Beatificación histórica: el Vaticano reconoce a Enrique Shaw, empresario y laico argentino

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El papa León XIV autorizó la promulgación del decreto que permitirá su beatificación. Un repaso de su historia.


El Papa autorizó este miércoles la promulgación del decreto que permitirá la beatificación de Enrique Shaw, empresario, laico y oficial de la Armada argentina. La decisión lo convierte en una figura singular dentro del proceso: será el único beato de este grupo no vinculado a la Guerra Civil española, y destaca su camino de santidad ligado al mundo del trabajo, la empresa y el compromiso social.

Nacido en 1921, la vida de Shaw rompió con los moldes tradicionales de la santidad asociada al clero o a la vida contemplativa. Su vocación se expresó en la práctica concreta de la Doctrina Social de la Iglesia aplicada a la economía, con una mirada que entendía la actividad empresarial como una herramienta de transformación humana y social.

Desde ese enfoque, concibió la empresa como una comunidad de personas y no solo como una fuente de lucro. Fue fundador de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) y uno de los impulsores del salario familiar en la Argentina, una medida pionera pensada para que el ingreso del trabajador alcanzara a cubrir las necesidades reales de su familia.

Su compromiso con la fe también tuvo costos personales. En 1955 fue detenido por mantenerse públicamente fiel al catolicismo durante el conflicto entre el Estado argentino y la Iglesia. Aunque en un momento pensó en dedicarse directamente al trabajo con obreros, un sacerdote lo alentó a permanecer en el mundo corporativo para transformarlo desde dentro, una idea que hoy coincide plenamente con la visión del papa Francisco sobre el rol de los laicos.

El vínculo con sus empleados quedó marcado por un episodio que se volvió emblemático antes de su muerte por cáncer en 1962, a los 41 años. Al recibir transfusiones de sangre donadas espontáneamente por trabajadores de su empresa, Shaw expresó una frase que sintetizó su vida: “Ahora soy feliz, ya que por mis venas corre sangre obrera”.

El camino hacia la beatificación avanzó de forma sostenida: en abril de 2021 fue declarado venerable; en enero de 2025, el milagro atribuido a su intercesión superó la instancia médica; en junio, recibió aprobación unánime de la Comisión Teológica y dictamen favorable de obispos y cardenales; y ahora, en diciembre de 2025, llegó la confirmación oficial del decreto. Junto a Shaw, el Vaticano también reconoció a mártires de la Guerra Civil española y a nuevos venerables de Italia y la India, pero su figura resalta por mostrar que la santidad también puede vivirse en la empresa, la gestión y el trabajo cotidiano.