Kicillof ¿es el nuevo jefe de Alberto?

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Axel Kicillof dice que “los halcones se comieron a las palomas en una oposición muy destructiva que desconoce los resultados electorales”. Su única herramienta es buscar culpables ya que no encuentra soluciones para los graves problemas de la provincia. Su gobierno anunció que mañana van a reproducir los estrictos controles en todos los ingresos a la provincia como hicieron el fin de semana pasado generando un caos de tránsito descomunal. Insisten en complicarle la vida a la gente y a muchos trabajadores esenciales que tienen que ir a la provincia a ejercer como médicos, o enfermeros. Pero el muchacho es un cabeza dura que solo escucha a Cristina.

En Bahía Blanca, ayer, Kicillof tuvo que bancarse una ruidosa protesta de Padres Organizados que le reclamaban que abriera las aulas de una vez. El fin de semana pasado, ocurrió algo parecido en la sede del gobierno bonaerense. Enojado dijo en un acto: “Me han dicho que no nos interesa la educación: caraduras”. Y, otra vez arremetió con su mentira más utilizada que dice que Juntos por el Cambio atacó a los docentes y cerró escuelas. La actual oposición, no atacó a los docentes. Fue víctima del ataque de un grupo minoritario de los gremialistas docentes más radicalizados y cristinistas. Paros seriales, todo el tiempo.

Hoy Kicillof ya se sumó, públicamente, a este apriete que hay sobre el ministro Guzmán. Dijo que “hay una reactivación acelerada de la economía y que para frenar la inflación hay que coordinar desde el estado para evitar la rentabilidad extraordinaria de los empresarios”. Se sabe que empuja la destitución del actual ministro de Economía y su reemplazo por Paula Español. Todos los días avanza un poco más sobre las atribuciones del Presidente Alberto Fernández.

Axel Kicillof desgobierna la provincia de Buenos Aires, pero intenta gobernar el país. De hecho, como delegado de Cristina, en los últimos días fue el que le marcó la cancha al presidente formal. Respaldó a Federico Basualdo al asegurar que era “un excelente funcionario” que por contraste fue una forma decir que el ministro Martín Guzmán es un funcionario que no funciona. En la práctica se comportó en público como el sostén del sub secretario que Alberto no pudo echar. Pero también dictaminó como va a ser la política tarifaria del gobierno nacional. “Este aumento del 9% será el único”, fue la orden de La Cámpora. Cristina ya viene dinamitando todo el tiempo cualquier tipo de acuerdo con el Fondo Monetario. Y el pobre Guzmán, herido de muerte política, trata de mostrarse racional y prudente ante los empresarios y los organismos internacionales. Quiere bajar el déficit porque actualmente los subsidios son una desmesura y eso impacta sobre la inflación que no pueden controlar. El primer trimestre fue del 13 % y es la inflación más alta de los últimos 5 años para el mismo período.

Pero Cristina y su guardia de hierro, La Cámpora, no quieren firmar ningún acuerdo con el Fondo. Todo lo contrario, los acusan de ser cómplices de Macri por haber otorgado un préstamo inusual y de gran magnitud. Este es uno de los despropósitos más graves de este gobierno., Alberto y Guzmán van para allá y Cristina y Kicillof van para el otro lado. Generan un nivel de confusión y de señales letales para todo tipo de inversores.

La desesperación por cerrar todo y llevar las restricciones al máximo fue una orden de Axel a Alberto. Es que la provincia es una vergüenza en todo lo que hizo y lo que no hizo en esta pandemia. La lentitud para vacunar es exasperante. Testea poco y nada. Militantes traficaron vacunas y se las aplicaron antes que los médicos y los adultos mayores y se vanagloriaron de eso en las redes con los dedos en “ve”. No utilizaron los hospitales ni los sanatorios. Aplicaron las dosis en locales partidarios y sindicales de Baradel y companía y repartieron folletos de propaganda política. No hicieron nada bien. Mostraron su incapacidad, su mala praxis y su criterio oportunista y ventajero para utilizar esta movida en modo electoral.

Kicillof lo hizo. A través de su ministro, Andres “el Cuervo” Larroque, pidió que siga el IFE, algo que también había descartado Guzmán. Le están quemando los papeles y sus planes. Axel es el comisario que vigila que Guzmán no se salga del libreto de la autocracia populista y chavista. Cristina lo ratificó en un tuit cuando burlonamente y para atacar a Macri escribió que “Y eso que el FMI no financió la campaña de Trump”.

