el Frente de Todos presiona con reunir los votos con los aliados para directamente eliminarlas, lo que abriría un nuevo conflicto entre las dos coaliciones.

El apuro del Gobierno tiene una fecha concreta: para cumplir con el cronograma electoral, la reforma de la ley deberá estar sancionada a más tardar el 10 de mayo. Quedan poco más de dos semanas para el tratamiento y aprobación en ambas Cámaras. Antes del conflicto por las escuelas, Wado de Pedro y Sergio Massa habían propuesto a Mario Negri, Cristian Ritondo y Juan López correr las PASO del 8 de agosto al 12 de septiembre y las generales del 24 de octubre al 14 de noviembre.

En las reuniones de la mesa nacional de Juntos por el Cambio la mayoría se inclinaba por aceptar, aunque no hubo acuerdo e insistieron con las exigencias de la implementación de la boleta única, el voto postal anticipado de los argentinos residentes en el exterior y “mayores garantías” de que no se eliminarán las primarias. La pelea entre el Gobierno y la Ciudad por las clases terminó de dilatar la respuesta. “Ahora no es momento para discutir eso”, plantearon en la coalición opositora. “Se comprometieron a no eliminar las PASO, pero esto volvió a exhibirlos como gente en la que no se puede confiar”, coincidieron en este caso duros y moderados, como contó Clarín.

Con el objetivo de ganar tiempo para llegar a la elección con el proceso de vacunación más avanzado y también para dar margen a una eventual recuperación de la economía, el Gobierno buscará acelerar para conseguir el cambio de fecha. En el oficialismo incluso dejaron trascender que no descartan la eliminación de las primarias por este año, acaso como una estrategia de presión para empujar a Juntos por el Cambio a retomar las negociaciones. “Vamos a ir a un acuerdo con las fuerzas políticas que quieran acordar un cronograma. Hacen falta 129 votos, y hay bloques que directamente prefieren la suspensión derecho más que la prórroga”, dijo a este diario un referente del Frente de Todos.

De Pedro, Massa y Máximo Kirchner definieron iniciar el tratamiento la semana próxima. El ministro del Interior también ajustó la estrategia con los senadores oficialistas. “Vamos a poner en temario los dos proyectos, para postergar y para suspender, y ahí vamos a decidir para llegar al número”, adelantaron a modo de ultimátum.

A su vez, al apuro para cumplir con los tiempos de la Cámara Electoral, se agregará el vencimiento del protocolo de funcionamiento virtual en Diputados a fin de mes. El oficialismo procurará llevar el cambio de la ley electoral al recinto antes de esa fecha. A principios de abril, Massa se había mostrado a favor de anular las primarias o juntarlas con las generales. Esas palabras sobre “votar un solo día” pusieron en alerta a los opositores y arrancaron las negociaciones.

En Juntos por el Cambio no definieron la posición frente a la postergación, aunque adelantaron un fuerte rechazo a una eventual suspensión de las PASO. “Hoy el contexto no está para un acuerdo. Que avancen con los aliados, pero si las eliminan va a haber mucho quilombo”, advirtió uno de los referentes.

La desconfianza de parte de los opositores sobre una posible maniobra del oficialismo para aprovechar la reforma de la ley para evitar las primarias o unificarlas con las generales ya había trabado un acuerdo antes del conflicto por las clases presenciales. Incluso en una de las reuniones de la mesa nacional quedaron en que, en caso de avalar la fecha del 12 de septiembre, exigirían la inclusión de una cláusula para que un nuevo cambio no pueda prosperar sin el voto de los dos tercios de ambas Cámaras del Congreso.

“Cualquier reforma del calendario o de otro tipo en un año electoral se debe hacer con consenso. Si no, es cambiar las reglas de juego y eso sería parecernos cada día más a Venezuela”, cuestionó Ritondo, jefe de bloque del PRO. Al escenario complicado por la pandemia, las dificultades económicas y la pelea entre el Gobierno nacional y el de la Ciudad por las escuelas, en los próximos días se sumará otra fuerte disputa por la definición del cronograma electoral.

Información de Clarín