Cristina y Alberto maltratan la democracia

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Todos los días el presidente Alberto Fernández se dispara tiros en los pies. Todos los días incinera su capital político en el altar de Cristina. Todos los días, Alberto se desploma en las encuestas. Todos los días, los Fernández maltratan a la democracia pero acusan a los demás de maltratarla.

Las últimas imágenes del naufragio, mostraron al presidente en Entre Ríos, acusando a opositores y medios de comunicación de tener posiciones muy extremas e irracionales que dañan y maltratan la democracia. Es una mentira absoluta porque, aún los opositores más duros y los periodistas más críticos, no tiran toneladas de piedras al Congreso ni andan con un helicóptero en las marchas como hacía el cristinismo durante el gobierno de Macri.

Pero si el presidente, como gerente de Cristina, se refiere a la pólvora de las palabras, podemos recordarle su propio archivo reciente. Alberto fue el más feroz e irrespetuoso en sus acusaciones contra Cristina cuando era opositor y se paseaban por canales, radio y diarios a los que ahora acusa de mentir. Yo soy sumamente crítico de Cristina y me enorgullezco de eso. Ya le dije que mi análisis político la define como la dirigente que más daño le hizo a la Argentina y la que más daño le puede seguir haciendo. Pero jamás se me hubiera ocurrido decir lo que dijo Alberto Fernández. Fue despiadado con sus ataques. Alberto fue el que le hizo los reproches más brutales. Lo hizo en casi todos los temas. Nadie se atrevió a calificar a Cristina como “cínicamente delirante”. Según la Real Academia Española. “cínica” es una persona que actúa con falsedad o desvergüenza descarada y es impúdica y procaz”. Algunos de sus sinónimos son: insolente, caradura, falso e hipócrita. El término delirante se refiere a una fantasía disparatada o a alguna postura enloquecedora.

Insisto: esto no lo digo yo. Lo dijo Alberto. “Cínicamente delirante”, le dijo Alberto a Cristina por televisión en vivo y en directo. Pero por tuit ya había traspasado la línea del machirulo y el buen gusto, cuando escribió que su gobierno era “psicótico” y que ella también actúa como una “psicópata”. Otra vez el diccionario que encuentra estos sinónimos de psicópata: neurótica, desequilibrada, lunática, demente y loca. Insisto con la aclaración: esto no lo estoy diciendo yo, un humilde cronista. Esto lo dijo el actual presidente de la Nación.

¿Fuerte no? Agresiones de alto calibre. Otro tuit decía: “No estoy a la altura de Cristina. No suelo vivir en la fantasía de los soberbios. Es penoso como ella somete a las instituciones. A Néstor lo acompañé pero con Cristina es imposible”. Ayer Alberto dijo que la oposición es muy extrema e irracional. ¿Algún opositor fue más extremo e irracional que él contra Cristina? Es una entrevista realizada en abril del 2015 para un programa de la televisión israelí, Alberto dijo con toda contundencia y seguridad que nadie cree en la Argentina que Nisman se haya suicidado. Y “que la primera que no lo cree, es Cristina. Ella dijo que lo habían asesinado producto de una “guerra de servicios” pero los servicios de inteligencia están bajo el mando y la responsabilidad del gobierno”. En una postura que hoy adquiere una actualidad impresionante, Alberto se quejaba de que la oposición todavía no le pidió las explicaciones suficientes a Cristina por estos temas tan dramáticos. Trató de tibios a los opositores de aquel momento y trata de extremistas e irracionales a los opositores de ahora. Eso se llama darse vuelta en el aire como un panqueque.

Si hay alguien que maltrata la democracia es Hebe de Bonafini. En su irracionalidad y por boca de Cristina, llamó turros y señores de la muerte a los miembros de la Corte Suprema y en su momento convocó a tomar el edificio donde funciona el máximo tribunal. Los hizo cómplices hasta de los desaparecidos.

Pablo Moyano, el de la dinastía que Alberto puso como ejemplo de sindicalismo, se negó en 5 oportunidades a prestar declaración indagatoria. Está acusado de asociación ilícita con los delincuentes de la barra brava de Independiente y no se lo ve apurado por probar su inocencia. Tal vez crea que ya lo absolvió la historia como Cristina, la jefa del jefe del estado. Alberto, que como por arte de magia, cambió de raíz su pensamiento, no puede quejarse de que la oposición o el periodismo independiente, pida todas las explicaciones del caso.

