Cristina, atrapada y sin salida

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¿Será el fin de ciclo de Cristina?

¿Estaremos asistiendo al ocaso de su liderazgo corrupto, verticalista y autoritario? Es muy difícil asegurar eso. La única forma de extender el certificado de defunción política de cualquier dirigente es una paliza electoral que la reduzca a una expresión testimonial. Es muy probable que eso pase el año que viene, pero todavía no pasó. Cristina no se rinde. Da pelea y dispara con todo lo que tiene. El problema para ella es que lanza misiles y llegan fuegos artificiales. Perdió potencia. Perdió capacidad de daño. Si estamos en condiciones de decir, que es el peor momento político de Cristina y por varios motivos, está atrapada y sin salida. El cristinismo camporista la empuja a ser candidata a presidenta porque es la única carta que les mide más del 20 %, pero también, es la figura que les garantiza una derrota contundente en las urnas. Fue tan mandona y maltratadora que su jefatura política no permitió que creciera ningún dirigente con futuro. Si Cristina no es candidata, no tienen a nadie que ocupe ese lugar y sea competitivo. Massa y Máximo están en la cumbre de la imagen negativa. Alberto también, pero parece que iría con una lista propia sin el apoyo K.

Una derrota estrepitosa transformaría a Cristina en la mariscal de la derrota definitiva del proyecto autocrático y chavista que armaron con Néstor y que todavía subsiste en Santa Cruz.

Cristina no tiene logros ni éxitos para exhibir. Por eso su discurso, siempre se apoya en el pasado. La hecatombe económica es responsabilidad de este cuarto gobierno kirchnerista. La inseguridad galopante ni siquiera figura en la agenda del oficialismo. Y como si esto fuera poco, ex cristinistas fanáticos y leales se animan a criticar las movidas que su hijo ejecuta. Hablo de Agustín Rossi, Aníbal Fernández y Emilio Pérsico, por ejemplo. No reciben más órdenes de Cristina que en la intimidad los acusa de traidores.

En lo político, el cristinismo no pudo lograr ni siquiera la eliminación de las elecciones primarias. Nada pasó con las PASO.

La justicia para Cristina, se parece cada día más a una cárcel que va cerrando sus rejas. Y lo digo por varios motivos:

  • Falta muy pocos días para que el Tribunal se expida sobre el pedido de los fiscales Diego Luciani y Sergio Mola de 12 años de prisión e inhabilitación perpetua. Acusaron a Cristina, en la causa “Vialidad” de ser la jefa de una asociación ilícita, una organización criminal que se dedicó a la sustracción de fondos públicos”. La montaña de pruebas de la mega corrupción es tan contundente que Cristina con todas sus maniobras no pudo lograr su impunidad.
  • Están en estudio la reapertura de dos causas que se habían cerrado sin que se desarrollara el juicio correspondiente. Por un lado Los Sauces- Hotesur y por el otro, la del tenebroso pacto firmado con Irán. Los familiares de las víctimas de la AMIA y la DAIA reclamaron que se llevara adelante el juicio.
  • Y el gran revés que sufrió ayer. La Corte Suprema desarmó la trampa que Cristina armó en el Senado para robarle un lugar a Luis Juez en el Consejo de la Magistratura. Dividió en forma ficticia, fuera de término y entre gallos y medianoche a su bloque de senadores. Los K festejaron ese ardid como si fuera una genial picardía táctica. Pero la máxima autoridad judicial de la Argentina consideró que fue un fraude de gravedad institucional.
  • Las amenazas de hacerle juicio político a la Corte para lo cual no tienen número, o de desobedecer el fallo son profundizar el conflicto de poderes y poner al estado de derecho al borde del abismo. No les queda otra posibilidad que acatar el fallo por más veces que insistan en designar al senador Martín Doñate. Acusaron al doctor Horacio Rosatti de ser juez y parte pero eso no lo afecta porque actuó ajustado a la ley.

Cristina nunca tuvo tan poco poder. Está en su peor momento, atrapada y sin salida. De nada vale que corra, el incendio va con ella.

Editorial de Alfredo Leuco en Radio Mitre