Alberto, entre Biden y China

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Cristina y Máximo están que vuelan de bronca. Alberto se atrevió, tímidamente y ahora está lleno de dudas. No sabe bien que hacer. Es que esta vez no había tercera posición. Alberto tuvo que decidir de qué lado está. Ese era su dilema. ¿Se ubica junto a las democracias plenas y republicanas o pegado con las dictaduras y autocracias? El mundo y el FMI lo estarán mirando este jueves y viernes. Es porque el presidente de los Estados Unidos invitó a la Argentina a la Cumbre Democrática junto a otros 109 países de todo el planeta. Se hará en forma virtual. Alberto  contestó en voz baja que va a participar, pero en el gobierno temen que haya un giro en “u”. El ministro de trabajo, Claudio Moroni ya dio los primeros pasos. Pero nadie sabe quién lo seguirá. Hay un gran misterio y falta de información precisa. ¿Cuál es la duda? Que Biden excluyó de esta convocatoria a casi todos los países amigos, aliados y en algún lugar cómplices, de muchas de los atropellos que comete el gobierno de Cristina y Alberto. Y a las pruebas me remito: los Estados Unidos dejaron afuera de este encuentro a China, Rusia, Venezuela, Cuba, Nicaragua e Irán, entre otros países que violan los derechos humanos y las libertades individuales. El oficialismo peronista, capturado por el cristinismo chavista ya demostró en varias ocasiones que no condena ni las censuras ni las torturas o asesinatos que esos gobiernos cometen contra los disidentes.

En todas las ocasiones, el gobierno argentino apoyó o miró para otro lado frente a tiranías que no respetan la libertad ni la división de poderes y cometen en algunos casos crímenes de lesa humanidad como Venezuela o apoyan decididamente a terroristas de estado como Irán.

¿Qué hará Alberto finalmente? ¿Avanzará a fondo o va a recular?¿Qué consejo le dará el embajador en Estados Unidos, su amigo Jorge Arguello? ¿De que manera van a presentar el tema ante su tropa más radicalizada si deciden participar con alto perfil? ¿Cómo lo van a explicar ante la opinión pública si se niegan a ocupar un lugar entre los países con democracias más desarrolladas y consolidadas?

Para colmo, el encuentro tiene tres ejes temáticos que ordenarán el debate: la lucha contra todo tipo de autoritarismos, contra la corrupción estatal y contra los que no respetan los derechos humanos.

Difícil transitar por la avenida del medio frente a semejante desafío. Todos sabemos a esta altura de la humanidad que las enfermedades de la democracia solo se curan con más democracia y que se trata del menos malo de los sistemas. La democracia es imperfecta por definición. Milton Friedman dijo que “una sociedad que anteponga la igualdad a la libertad, acabará sin una ni otra. El uso de la fuerza para lograr la igualdad destruirá la libertad y la fuerza acabará en manos de personas que la emplearán en pro de sus propios intereses”.

Es una radiografía perfecta del ADN de estos países antidemocráticos. Insisto: de los amigos y cómplices del kirchnerismo y con los que mantiene relaciones carnales.

Dicen en voz baja en el gobierno que Alberto tiene miedo de irritar a China y los negocios poco transparentes que están por realizar en nuestro territorio. De hecho, Biden invitó a Taiwan para que no haya dudas de su intención política. Alberto además, se siente parte fundamental del Grupo Puebla donde convive con Dilma Rousseff, el prófugo Rafael Correa, Evo Morales, Fernando Lugo y Lula, que hablará este viernes en el acto de Plaza de Mayo al lado de Cristina.

Alberto está en una encrucijada. Debería tomar el camino de Michelle Bachellet y Sergio Ramírez, entre otros. Nadie puede acusar a la ex presidenta socialista de Chile de ser derechista o pro imperialista y mucho menos al gran escritor, ganador del premio Cervantes y ex vicepresidente del sandinismo de Nicaragua que derrocó al fascista de Somoza.

Sin embargo ambos condenan fuertemente a Cuba, Venezuela y Nicaragua entre otros por haber convertido sus gobiernos en dictaduras feroces. La Venezuela chavista está a punto de superar a Siria, con más de 5 millones de exiliados la cantidad de gente que huyó de esos países en busca de libertad, comida y seguridad. El despotismo familiar de los Ortega tiene presos a todos los candidatos que iban a disputar la presidencia. De esa manera ganó en las elecciones. Corrió solo esa carrera. Una vergüenza monumental. Y de Cuba, que se puede agregar.

Hay una Cuba que no termina de nacer y

otra, que no termina de morir. Hay una Cuba maravillosa que resiste a la dictadura y canta con alegría por la patria, la vida y la libertad. Hay otra Cuba jurásica, represiva, sofocante que hambrea y persigue a su pueblo y que sigue insistiendo con su consigna criminal de “Patria o muerte”. Los cubanos huyen apenas pueden de un totalitarismo que quebró económicamente al país y convirtió la isla en una cárcel. ¿Los progres argentinos que se niegan a ver la realidad, no se preguntan porque el pueblo venezolano o cubano, se escapa de esos países? ¿O creerán que son todos agentes de la CIA?

La Cuba que está pariendo la democracia tiene un himno que los arenga: “No más mentiras/ Mi pueblo pide más libertad, no más doctrinas/ Ya no gritamos patria o muerte/ sino patria y vida. /Y empezar a construir lo que soñamos/ lo que destruyeron con sus manos/ que no siga corriendo la sangre/ por querer pensar diferente/¿Quién les dijo que Cuba es de ustedes?/ Si mi Cuba es de toda mi gente/.

Alberto debe elegir entre dos modelos. La libertad o la tiranía. Y si no sabe cuál es la diferencia, puede leer a Thomas Jefferson, padre fundador de los Estados Unidos: “Cuando los gobiernos temen a la gente, hay libertad. Cuando la gente teme a los gobiernos, hay tiranía”. Alberto, decide. Si Cristina lo deja.

Editorial de Alfredo Leuco en Radio Mitre