Cristina y Alberto maltratan la democracia cuando dinamitan la independencia de poderes y les cortan la cabeza a los jueces que molestan a Cristina en su plan sistemático de impunidad y venganza. O cuando persiguen al jefe de los fiscales para poner un militante de La Cámpora, la guardia de hierro de Cristina.

Cristina y Alberto maltratan la democracia cuando quieren poner de rodillas a Horacio Rodríguez Larreta y asfixiar económicamente a la ciudad, sólo porque no es del palo y mide mucho mejor que ellos en las encuestas. Le hacen la vida imposible. Le sacaron 45 mil millones de pesos de un plumazo, ahora avanzan para quitarle más fondos todavía, no le dejan dar clases ni en los patios de las escuelas, no le reciben los presos de la justicia de la Ciudad, quieren expropiarle los terrenos transferidos por la Nación donde funcionan las comisarías y como si esto fuera poco, pronto le van a exigir que devuelvan 124 mil millones de pesos que según los K, le dio de más Mauricio Macri. ¿Cuánto falta para que se acaben los buenos modales y Larreta se vea obligado a jugar más fuerte, convocando a una marcha multitudinaria en Plaza de Mayo, por ejemplo?

Por estos mamarrachos, el presidente y la vice tienen más imagen negativa que positiva en todos los informes de las consultoras. Pero el trabajo de “Aciertos” es directamente letal para su actualidad política. Alberto tiene 50,3% de imagen negativa y el 61,7% de los consultados dice que el país avanza en la dirección incorrecta. Y como si esto fuera poco, los tres dirigentes con mayor imagen negativa son Máximo, Cristina y Sergio Massa.

Cristina y Alberto maltratan a la democracia cuando conducen un gobierno mediocre con un gabinete que lo menos que tiene son científicos. Es muy difícil encontrar un ministro que brille por sus iniciativas o por la eficiencia de su gestión. Por eso aparecen datos y no opiniones que son demoledores. La pobreza va a superar el 45% en el segundo trimestre según el observatorio de la Universidad Católica. La desocupación y subocupación afecta a 4 millones y medio de argentinos, el dato más terrible de los últimos 15 años, pese a que por ley están prohibidos los despidos. El dólar blue ya tiene una brecha del 100%, y el presidente se comporta como un comentarista. Como una expresión de deseo, dice muy suelto de cuerpo que debemos acostumbrarnos a ahorrar en dólares. Chocolate por la noticia. Son comentarios de café. Boludeces, con perdón de la palabra.

El presidente tiene que generar las condiciones macro económicas para recuperar el valor del peso. Tiene que gobernar. Basta de comentarios livianos. Castiga la meritocracia que es lo único que va a potenciar la igualdad de oportunidades para poder salir de la movilidad social descendente. Insiste con esa idea de que siente culpa y vergüenza por la opulencia de la Ciudad. Presidente: con todo respeto. Tiene que tener una profunda vergüenza como integrante del Partido Justicialista que gobernó los 37 de democracia el distrito de La Matanza conocido como “La capital del peronismo”. Y la provincia de Buenos Aires que estuvo a cargo de su partido 29 años de los últimos 37. Eso le tiene que dar culpa.

El partido que dice representar a los más pobres y el pueblo trabajador, los sometió a padecer falta de trabajo, de cloacas, de agua, de seguridad y de dignidad. ¿Y qué me cuenta de las usurpaciones de tierras que se diseminaron básicamente en la provincia y la Patagonia? ¿Y de la cuarentena eterna que resultó ser un fracaso muy doloroso por la cantidad de muertos, contagiados y empresas quebradas?

Y usted siente vergüenza y culpa por la Ciudad. ¡¡Por favor¡¡. Deje de pensar con el fanatismo de la inflamación ideológica y con el librito chavista de Cristina. No son los opositores ni los medios independientes. La democracia es maltratada por ustedes. Cristina y Alberto: Dejen de maltratar a la democracia.

Editorial de Alfredo Leuco en Le doy mi Palabra, por Radio Mitre