No odian lo suficiente a Messi

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Estos comentarios repugnantes que acabamos de escuchar de personajes como Pablo Ladaga, Víctor Hugo Morales, Diego Brancatelli, Julia Mengolini y Florencia Peña, entre otros, son imposibles de comprender para el argentino medio, poco politizado. 

Pero, para quienes seguimos de cerca la política y las ideologías desde hace tiempo, no nos sorprende en absoluto. Se trata de ultraizquierdistas de café, de precaria  formación intelectual que se auto perciben nacionales y populares y no son ni una cosa ni la otra. Es tanto el odio y el resentimiento a todo lo que no sea kirchnerista que son incapaces de disfrutar los triunfos de Messi y la Scaloneta al lado del pueblo y la patria que dicen defender.

 Hoy, una vez más los muchachos de Scaloni demostraron, ante todas las adversidades frente a Egipto, que no bajan los brazos jamás, que no se rinden y que dejan todo en la cancha. Y la inmensa mayoría de los argentinos se los agradece en las tribunas y en las calles.

 Millones de personas sueñan con volver a ser campeones. Los más humildes y los trabajadores en primera fila. Pero esta gente tóxica es hincha de cualquier equipo que juegue contra la albiceleste. Nunca lo confesarán porque no comen vidrio, pero estoy seguro que hoy festejaban cuando Argentina parecía hundirse. Darían cualquier cosa para que Argentina pierda, sea humillada y quede afuera del mundial. Les encantaría, pero no les da el cuero ni el coraje para organizar un festejo el día que Messi y sus muchachos pierdan, porque algún día pueden perder. Es fútbol, es un deporte, la dinámica de lo impensado decía Dante Panzeri. Ellos recitan consignas baratas que no entienden demasiado. 

Ladaga llegó a decir que Messi no es un futbolista, es una empresa. ¿Escuchó bien? No es inteligencia artificial, es estupidez natural. Y encima agregó que los jugadores son derechosos y desclasados. Ya lo había dicho en la Televisión públicamente chupamedia de Alberto Fernández, un tal Nicolás Fiorentino.

La lucha de clases es uno de los motores de la historia para el marxismo que fracasó en todos los países del mundo. 

China y Rusia son capitalistas de un estado autócrata, Cuba, Nicaragua y Venezuela se convirtieron en criminales de su propio pueblo al que encarcelan, hambrean, torturan y censuran. Irán, es una una dictadura teocrática, hoy más dictadura militar que de los clérigos. 

Los acusan de desclasados a Messi y sus compañeros porque no piensan como ellos. Ellos adoran a Diego  Maradona porque más allá de su magia futbolística maravillosa, tenía al Che Guevara grabado en su piel, bailaba en la comparsa del narco dictador Nicolás Maduro, hoy encarcelado y apoyaba a la más grande ladrona de estado que también está detenida, hablo de Cristina Fernández de Kirchner. 

Messi y la mayoría de los muchachos prefieren expresarse en la cancha, con goles, trabajo en equipo, meritocracia, humildad, respeto y disciplina. Eso los llevó a ganar la tercera estrella y tienen chances (cruzo los dedos) de ganar una más.

 En síntesis, acusan a nuestros representantes de no defender los mismos ladrones y pensamientos jurásicos que ellos defienden. 

Una de las más grandes gambetas de Lionel Messi fue cuando regresaron al país después de levantar la copa del mundo en Qatar. Se produjo la mayor manifestación popular de todos los tiempos.

 No eran desclasados, ni derechosos, eran puro pueblo en movimiento. En el aeropuerto, Wado de Pedro quiso acercarse para sacarse una foto con Messi, y el mejor del mundo amagó para un lado y salió para el otro. Faltó el grito de “Oooleee”. 

Los acusan de no estar comprometidos. Les duele que no estén comprometidos con los delincuentes y los autoritarios que ellos defienden. Son ellos los desclasados. Ni los jugadores de la selección ni cualquier argentino, está obligado a expresar sus simpatías políticas. Están en todo su derecho.

Messi salió campeón en Estados Unidos y fue recibido por el presidente legal que ganó por el voto popular.

 Mengolini dijo: “ Messi le hizo de escolta a Trump” y una productora completó: “le sonrió”. Te guste o no Trump fue votado por los norteamericanos en elecciones limpias. Maradona, idolatraba a dictadores como los cubanos y ladrones de elecciones como el chavismo.

Pero la cuestión no es solamente política. Les molesta que Messi se haya convertido en un referente de los jóvenes, en un nuevo tipo de ídolo. Porque además de su talento deportivo reconocido mundialmente, es una persona familiera, no tóxica, que valora la honradez y rechaza el escándalo y que está dispuesta a ser solidaria como durante la pandemia cuando donó 500 mil euros a la campaña “Juntos por la salud argentina”, además de enviar 50 respiradores a Rosario con su avión privado. Incluso ahora se sumó a la ayuda solidaria a Venezuela tras la tragedia de los terremotos. 

Carlos Tevez es otro genio del fútbol que estos cristinistas desprecian porque simpatiza con Mauricio Macri y nunca se enganchó con los K. De hecho denunció la pobreza brutal de Formosa, sometida por un señor feudal pero kirchnerista llamado Gildo Insfrán.

 El ex futbolista de Racing José Chatruc, contó que Tevez no se olvidó del lugar del que viene. Le regaló casas a familiares y amigos y siempre vuelve a colaborar con el Fuerte Apache que lo vió nacer. 

Messi y sus compañeros se negaron a ir a la Casa Rosada. Prefirieron interactuar horas y horas con la multitud histórica que los acompañó aquel día. Y lo bien que hicieron: hubiesen cometido un error: aparecer junto al peor presidente de la historia, y una persona acusada de violencia contra su esposa.

¿Quiénes son los desclasados, entonces? ¿Los que con su arte deportivo dejan todo en la cancha para que los argentinos tengamos un rato de felicidad? ¿O los que militan a los mega corruptos y bancan a dictadores superados por los tiempos? 

Ayer hablé con un veterano dirigente peronista del Conurbano. Me contó que no saben cómo hacer callar a estos imberbes. Los ven como frívolos que no entienden nada de fútbol, ni de política ni de pasión de multitudes. 

Lo más grave fue la amenaza de Brancatelli a Messi. Le dijo literalmente, “cuando esto explote, cuando esto caiga, te vamos a ir a buscar”. ¿A buscar a Messi para que, Brancatelli? Y encima acusó a Scaloni, otro producto inteligente, razonable, serio y trabajador, de ser “gorila”. No me consta. Pero si Scaloni, un gringo del campo de Pujato, fuera antiperonista, ¿Cuál sería el problema? Cada uno es libre de apoyar y criticar al que se le dé la gana. Eso se llama democracia. Brancatelli dijo que los jugadores solo piensan en lo personal, en tener un avión privado y en hacerse tatuajes, y que no comprenden la realidad de país. Brancatelli levanta el dedito de la superioridad moral de una izquierda dogmática, fracasada y en decadencia y remata acusando a los jugadores de ser “una vergüenza porque ninguno se la juega”. Como cierre dice “Diego, te extrañamos, nos haces mucha falta en este momento”. Bingo. 

Están agazapados esperando que la selección fracase. Por ahora disimulan un poco su pensamiento anti nacional y antipopular. Piensan que no odian lo suficiente a Messi. Traidores a la patria, me parece demasiado. Pero son goles en contra de la felicidad del pueblo.

Y eso es too much, como diría Cristina. 

Editorial de Alfredo Leuco en El diario de Leuco por LN+