Cristina y las bombas molotov

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Cristina está tan desesperada, que defendió la violencia de las bombas molotov. Fustigó con dureza el correcto accionar de la Policía de la Ciudad que cumplió órdenes de la justicia y detuvo a un grupito de anarquistas que hicieron destrozos, arrojaron por lo menos 6 botellas incendiarias a un edificio de la gendarmería y tiraban bolitas de vidrio con gomeras y cal para atacar a las fuerzas del orden.

Todo lo que le cuento es absolutamente cierto y se puede confirmar con el video de las cámaras de seguridad.
Hubo una marcha de poca concurrencia de grupos radicalizados de izquierda para reclamar por Santiago Maldonado y la desaparición de Facundo Astudillo Castro. Cánticos acusando al estado por su responsabilidad, palos, y aerosoles para pintar consignas en las paredes de la Avenida Corrientes. Lo de siempre. Pero en un momento, un grupo de anarquistas se separó de la columna y empezó a tirar bombas molotov a la fachada de una sede de la Gendarmería.

Cuando la Policía de la Ciudad quiso intervenir para frenar ese vandalismo, sus integrantes fueron atacados con hondas que arrojaban bolitas de vidrio. Cualquiera se imagina que con esa agresión, hasta se puede perder un ojo. También les arrojaron piedras y una mezcla de alcohol y cal. Lesionaron a 3 agentes. La policía, en ningún momento utilizó armas de fuego. Redujo a los cabecillas y los entregó a la justicia. Estuvieron un par de horas en la Alcaidía y los 13 detenidos, fueron puestos en libertad.

En cualquier país del mundo, de derecha o de izquierda, que un grupo de personas arroje varias molotov contra una sede de una fuerza de seguridad, hubiera generado un escándalo con títulos de tapa y esas personas hubieran tardado bastante en salir nuevamente a la calle. Pero acá la ex presidenta y sus soldados eligieron atacar el accionar de la Policía, para castigar a Horacio Rodríguez Larreta. El mundo al revés. ¿Se imagina que hubiera pasado en Alemania o en Venezuela, en Estados Unidos o en China si eso hubiese ocurrido?

Los anarquistas mostraron a través de las redes cuando sus compañeros fueron apresados y lanzaron sus tuit denunciando la feroz represión de la policía de Horacio Rodríguez Larreta. Nada menos que el Ministro del Interior de la Nación, Eduardo “Wado” de Pedro aprovechó la situación para cumplir las órdenes de Cristina y erosionar la relación de respeto institucional que el jefe de gobierno de la ciudad tiene con el Presidente Alberto Fernández. El tuit de “Wado” decía: “después de varias marchas anti cuarentena en las que hasta agredieron a periodistas y móviles sin que apareciera ni un efectivo de la policía de la Ciudad, hoy vimos la represión a familiares de Maldonado y organismos que recordaban el aniversario de su muerte. Exigimos a las autoridades de la Ciudad que investiguen lo sucedido y fijen criterios objetivos en el accionar policial”.

Horacio Pietragalla, el secretario de Derechos Humanos, principal impulsor de la liberación de los presos que multiplicaron la inseguridad, también cargó contra lo que llamó el macrismo: “Es muy llamativo. Cada año el macrismo reprime a quienes se convocan por el aniversario de la desaparición de Santiago Maldonado. Este fin de semana fue muy simbólico porque se superpuso dicha convocatoria con otra, de la que incluso participaron miembros de la oposición. Y allí no se reprimió”. Y citó a Cristina que había dicho que Wado “tenía razón” porque “Para el gobierno de la ciudad, no todos los ciudadanos y ciudadanas son iguales”.

No fueron marchas equivalentes. La gran diferencia es que la policía actuó por orden de la justicia y no contra una protesta legítima. Puso freno a un ataque que intentó incendiar una sede de gendarmería, fuerza a la que los grupos anarquistas responsabilizan de la muerte de Santiago Maldonado que falleció ahogado en el río y abandonado por sus compañeros mapuches.

Y respecto a los salvajes patoteros que atacaron a periodistas y móviles en la marcha del 9 de julio, también se los detuvo y se los entregó a la justicia que, al igual que con los anarquistas, les hizo una causa por lesiones y los dejó en libertad en horas.

Por lo tanto no hay una actitud selectiva ni discriminatoria. Es responsabilidad de la policía hacer cumplir la ley y evitar atentados contra la propiedad. El Centro de Estudios Legales y Sociales, de Horacio Verbitsky también aprovechó para castigar a Rodríguez Larreta: “El gobierno de la ciudad debería investigar a los policías, en lugar de habilitar la criminalización de la protesta”.

Para la vice presidenta Cristina, su comisario en el gabinete, Wado de Pedro, su principal asesor en espionaje, Horacio Verbitsky, Horacio Pietragalla, el secretario de los derechos humanos sesgados y los organismos cooptados por el kirchnerismo, hacer cesar un acto absolutamente delictivo que estuvo a punto de prender fuego a la mutual de la Gendarmería, es criminalizar la protesta.