Kicillof es la nueva estrella del firmamento cristinista. Hoy su hijo putativo está por encima de su hijo biológico, Máximo, el príncipe heredero. Luciano Román, en La Nación, contó que casi todas las oficinas públicas bonaerenses están cerradas hace más de un año, y que la virtualidad es apenas una fantasía. Administrativamente es un gobierno paralizado “en estado vegetativo”, con excepción de todo el aparato recaudador. Eso funciona a mil por hora.

Roberto Costa, el presidente del bloque de senadores bonaerenses de Juntos por el Cambio, dijo que Kicillof había logrado el “milagro de ser peor gobernador que Daniel Scioli”. Los intendentes justicialistas no entienden lo que dice y le siguen desconfiando por ser sapo de otro pozo. En lo ideológico lo ven como un recién llegado al peronismo defensor de Juan Manuel de Rosas y en lo territorial, dicen que no conoce la provincia.

Sin embargo, Axel, de la mano de Cristina es uno de los personajes más poderosos del país. Hace mal lo que tiene que hacer y también lo que no tiene que hacer. Hace poco le dije que a Axel le falta gestión y le sobra agresión.

Todo el tiempo ataca a la Ciudad de Buenos Aires, a la que considera la madre de todos los contagios y todas las calamidades neoliberales. Pero en todas las encuestas está muy por debajo de Horacio Rodríguez Larreta.

Como si esto fuera poco acusó de “egoístas e irresponsables” a muchos que tienen los negocios fundidos o se quedaron sin trabajo y por eso rechazan las restricciones estrictas.  Era lo único que faltaba para comprender que Axel Kicillof está atrapado por arenas movedizas. Por eso se mueve poco. Pero cada vez que se mueve, se hunde más. La tierra arcillosa de la gestión lo va tragando lentamente. Le va a costar salir de ese lugar antes de ser engullido en su totalidad.

Hay que recordar que su tarea como Ministro de Economía lo consagró como uno de los peores y de los más fanfarrones de la historia. Nos hizo perder fortunas a los argentinos. Y siempre, en el nombre de la emancipación anti imperialista le llenó la cara de billetes a los acreedores de todo tipo. 

Jamás en su vida fue peronista pero tuvo que aprender la marchita de apuro porque fue designado como vicepresidente del Partido Justicialista. Hizo un giro ideológico inverso al de Amado Boudou. El delincuente condenado y ex ministro de Economía, pasó del liberalismo de Alsogaray al marxismo cristinista de mentirita. Y Axel pasó de enseñar marxismo en la facultad a las 20 verdades de Perón. Fue meteórica su carrera. Se afilió en febrero al justicialismo y un par de semanas después fue elegido en la conducción, junto con Alberto Fernández. Todo ocurrió en un santiamén. Por eso los derechosos duros y ortodoxos como Guillermo Moreno y Julio de Vido, le tienen tanta bronca. La carta orgánica le exige como mínimo dos años de afiliación pero, ya saben todos por donde se pasan los Kirchner las reglas y las normas.

Pasó de ser el ideólogo de la agrupación de la izquierda universitaria “Tontos pero no Tanto” a gobernador de la provincia que más votos le aportó históricamente al peronismo.

A esta altura, la grieta que los Kirchner cavaron en la Argentina, ya tiene dimensiones de abismo.

La Matanza en particular y la provincia de Buenos Aires están con un nivel de deterioro brutal. Porque es verdad que no hay cloacas ni agua suficientes y que las calles son un desastre y la luz y el gas falta en muchos lugares.

Cristina debería saber, en realidad  lo sabe, pero finge que no sabe, que en 36 años de democracia recuperada, la provincia que representa casi el 40 % del padrón, fue gobernada solo en dos períodos de 4 años por no peronistas: Alejandro Armendáriz, empujado por el huracán alfonsinista y María Eugenia Vidal, por el huracán macrista. Esa provincia tan golpeada y con tantas carencias fue gobernada durante 28 años, repito 28 años, por el peronismo en todas sus variantes. Y ni que hablar de La Matanza. Federico Russo, Héctor Cozzi, Alberto Balestrini, Fernando Espinoza, Verónica Magario y ahora nuevamente Fernando Espinoza. En los últimos 36 años solamente gobernaron dirigentes peronistas. Ellos son los responsables de las humillaciones a las que han sometido a los ciudadanos y de las necesidades básicas insatisfechas que tiene ese distrito. Axel gobierna mal, agrede demasiado y trata de salir de las arenas movedizas que el mismo generó. Y pese a todo, se transformó en el nuevo jefe de Alberto. Por orden de la Jefa, por supuesto.

Editorial de Alfredo Leuco en Radio Mitre