La corrupción es el ADN del kirchnerismo

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Con sus declaraciones, Mayra Arena vomitó una clara apología del delito. Pero no hizo más que confirmar por donde pasa el ADN del kirchnerismo en el que ella milita. La justicia tiene miles de pruebas y testimonios que confirman que Néstor primero y Cristina después, fueron los jefes de una asociación ilícita destinada a saquear al estado. Es decir a robarle el dinero al pueblo pobre de la patria. Decían que querían distribuir la riqueza y cumplieron: la distribuyeron entre ellos. Se enriquecieron ilícitamente en forma descomunal. Nunca nadie robó tanto durante tanto tiempo en la Argentina. Robaron casi todos sus funcionarios en casi todos los ministerios. Lo hicieron en su medida y armoniosamente a imagen y semejanza de sus caudillos políticos, es decir, Néstor y Cristina. Los amigos y funcionarios de los K multiplicaron su patrimonio metiendo la mano en el bolsillo de todos los argentinos. Por eso yo los llamo “El cártel de los pingüinos millonarios”.

 Eso es lo que confirma Mayra Arena con lo que ella llama “corrupción transformadora”. Es un aporte a las ciencias políticas que hizo Mayra Arena. Intentó justificar el “roban pero hacen” y juzgar según su criterio quienes son delincuentes buenos y quienes son delincuentes malos. Es tragicómico:

No se puede creer pero es absolutamente cierto. Alguno podrá pensar que es solo un exabrupto de una dirigente inexperta y marginal pero, diría Atahualpa Yupanqui, “la arena es un puñadito, pero hay montañas de arena”.

Ella fomenta la corrupción en la obra pública. Fue uno y solo uno de los mecanismos del robo más grande de la historia democrática ejecutado por el kirchnerismo.

Lázaro Báez, amigo, socio, testaferro y cómplice de Néstor Kirchner se convirtió en un mega millonario y en uno de los más grandes terratenientes de la Argentina. A eso, Mayra Arena le llama “corrupción transformadora” y es cierto. Transformó la vida de un humilde cajero bancario en un magnate, una especie de jeque de la Patagonia y alrededores.

Báez acaba de ser condenado a 4 años y medio de prisión por lavado de dinero en la compra de una estancia en Punta del Este. En total tiene condenas por 24 años de prisión. ¿Dónde está preso? En una mansión en El Calafate, el lugar en el mundo de Cristina. Báez la pasa bomba y disfruta de la gran vida. Es un premio insólito que le dio la justicia.

Báez fue condenado a 10 años por la causa de la ruta del dinero K que se hizo una película de terror cuando Jorge Lanata puso al aire, los videos de La Rosadita donde estos malandras de estado contaban montañas de dinero sucio mientras fumaban habanos y tomaban whisky. ¿Se acuerda? Esto es pornográfico:

En la causa de Vialidad, Lázaro fue condenado a 6 años de prisión, igual que Cristina. En estos días, la Cámara Federal de Casación deberá establecer si esa pena se aumenta o se disminuye.

Los fiscales Mario Villar y Diego Luciani pidieron 12 años de cárcel por considerar a Cristina jefa de esa asociación ilícita. Fue histórico aquel discurso del fiscal Luciani.

Cristina también fue condenada a inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. Esa mega corrupción de estado, esos delitos de lesa indignidad transformaron a los cuatro gobiernos kirchnerista en una cleptocracia autoritaria y chavista.

Hay decenas de funcionarios kirchneristas condenados por la justicia pero muy pocos que siguen presos. Amado Boudou cumplió su condena que fue ratificada por la Corte Suprema y ahora espera otras causas graves que tiene en los tribunales. También está inhabilitado de por vida para volver a ser funcionario. Pero cobra una jubilación de privilegio colosal igual que Cristina que, encima la cobra por duplicado. Seguramente Alberto Fernández también será condenado en las dos causas que se tramitan ahora: seguros y violencia de género contra su pareja. Alberto, con el 92 % de imagen negativa, el record del peor presidente de la historia, también recibe una jubilación escandalosa que pagamos todos los argentinos a los que Cristina, Boudou y Alberto le robaron sus ahorros y el futuro. Hay que modificar cuanto antes semejante provocación.

No podemos olvidar a Julio de Vido, José López, Roberto Baratta, Milagro Sala y Ricardo Jaime, entre otros malandras de estado. Hasta los secretarios de Néstor y Cristina se convirtieron en magnates de la noche a la mañana. Daniel Muñoz y Fabián Gutiérrez, murieron nadando en fortunas inexplicables. Algunos dicen que era dinero de los Kirchner y ellos eran meros testaferros y otros dicen que ellos se quedaron con una parte de las estafas del matrimonio por aquello de que el que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.

Este latrocinio sin antecedentes por su magnitud se transformó en una cultura de la inmoralidad. Y la inmensa mayoría de los “perokirchneristas” sintieron que tenía piedra libre para robar a cuatro manos. Incluso muchos intendentes, concejales y militantes rasos tienen curros, coimas, y otros tipo formas de meter la mano en la lata.

Gran parte de la sociedad no es inocente. No hay gobiernos diabólicos con ciudadanos angelicales. Nos roban porque nos dejamos robar. Nos roban porque votamos ladrones una y otra vez.

¿O no ganó las elecciones el testaferro político de Martín Insaurralde? Nos refregó en la cara sus paseos en el yate “Bandido” de lujo con una acompañante pulposa sin que pudiera explicar lo inexplicable.

 La corrupción mata y empieza por matar de hambre a los que más necesitan. Y si no que lo digan los familiares del siniestro de la estación Once.

Tome nota:

Una semana en la Villa Cascabel del Marbella Resort Club costó 24 mil euros.

El alquiler del yate, 14 mil euros. Mintieron al declarar que el barco se lo habían prestado. Ni hablar de los relojes Rolex, las carteras Louis Vuitton, de los miles de dólares y autos de alta gama y las propiedades carísimas y no declaradas que no se los ganaron trabajando.

Martin Insaurralde era jefe de gabinete de Axel Kicillof, amigo de Cristina y Máximo e intendente de Lomas de Zamora en uso de licencia. Nunca más se le vio la cara de acero inoxidable. No fue ni a votar. Su causa seguirá en la justicia federal pese a sus chicanas leguleyas.

Es el triunfo del ADN del kirchnerismo que tan bien expuso Mayra Arena.

Nostalgias de las cosas que han pasado, arena que la vida se llevó