Cristina quiere la cabeza de Losardo

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Cristina abrió la temporada de caza de ministros vagos y/o miedosos. No hay otra forma de interpretar lo que está pasando. Quien quiera oír que oiga. Cristina, quiere que le lleven la cabeza de la ministra Marcela Losardo. Y si es posible, que sea en una bandeja de oro. Cristina se cansó y empezó a mandar a buscar otro laburo a los ministros que no soporta. Yo ayer se lo anticipé en esta columna y a la noche lo repetí en la tele. No es por hacer autobombo. Pero permítame por favor que le diga, textualmente lo mismo que ayer. Ahí va:

“Cristina, en la intimidad del Instituto Patria llama “macho del off the record” a Alberto como una forma de marcar que es un cobarde que no se anima a ir con todas sus fuerzas contra la justicia y los medios que la persiguen a ella. ¿O alguien cree que la responsable de que la impunidad todavía no sea una realidad es una ministra como Marcela Losardo que no sabe, no contesta”? ¿Será ella la próxima María Eugenia Bielsa? Durante años, fue la socia de Alberto en su estudio jurídico y hoy es su mano derecha. Si se va Losardo sería como amputarle un brazo al presidente. (…) La presión es para que se vayan los albertistas e ingresen los talibanes de Cristina. No quiero exagerar, pero Cristina siempre juega a fondo. No creo que se anime a poner directamente al doctor Eugenio Zaffaroni como ministro de Justicia en lugar de Losardo. Pero quien les dice. ¿Qué les parece Carlos Beraldi? Sería too much. O directamente que suba un escalón Juan Martín Mena y listo. Esos sí que son cuadros eficientes y valientes para atropellar a la Corte Suprema y a cualquier juez o fiscal que se atreva a mirar con sospecha a Cristina”.

¿Qué me cuenta? Tal vez alguien está pensando que tengo buena información. En este caso, no es cierto. Muchas veces tengo primicias por deducción. Solo analizando la manera en que razona y actúa Cristina uno puede advertir como viene la mano. Y Cristina es bastante previsible. Anoche el diputado Fernando Iglesias decía “siempre pienso que va a hacer lo peor y después me quedo corto”.

Repito, Cristina quiere la cabeza de Marcela Losardo y ayer le disparó un misil demoledor. ¿Cómo fue?

Un portal periodístico llamado “El disenso” publicó una denuncia muy fuerte contra la ministra. Mostraron documentación oficial de los Estados Unidos que certifica que Losardo y su esposo, el escribano Fernando Mitjans, en su momento, abrieron tres empresas off shore en Miami y dieron como domicilio un lujoso condominio llamado “The Waters”. La crónica también revela que luego, esas empresas fueron disueltas.  Pero esto no fue todo. Un periodista llamado Tomás Méndez que suele actuar como vocero cristinista, tanto en la radio, como en el canal de Cristóbal López, no solamente repitió y avaló esta información, si no que agregó datos. Parecía que estaba leyendo algún informe al aire.

Habló de una relación de Losardo con el ministro macrista Germán Garavano, de la mesa judicial de Juntos por el Cambio y aseguró que ella mantuvo trabajando en su cartera durante un tiempo, a un funcionario del anterior gobierno. Ya era algo conocido, pero Méndez recordó que Losardo fue funcionaria de la Secretaría de Derechos Humanos de la administración anterior y que luego fue despedida e indemnizada. Se preguntó varias veces para que quería una funcionaria tener empresas off shore y levantó sospechas de negocios turbios, por ejemplo, en la provisión de viandas para las cárceles donde vinculó al esposo de Losardo.

Fue un embate muy duro contra la ministra de mayor confianza de Alberto Fernández. Y lo más llamativo es que se trató de fuego amigo. Las informaciones oscuras no fueron ventiladas por periodistas críticos del kirchnerismo ni de opositores que suelen denunciar la corrupción de Cristina y sus cómplices. Esta vez se disparó desde el fortín mediático de Cristóbal. Pregunta para un estudiante de primer año de Ciencias Políticas. ¿Es posible que en radio 10, un periodista que tiene la camiseta de Cristina puesta, haya hecho esos comentarios sin la venia o la autorización de los dueños del medio? ¿Es un favor de Cristóbal a Cristina o directamente una orden de Cristina?

Pero la cosa no quedó ahí. Méndez también sugirió que Eduardo Casal el procurador general que Cristina quiere echar, tiene una buena relación con Losardo y que la ministra no lo hostiga lo suficiente como para hacerlo renunciar. Y también destacó el vínculo de Losardo con el  doctor Ricardo Lorenzetti, ex presidente de la Corte Suprema.

