Bullrich promete entrar a Villa Mascardi y a Rosario con las Fuerzas Armadas

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Al cuestionar la tibieza del Gobierno en el desalojo de la semana pasada en Río Negro, la ex ministra de Seguridad redobló la apuesta. “No se puede seguir dejando que se expanda el narco estado”, lanzó.


La presidenta del PRO y ex ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, aseguró que cambiaría las leyes para enviar a la Patagonia y a Rosario a las Fuerzas Armadas con la finalidad de ponerle un punto final a la violencia que se generó en torno al conflicto mapuche en Villa Mascardi y a la expansión del narcotráfico en la ciudad santafesina.

“Es seguridad jurídica desalojar Villa Mascardi, pero es inseguridad jurídica que el Presidente vaya allá y que diga que todo fue un poquito mentira y que liberen a todos los detenidos”, expresó la referente de Juntos por el Cambio en LN+.

En ese sentido, aprovechó para comparar lo que ocurre en el sur con Rosario, que sufre la expansión de bandas criminales vinculadas al narcotráfico.

“Si a mí me tocase gobernar, entro a Rosario o al sur el primer día con las fuerzas federales”, expresó.

Y siguió: “Las Fuerzas Armadas en ese momento no están preparadas y hay que cambiar las leyes. A los seis meses, preparadas y cambiando las leyes dándole (a ellas) también la seguridad, se podría hacer”.

Ante esto, Bullrich remarcó la importancia de reformar las leyes de Defensa y de Seguridad Interior con el objetivo de que las Fuerzas Armadas “puedan acompañar los procesos en los que se pueda haber pérdida del territorio”.

“Si perdés frente a un narco o un grupo violento, con una ley clara y muy concreta, se puede utilizar a las Fuerzas Armadas para que en ese territorio rija la ley y la Constitución”, explicó.

La ex ministra de Seguridad planteó que esta no es una nueva idea en ella, sino que lo viene manifestando desde hace rato: “Cuando fui ministra de Seguridad pedí siempre la participación de las Fuerzas Armadas en principio solo en la frontera. Con la Gendarmería no alcanza”.

“Nuestro continente produce el 100% de la cocaína del mundo. Entonces, la presión que tenemos sobre nuestra frontera es enorme”, concluyó.