Es increíble que todavía sigan respaldando la violencia callejera. Eso es parte de su inflamación ideológica. Pero hay un par de comentarios políticos que conviene hacer para ir un poco más a fondo. En su momento, Cristina utilizó una nota de Alfredo Zaiat para criticar el formato que eligió Alberto Fernández el acto del 9 de julio con sindicalistas no kirchneristas y empresarios del establishment. Esta vez se subió al tuit del ministro del Interior para erosionar la relación de cierta cordialidad institucional entre Larreta y Alberto. Eso tampoco le gusta ni a Cristina ni a los cristinistas. Son varios los que expresaron que Albert, al llamar “amigo” a Horacio, está ayudando a consolidar al mejor candidato de la derecha. Julio De Vido fue el más contundente, pero no el único.

Del lado de Juntos por el Cambio esa palabra, “amigo”, fue caracterizada como el “abrazo del oso” y obligó a Larreta a decir que “no soy amigo de Alberto. Mis amigos son los que van a la cancha conmigo todos los domingos”. Esta es la lectura que hay que hacer. A Cristina la subleva y la llena de bronca el trato que le da Alberto a Horacio. Antes de la maldita pandemia ya habían avanzado para quitarle un porcentaje de la coparticipación. ¿Se acuerda de esa frase antológica de Cristina durante la asunción de Fernando Espinoza en La Matanza? Dijo que “En Capital hasta los helechos tienen luz y agua, mientras en el Conurbano, chapotean en agua y barro”

Está claro que Cristina quiere dinamitar ese vínculo porque dice en la intimidad que Horacio fue cómplice de Mauricio Macri y no se le puede dar un trato amable, ni siquiera con la excusa de la lucha contra el virus. Eso muestra otra clara diferencia entre Alberto y Cristina y marca cual será el trato que Horacio recibirá después de la cuarentena. El objetivo es asociarlo a la represión, y a que siempre fue la mano derecha de Macri. En Página 12 se publicó un video que hicieron circular militantes K en las redes, bajo el hashtag “Larreta es responsable”. Un panfleto burdo que dice “tu policía masacra a la gente que reclama”. Ese fue el eje de esta operación política que recién empieza.

El otro tema es que en su atropello por imponer sus decisiones, Cristina comete muchos errores. Por momentos sus caprichos se vuelven contra ella. Tal vez esté nerviosa por el crecimiento de Larreta en las encuestas y por su caída de imagen, cada vez más pronunciada. O por que hoy se reinició un juicio clave en el plan sistemático de coimas, retornos y enriquecimiento ilícito y saqueo al estado, que ella lideró. Pero lo cierto es que esos anarquistas que reclamaron por Santiago Maldonado, también están en contra del kirchnerismo.

Los acusan de oportunistas por su intento de apropiarse de la figura del tatuador fallecido y levantarlo como una bandera propia. Maldonado era anarquista. No kirchnerista. La expresión más violenta de esto que le cuento fue en la presentación de la película “El camino de Santiago”, dirigida por Tristán, el ministro de la Propaganda y la Venganza que tuvo el guión de Florencia Kirchner. Llegaron unos encapuchados al teatro de Pepe Albistur y tiraron piedras y volantes, rompieron vidrios y huyeron. ¿Se acuerda?

Son grupos ligados a los mapuches más violentos que están contra el estado nacional y que en su momento van a volver a ir contra Cristina y su gente. Cuando eso ocurra, ¿Qué actitud van a tomar Sergio Berni o Sabina Fréderic?
Ayer Berni dijo que en su espacio algunos leen a Zaffaroni pero él lee a Giuliani. ¿Qué hubiera hecho Rudolph Giuliano, emblema de la mano dura y la tolerancia cero frente a los anarquistas que tiran bombas a la Gendarmería?
Si atacan a la Gendarmería en otro distrito, ¿se van a quedar con los brazos cruzados? Lo digo porque hasta la propia Cristina en su momento y ahora este gobierno, reivindican a la Gendarmería como la mejor de las fuerzas de seguridad.

Defender a los anarquistas que ponen bombas incendiarias o sugerir que hay que dejarlos actuar con el solo objetivo de darle con un caño a Horacio Rodríguez Larreta, es un boomerang. Es un tiro en los pies que se da el gobierno de los Fernández que más temprano que tarde, también se va a encontrar con estos muchachos antidemocráticos.
Cristina y su gente deberían saber a esta altura que bajo ningún concepto se puede defender a los violentos. Siempre es peligroso. Esa violencia puede convertirse en un reguero de pólvora que les explote en la cara a todos los argentinos.

Editorial de Alfredo Leuco en Le doy mi Palabra, por Radio Mitre