En el oficialismo aseguran que los intentos de recomponer el peronismo desnundan la “desesperación” del espacio. Los dardos contra la ex presidenta y el rol de Kicillof
El sorpresivo acercamiento entre Miguel Ángel Pichetto y Cristina Fernández de Kirchner abrió un nuevo capítulo dentro del complejo mapa político argentino. El diputado visitó a la expresidenta en su departamento del barrio porteño de Monserrat —donde cumple su condena por la causa Vialidad— y luego lanzó un llamado a construir un frente amplio para enfrentar al presidente Javier Milei en las elecciones de 2027. Sin embargo, en el Gobierno libertario aseguran que la movida no representa una amenaza electoral seria.
En la Casa Rosada reaccionaron con desdén ante el gesto político. Funcionarios del oficialismo minimizaron el impacto del encuentro y sostienen que el eventual armado opositor refleja más la desesperación de viejos dirigentes que un proyecto con futuro. “Nos importa muy poco. Cada vez se hunden más”, deslizó una fuente cercana al Ejecutivo al referirse a la reunión entre el legislador y la actual titular del Partido Justicialista.
Durante ese encuentro, que tuvo lugar a fines de febrero, Pichetto planteó la necesidad de impulsar un frente nacional amplio que reúna a sectores del peronismo y del centro político. El dirigente mencionó como referencia el modelo que llevó al poder en Brasil a Luiz Inácio Lula da Silva, una coalición que unió a distintas corrientes para derrotar a Jair Bolsonaro, pero con un programa que —según él— combine institucionalidad democrática y un perfil capitalista orientado a la producción.
Las críticas desde el oficialismo no tardaron en aparecer. Un importante funcionario libertario cuestionó el valor político del acercamiento y lanzó una ironía sobre la dupla. “¿Qué puede aportar una presa inhabilitada para ejercer cargos públicos y un dinosaurio de la política?”, afirmó, en referencia a la situación judicial de Cristina Kirchner y a la extensa trayectoria de Pichetto, quien fue senador durante más de dos décadas y candidato a vicepresidente de Mauricio Macri en 2019.
El vínculo entre Pichetto y el gobierno de Milei fue, además, cambiante. En los primeros meses de gestión hubo cierta sintonía legislativa, que permitió acompañar algunas iniciativas del oficialismo. Con el correr del tiempo, sin embargo, el diputado fue endureciendo sus posiciones y comenzó a expresar críticas públicas a las políticas libertarias. Su último contacto relevante con el círculo cercano al Presidente fue una reunión en 2025 con el consultor estadounidense Barry Bennet, convocada por el asesor presidencial Santiago Caputo, en la que también participaron Cristian Ritondo y Rodrigo De Loredo.
Mientras tanto, en La Libertad Avanza observan con atención las tensiones internas dentro del peronismo y confían en que esas divisiones continúen. En el oficialismo consideran que la fragmentación opositora fue clave en los últimos procesos electorales y esperan que las disputas entre dirigentes como Cristina Kirchner, Axel Kicillof y otros referentes del espacio impidan consolidar una alternativa competitiva. En ese escenario, el eventual acercamiento con Pichetto aparece más como un movimiento táctico dentro de una oposición en busca de rumbo que como el inicio de una coalición capaz de disputar el poder.


















