El PRO y una elección para el olvido en CABA: perdió en todas las comunas, su peor rendimiento desde 2003

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El espacio amarillo pide a gritos una renovación.


El resultado electoral en la Ciudad de Buenos Aires fue una noche de dura derrota para el PRO. La figura de Silvia Lospennato, junto a los primos Jorge y Mauricio Macri, quedó en evidencia después de que la fuerza política no lograra ni una sola comuna en su territorio histórico. La esperanza que algunos tenían en la candidatura de Lospennato se diluyó rápidamente, reflejando un impacto profundo en la estructura del partido, que desde hace más de dos décadas ha dominado los comicios porteños. La mayoría de las comunas se repartieron entre La Libertad Avanza y el kirchnerismo, dejando a un PRO debilitado y en crisis.

Con más del 99% de las mesas escrutadas, los números mostraron que la campaña de Lospennato no cumplió con las expectativas. La candidata, que había sido perfilada como una figura fuerte, obtuvo menos del 16% de los votos, una realidad que distaba mucho de las encuestas previas. La historia de los macristas en CABA también se vio afectada por las idas y vueltas entre la Ciudad y la Provincia, que supieron desgastar el apoyo político a nivel local y nacional. La comparación con anteriores elecciones evidencia cuánto se perdió en las urnas, en una ciudad que siempre fue un fuerte del PRO.

El fiasco electoral no fue algo aislado, sino que rompió con una tendencia que comenzó en 1997. La pérdida de esta noche fue la más significativa desde que el PRO empezó a competir en territorio porteño, marcando un dato inédito: menos del 30% de votos en las urnas, algo que no ocurría desde la primera derrota del partido en balotaje contra Aníbal Ibarra. En los comicios de aquella época, el PRO había llegado con alrededor del 38%, trepando al 46,5% en la segunda vuelta. Pero ahora, la fuerza amarilla quedó muy por debajo de esas cifras.

A lo largo de los años, hubo momentos clave para el PRO en CABA. En 2007, Mauricio Macri conquistó la jefatura de Gobierno en primera vuelta, venciendo a Daniel Filmus con un amplio respaldo. En los sucesivos comicios, la fuerza mantuvo una base fuerte, incluso frente a los avatares nacionales y provinciales. En 2015, Horacio Rodríguez Larreta sucedió a Macri tras una reñida elección, consolidando así la hegemonía del partido en la Ciudad. Sin embargo, los resultados de esta noche muestran un debilitamiento que preocupa en todos los niveles de la estructura política del interno y la política opositora.

Desde que Cambiemos y luego Juntos por el Cambio vivieron altibajos en las urnas, la candidatura de Mauricio Macri y de sus aliados no lograron sostenerse con el mismo vigor. La reelección de Larreta en 2019 con más del 55%, y el casi 50% de Macri en 2023 en la Ciudad, quedaron en el pasado. La caída de apoyo alimentó dudas sobre el eventual vuelco en el escenario electoral porteño, en un contexto donde la figura de Javier Milei empieza a ocupar un lugar central en la escena política, relegando a los tradicionales dirigentes.

Las reacciones ante los resultados en CABA fueron variadas. Para muchos, la pérdida fue vista como un resultado “decente” para el peronismo, que logró equiparar fuerzas en un escenario muy adverso. Sin embargo, en la dirigencia del PRO, la autocrítica fue dura. La dirigencia de Vidal y de los principales dirigentes del partido reconocieron que no utilizaron bocas de urna para hacer un análisis anticipado, y que las señales en la noche mostraron rápidamente una tendencia a la baja para la fuerza. La derrota fue vista entonces como una advertencia clara sobre la necesidad de revisar estrategias y alianzas de cara a los próximos desafíos electorales.

Finalmente, el mapa del triunfo dejó en evidencia cómo La Libertad Avanza y el kirchnerismo** dividieron la ciudad en bloques claros**. La agrupación libertaria consiguió ganar en comunas como Retiro, Recoleta y Palermo, mientras que los sectores kirchneristas se impusieron en barrios tradicionales del río de la Plata. La coyuntura obliga al PRO a replantear sus próximos movimientos, mientras enfrenta negociaciones en medio de la expectativa por las futuras alianzas, en un escenario donde las históricas divisiones se ajustan ante un panorama electoral completamente alterado.