El día de la deslealtad

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Esta vez, el 17 de octubre, fue el día de la deslealtad. La historia dirá si fue, como parece, la celebración hipócrita de un matrimonio por conveniencia que está explotado. Las últimas imágenes de la coalición de gobierno fueron metáforas de la división y de la falta de acuerdos mínimos entre sus líderes y entre el peronismo tradicional y el cristinismo.

La fractura expuesta se puede radiografiar de la siguiente manera.Ni el domingo ni el lunes hubo actos masivos que tuvieran como oradores a los principales líderes de esta coalición de gobierno que no funciona. Ni Cristina, ni Alberto, ni Sergio Massa y mucho menos Máximo Kirchner aparecieron en las movilizaciones. ¿Lealtad a quien, entonces?

En el acto del domingo, con piantavotos chavistas de la peor calaña, por momentos se castigó más a Alberto que a Macri.

En el acto de la CGT, no se pudieron poner de acuerdo ni siquiera en un orador. Record mundial: movilización masiva sin nadie que dirija la palabra a la gente. Solo un comunicado lleno de lugares comunes. Ni mencionaron a Alberto ni a Cristina. Solo a Perón y Evita.

El domingo los talibanes de Cristina no fueron acompañados por ella ni por su hijo Máximo que en un día tan emblemático casi que pasó a la clandestinidad. Parece que prefirió ver por televisión la movida que impulsó junto a sus lugartenientes del estado mayor de La Cámpora.

Alberto estuvo a punto de pisar el palito y poner la cara para que le dieron cachetazos amigos. Primero convocó al acto, después a través de Manzur dijo que no, porque era el día de la madre. Después volvió a convocar con un comunicado infantil con ínfulas poéticas y al final, fue con el helicóptero hasta la isla Demarchi pero resolvió regresar en ese mismo vuelo. En un alarde de afiebrada imaginación, la flamante portavoz, Gabriela Cerruti dijo que el presidente estaba “contento”. ¿Le gustará que le peguen y lo ninguneen?

La marcha de la CGT fue multitudinaria, es verdad. Pero no se atrevieron a hacerla el domingo porque su capacidad de convocatoria es solo en días laborables. Es que obligan a concurrir a muchos trabajadores que sacan de las fábricas y talleres. Incluso en algunos casos les hacen pagar a las empresas los colectivos y las banderas. Se imaginan que se lo piden de muy buen modo.

No podemos naturalizar que en un día laborable, la central obrera se sumó a un acto partidario. Como si los trabajadores argentinos solamente fueran peronistas. Las últimas elecciones dicen que por el contrario, cada vez son menos los trabajadores que simpatizan o votan con los ojos cerrados al nacional populismo autoritario. Pregunto. ¿No hay trabajadores radicales, macristas, liberales o de izquierda? ¿La CGT intenta representarlos a todos o solo a los peronistas?  Y dentro del peronismo, ¿a quién apoyan? A Alberto, a Cristina, a Máximo o a ninguno de ellos?

Expresiones callejeras como las del lunes, cortan calles, generaran caos de tránsito y no le suman un solo voto al gobierno ni una sola gota de credibilidad a tantos jerarcas sindicales millonarios enriquecidos en forma ilícita con trabajadores pobres.

La demostración de La Campora fue de una extrema debilidad y los debería obligar a repensar su proyecto y su metodología. Mientras más romantizan e imitan a los 70, más se alejan de la gente y más jóvenes abandonan sus filas.

Sergio Berni fue implacable en su análisis. Fue la crónica de un divorcio anunciado o de una desintegración después del 14 de noviembre. Podrían llamarse el Frente de Todos contra Todos. Berni, mano derecha de Cristina en el más amplio sentido de la palabra derecha, dijo que no cree “que Alberto sea peronista”.

Como puede verse, cualquiera se le anima al Presidente. Berni no se privó de fustigar a Massa “porque levantó la mano para endeudar al país” y confesó que discutió duramente con Máximo por la manera en que impusieron sus candidatos en la provincia. Dijo que en la Segunda Sección Electoral, en las PASO que perdieron por paliza, los obligaron a bajar todas las listas que no tuvieran la autorización del príncipe heredero. Por eso dijo que el Frente de Todos era un cachivache y que estudia seriamente a posibilidad de armar rancho aparte. Estalinismo de cabotaje y morondanga. Crónica de un fracaso.

El colmo es que peronistas primitivos como Guillermo Moreno, en clara actitud golpista, están reclamando que renuncien Alberto y Cristina y se llame nuevamente a elecciones.

El presunto moderado Martín Insaurralde entró a la plaza rodeado de barra bravas de Los Andes, insultando a la madre del ex presidente, al grito de: “Mauricio Macri/ la puta que te parió”. Ese señor fue designado para intervenir el gobierno de Axel Kicillof que, más perdido que nunca, deambuló también en esa marcha.

No creo que insultar a la madre de Macri como hizo también Aníbal Fernández, sea un camino para recuperar los miles y miles de votos que han perdido.

La CTA de Hugo Yasky también quedó colgada del pincel. Amadrinada por Cristina, cada vez tiene menos nivel de representatividad. El domingo mostraron columnas con poca concurrencia y para el lunes ni siquiera fueron invitados.

El signo de decadencia moral más grave fue la profanación del memorial de las piedras y los muertos por el covid y la mala praxis de los Fernández. Eso fue abajo del escenario.

Pero arriba, como oradores, hubo talibanes que producen un gran rechazo social como Amado Boudou y Roberto Baradel.

Fue un exceso pornográfico. La demostración de que el peronismo ha sido sometido a la esclavitud por Cristina y el Cártel de los Pinguinos Millonarios y que tal vez ese concubinato espurio se esté fragmentando. El sinónimo de deslealtad es traición. Palabra que pronto vamos a escuchar más seguido. Falta lealtad, sobran traidores, autoritarios y ladrones.

Editorial de Alfredo Leuco en Radio Mitre