Fuerte caída del delito en CABA: los datos que la ubican como la segunda capital más segura de América

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El jefe de gobierno porteño Jorge Macri celebró los datos del histórico informe, el cual arrojó el menor nivel de delincuencia en 31 años. “Bajamos todos los delitos”, afirmó.


Los índices de criminalidad en la Ciudad de Buenos Aires registraron en 2025 una caída histórica, con descensos en todos los delitos relevantes. Según datos oficiales, los homicidios, el robo de vehículos y el robo con armas alcanzaron los niveles más bajos desde que existen registros sistemáticos, consolidando una tendencia a la baja que se profundizó durante el último año.

En términos generales, el delito se redujo casi un 30% respecto de 2024. La cantidad total de robos fue la menor de los últimos 25 años y el robo automotor se desplomó a la mitad en comparación con el año anterior. Además, este tipo de delito se ubicó un 92% por debajo de su pico histórico de 2002, incluso por debajo de los valores observados durante la pandemia.

La baja también se extendió a los delitos violentos cometidos con armas, que retrocedieron un tercio interanual y mostraron una reducción marcada frente a los niveles de hace una década. Los datos fueron presentados por el Ministerio de Seguridad porteño junto con el Mapa del Delito 2025, herramienta que centraliza y procesa la información criminal para orientar políticas de prevención y control.

El jefe de Gobierno, Jorge Macri, atribuyó los resultados a un cambio en la gestión de la seguridad urbana, con mayor presencia estatal y cumplimiento de la ley. En ese marco, destacó que los homicidios, el robo automotor y los asaltos con armas se encuentran en su nivel más bajo de la historia, y planteó que el desafío ahora es sostener y profundizar esta tendencia.

Durante 2025 se registraron 36.512 detenciones por distintos delitos, un 3% más que el año anterior. En paralelo, el gobierno porteño avanzó en la recuperación de casi 600 inmuebles ocupados ilegalmente, la liberación de 639 cuadras tomadas por la venta callejera irregular, el desalojo de 18.000 manteros del espacio público y el refuerzo de los operativos contra los “trapitos” en eventos masivos.

Otro eje central fue la inversión en recursos humanos y tecnología. Se incorporaron alrededor de 2.500 nuevos efectivos, se creó la Patrulla de Control de Accesos y se sumaron 500 vehículos policiales. A la vez, se amplió la red de videovigilancia hasta superar las 17.000 cámaras conectadas al Centro de Monitoreo Urbano y se instalaron 400 Puntos Seguros, con el objetivo de fortalecer la prevención y la capacidad de respuesta ante el delito.