¿Cómo reaccionó Losardo? Habitualmente cultiva un perfil muy bajo. Pero esta vez salió con furibundos hilos de twitter desmintiendo todas y cada una de las informaciones. Fue claramente un carpetazo que los Kirchner históricamente suelen tirarles por la cabeza a jueces, fiscales, opositores o periodistas independientes. Pero esta vez fue contra una ministra del propio gobierno. Eso es lo que hizo sonar todas las alarmas institucionales. ¿Hasta dónde está dispuesta a llegar Cristina? Ayer me pregunté si sería capaz de erosionar tanto la investidura presidencial como para dejar a Alberto colgado de un pincel. Todos los días lo vacía un poco más de autoridad. Ayer, Alberto, hizo una tibia defensa de sus ministros, pero el huracán Cristina redobla siempre la apuesta. Y mucho más en esta situación donde se está jugando la posibilidad de ir a la cárcel con su hijo Máximo. Esa espera, desespera a Cristina. Mira pasar las horas y los días y la impunidad que le prometió Alberto en el pacto tácito que firmaron, no llega. Esta vez Cristina está obligada a ir por todo. Insisto que no está buscando más poder o más dinero como antes. Está buscando asegurarse su libertad. Necesita zafar de una vez por todas de la posibilidad de ir presa. Ningún análisis político debe olvidar esta situación.

En este proceso, también van por la cabeza de Felipe Solá. El Canciller ayer se hizo el gracioso, como suele ser su costumbre. Dijo que le vendría bien otro laburo pero que no tiene tiempo. Felipe también está en la mira de Cristina porque no termina de consolidar las relaciones carnales con la Venezuela de Maduro ni el concubinato con la Rusia de Vladimir Putin. Por eso, un diputado ultra cristinista, llamado Nicolás Rodríguez Saa le pidió la renuncia a Felipe. “El pueblo merece respeto a las palabras de Cristina”, escribió. Y Solá le contestó con todo: “chanta, versero, berrreta. Buscá tu minuto de gloria laburando”. Calentitos los panchos. El horno no está para bollos en el gobierno.

En el Instituto Patria deslizaron a sus voceros periodísticos que quieren poner en su lugar a Jorge Taiana quien ya ocupó esa cartera. Veremos. Taiana también es demasiado tibio para Cristina. De hecho, en una ocasión, lo insultó groseramente. “Es un pelotudo”, dice en una de las famosas escuchas. Jorge Arguello es el candidato de Alberto y Cristina no lo aceptaría. Medio en broma, medio en serio mi pregunta es que les parece Carlos Raimundi como Canciller,  o peor aún, Alicia Castro. Ella representa con rigurosidad el pensamiento jurásico de Cristina que se expresa en la complicidad con gobiernos condenados por la violación serial a los derechos humanos. Insisto con la idea, siempre hay que pensar que Cristina va a tomar la opción más autoritaria, la peor para la Argentina y encima, tal vez nos quedamos cortos.

Recuerden que en el tema de la reforma judicial, ella dijo que no era “su reforma”. Dejó mudo a Gustavo Béliz, uno de los autores del proyecto. De hecho en estos días Béliz no solamente está mudo, también se hizo invisible. ¿Uno más que se tiene que buscar otro laburo?

En estos momentos hay un terremoto en el poder. Se terminó la etapa de disimular los enfrentamientos. Ahora la pelea es a cielo abierto y de cara a la sociedad.

Hay muchos peligros de gravedad institucional que ha desatado este matrimonio por conveniencia que fue muy útil para ganar las elecciones y muy inútil para gobernar. La sangre está cada vez más cerca del río. La oposición, cometería un error monumental si toma partido por alguno y se deja envolver por esa pelea del peronismo que históricamente suele ser encarnizada. Que el Frente para Todos resuelva su interna sin que involucre a todos los argentinos.

En su descargo por Twitter, la ministra Marcela Losardo negó todas y cada una de las acusaciones y también le mandó un mensaje a Cristina: “No tengo ni tuve relación con operadores judiciales. No fui, no, soy ni seré operadora judicial. Mi relación con la justicia es y será siempre institucional” Es como decirle a Cristina que no cuente con ella para apretar jueces y fiscales. Y eso Cristina no lo puede tolerar. Hagan sus apuestas señores. ¿En esta pulseada quien va a ganar? ¿Cristina o Marcela? Yo juego unas fichas a la exitosa abogada que nunca ganó un juicio pero lo perdió varias veces. Si Cristina gana y le entregan la cabeza de Losardo en su despacho, seguro que habrán perdido las instituciones republicanas y la independencia de los poderes. Y Alberto seguirá contra las cuerdas, groggy, como dijo Eduardo Duhalde.

Editorial de Alfredo Leuco en Le doy mi Palabra, por Radio Mitre.