Aerolíneas Argentinas recibió subsidios por 650 millones de dólares en el 2020

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Otra revelación de Diego Cabot, el periodista de investigación de La Nación. La aerolínea recibió casi 250 millones de dólares más que durante el último año de gestión macrista.

En 2020, el Tesoro le transfirió a la línea aérea de bandera $45.076 millones, o lo que es lo mismo, $5,14 millones por hora. Sólo para poner en perspectiva, representa prácticamente un tercio de lo que ejecutaron los ministerios de Obras Públicas o Salud o casi la mitad de lo que se gastó en alimentos en todo el año.

Si se toma en cuenta lo que el Banco Central publicó en la comunicación 3500, el tipo de cambio contable en 2020 fue de 70,634 pesos, pues el cheque anual fue de 638 millones de dólares. A eso habría que sumarle las cargas sociales que no pagó por los acuerdos no remunerativos con los gremios, además del dinero que recibió por los viajes a China para traer material sanitario para enfrentar la pandemia de coronavirus.

La cuenta sobre los giros a la empresa estatal está escondida desde hace un tiempo. Sucede que los creativos de la contabilidad estatal han decidido no asentar como subsidio el cheque que parte del Tesoro a la compañía. De hecho, el reporte más importante sobre ejecución presupuestaria de la Argentina, que elabora la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP) ya no lo incluye en la planilla donde figuran las transferencias al sector privado para financiar gastos corrientes.

“La asistencia a Aerolíneas Argentinas y Austral no está mencionada en el cuadro 5 por no estar registrada como un gasto corriente o de capital, sino como inversión financiera”, dice el último trabajo que consolida el gasto hasta el 30 de noviembre. El “cuadro 5” es la planilla donde se enumeran los subsidios a las empresas públicas.

Pero la alquimia contable igualmente deja los dedos pegados en el presupuesto y por más que se asiente de una determinada manera, el dinero se va en financiar gasto corriente. “Los aportes del Estado a Aerolíneas deben considerarse un subsidio, especialmente en el período de pandemia, en que la actividad operativa de la empresa ha sido nula y comenzó a repuntar lentamente con la apertura en diciembre de 2020.

Se trata de aportes para que pagar los costos de mantenimiento que no se van a poder recuperar con lo cual no se trata de una inversión sino de un pago para el sostenimiento de la estructura”, dice Fernanda Laiún, socia del estudio contable Laiún, Fernández Sabella & Smudt. Algo similar sostiene Cesar Litvin: “Es contabilidad creativa para mostrar menos gastos corrientes”, dice el socio de Lisciki, Litvin & Asociados.

Leé el artículo completo de Diego Cabot en La Nación