De cuánto será la baja de precios y a partir de cuándo se pone en vigencia la medida.
El arancel de importación para teléfonos celulares se reducirá a cero desde este jueves 15 de enero, con lo cual se espera una baja en los precios de esos dispositivos.
La medida entra en vigencia a partir del Decreto 333/2025 que fue publicado el 14 de mayo del año pasado. El gobierno dispuso una reducción progresiva del arancel, primero al 9,5% hasta ahora que se elimina por completo.
“Lo expuesto mejorará las condiciones de oferta de los bienes objeto de la medida, reducirá los precios de mercado y facilitará, consecuentemente, el acceso de los consumidores a dichos productos, promoviendo la inclusión digital y el desarrollo tecnológico”, señala el decreto que corroboró Newsweek Argentina.
La medida afecta directamente a la industria radicada en Tierra del Fuego. No obstante, las autoridades nacionales estiman que de esta forma se facilitará el acceso a tecnología a un amplio sector de la población a menor precio.
De cuánto será el impacto en los precios
El impacto en los precios finales dependerá de varios factores, pero en el Gobierno estiman que la eliminación del arancel del 8% podría traducirse en rebajas de entre el 15% y el 30%, especialmente en los modelos importados de gama media y baja. La diferencia se explicaría no solo por la quita impositiva directa, sino también por una mayor competencia entre marcas y distribuidores, que presionaría a la baja los márgenes comerciales.
Sin embargo, especialistas del sector advierten que la baja no será automática ni uniforme. En el corto plazo, muchos comercios seguirán vendiendo stock ingresado con el esquema impositivo anterior, por lo que el ajuste de precios podría verse recién en las próximas semanas o meses.
Además, variables como el tipo de cambio, los costos logísticos y la política comercial de cada marca serán determinantes para que la reducción se refleje plenamente en las góndolas.
En términos concretos, un celular que hoy se vende en torno a los 500.000 pesos podría bajar entre 75.000 y 150.000 pesos, mientras que en los modelos más económicos el recorte sería menor en valores absolutos, pero significativo en proporción. Desde el Ejecutivo confían en que, una vez normalizado el flujo de importaciones, la medida genere un cambio estructural en el mercado y acerque los precios locales a los valores internacionales, una brecha que históricamente castigó al consumidor argentino.
















