Los culpables de la inseguridad

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La alarmante inseguridad que estamos sufriendo los argentinos no es un fenómeno natural. No es una tormenta. No cae del cielo, ni surge de un virus que no conocemos. Los crímenes brutales y los robos cotidianos no nacieron de un repollo. Son una construcción del hombre o mejor dicho, son una destrucción del hombre. Por inútiles, vagos, cómplices o por simpatías ideológicas con los delincuentes, el estado es culpable de estas atrocidades y es responsable de no combatirlas como corresponde. Y cuando digo Estado, le pongo nombre y apellido. Porque hablo de los tres niveles. En el municipio con la intendenta Mayra Mendoza de La Cámpora, a nivel provincial con Sergio Berni y Axel Kicillof y el estado nacional con los Fernández, Aníbal, Cristina y Alberto.

Todos estos dirigentes, todavía creen en ese dogma apolillado de que el delito es producto de la explotación de la sociedad capitalista y que el ladrón o el asesino son víctimas y por eso los protegen y si caen presos, los liberan lo más rápido posible. A eso, estos caraduras le llaman, derechos humanos.

A las víctimas, ni justicia. Ese es el marco cultural y social donde todos estos marcianos se arrodillan ante el altar de Eugenio Zaffaroni que tiñó con sus teorías gran parte del pensamiento de abogados, fiscales y jueces. Así nos va. Nos va a costar años volver a la racionalidad punitiva, a los premios y los castigos.

Ahí están los responsables de resolver el tema. Son los culpables de que este drama cotidiano sea colosal. Aníbal Fernández confesó esta mañana que “Las fuerzas de seguridad no dan abasto para estar en todos lados” y le pidió a la justicia que “colabore un poquito”. Es de un alto nivel de hipocresía y negación de la realidad. ¿Qué partido político hizo más para que la justicia premie a los delincuentes y castigue doblemente a las víctimas? ¿Conoce Aníbal a Zaffaroni, a Horacio Pietragalla, o al juez Víctor Violini? ¿Sabe en qué espacio político militan? Quiere que le haga un dibujito o en esto también piensa que hay una sensación de inseguridad.

¿No tiene nada que ver el cristinismo extremo y dogmático en que una parte de la justicia se haya convertido en una liberadora serial y a la velocidad de la luz de todo tipo de delincuentes? Y sumo a los delincuentes y corruptos que están en el gobierno y a los que son cómplices de los que están en el gobierno kirchnerista.

Alberto Fernández justificó plenamente la suelta de casi 5 mil presos al comienzo de la pandemia. ¿Se acuerda?

Fue una locura que no se multiplicó más gracias al freno que le puso la sociedad movilizada y caceroleando.

El kirchnerismo asocia todo el tiempo a la policía o a la gendarmería con la dictadura y la represión en una inflamación ideológica de un simplismo infantil y peligroso. No entienden o no quieren entender que esos uniformados hoy son los encargados de proteger a la sociedad honrada que trabaja, estudia, paga sus impuestos y cumple con la ley. Por lo tanto, a 38 años de finalizada la dictadura, es hora de que las fuerzas de seguridad sean respetadas, capacitadas, pertrechadas y reconocidas económicamente como corresponde. Los policías que comenten delitos, manchan el uniforme y deben ser extirpados de la fuerza, por supuesto. Pero lo que se comportan con profesionalismo y transparencia ética, deben ser cuidados y premiados. Hubo un sector de la policía bonaerense que amenazó con un paro por los sueldo de miseria que cobran. Decían que había plata para regalarle el viaje de egresados a 220 mil estudiantes, incluso de colegios privados, y no había plata para aumentar a la policía que se juega la vida todos los días para mantener la paz, la tranquilidad y la seguridad. En la desesperación, en forma improvisada y a los ponchazos, como acostumbra la impericia del gobernador Kicillof, anunció un incremento salarial del 11%. Lo hizo en un show típico de Berni con policías haciendo ejercicios operativos y con trajes camuflados para el combate.

Berni exigió que sacaran a los magistrados que no funcionan. Axel también se lavó las manos y dijo que no libera ni mete preso a nadie, que ese es un trabajo de la justicia. Eso es cierto. Pero, el problema es que los alimentaron ellos. Ellos sembraron esa concepción reaccionaria y antipopular de la justicia que encima se auto percibe progresista.

¿Se acuerda que Alberto le sacó parte de la coparticipación a Rodríguez Larreta para darle fondos a Axel para que pagara un aumento a la policía? Todo es asi. Una mala praxis cotidiana de un gobierno sin rumbo y con un solo objetivo claro: la impunidad de Cristina.

Han crecido muy fuerte la cantidad y la ferocidad de los delitos.

Y como si esto fuera poco, no comprenden que los más afectados son los sectores más humildes de la sociedad a los que dicen defender. Estos delirantes dicen que el tema de la inseguridad es una bandera de los ricos y de la derecha? ¿Se acuerda cuando Cristina decía eso?

Todos los días las madres de la pobreza sufren al ver como a sus hijos les roban la mochila, las zapatillas, les cobran peaje o los suman al narco menudeo.

Estoy absolutamente convencido que la seguridad democrática es un derecho humano. Vivir, trabajar y estudiar en paz y tranquilidad con nuestras familias y defender la vida, es un reclamo justo y profundamente democrático y republicano. Para “vivir sin miedo y no convivir con el miedo”. El miedo es el peor veneno de una sociedad y de un individuo. Siempre el pánico nos saca lo peor de nosotros.

Hay que ser duro con los delitos duros y duro con las causas que llevaron a esa persona a delinquir? Pero mientras tanto hay que proteger la vida de la gente. Proteger a los decentes y castigar a los delincuentes. Dentro de la ley, todo. Fuera de la ley, nada. No es tan difícil.

Editorial de Alfredo Leuco en Radio Mitre