Cristina, Alberto y Aníbal, del amor al odio

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La biografía no autorizada del kirchnerismo, debería incluir un capítulo especial sobre el triángulo de amor-odio de los Fernández. Cristina, Alberto y Aníbal se han amado y elogiado intensamente y con la misma intensidad, se han tiroteado con odio. Las declaraciones fueron siempre el instrumento para el elogio y la descalificación, según las distintas etapas y la rotación de las alianzas entre ellos.

Hoy Aníbal Domingo es un defensor de Alberto Ángel y un duro crítico de Cristina Elisabet. Esta mañana, sin ir más lejos fustigó su discurso del Chaco.

Aseguró que Cristina se corrió de la gestión y que se pasó una hora y media hablando de la interna sin mencionar al Presidente ni destacar ningún logro del gobierno. El ministro de Seguridad, convertido en escudero del Presidente, remató diciendo que “el método para gobernar no puede ser la interna permanente y que “el que no esté de acuerdo, se tiene que ir”. Teléfono para Cristina y sus muchachos.

Hay que recordar que es el mismo funcionario que dijo que Cristina era el mejor cuadro político de los últimos 50 años.

En la voz de Cristina o de sus muchachos, le dijo de todo a Alberto. Ayer lo comentamos. No hacen otra cosa que confesar que se equivocaron al elegirlo porque Alberto es un mequetrefe, okupa y enfermo que tiene funcionarios que no funcionan, que carece de poder por más que tenga la banda y el bastón y que defiende a un ministro de Economía que lo apoya el Fondo Monetario y el grupo Clarín.

Sin embargo, cuando lo eligió para encabezar la fórmula presidencial destacó y rescató que había visto al “mequetrefe”, junto a Néstor, decidir, organizar, acordar y buscar siempre la mayor amplitud posible del gobierno”. Nada de eso estaría ocurriendo ahora, como dicen los chicos en las redes.

Hace una semana, Aníbal fue el lenguaraz encargado de decir que “Alberto se ganó el derecho a ir por la reelección”, pero simultáneamente desafió a Cristina a que se presente en las PASO y compita.

Tanto Alberto como Aníbal son eternos funcionarios. Con Menem, Duhalde, Néstor y obviamente, en la actualidad. Cristina hace diez años, mandó al frente a Aníbal cuando dijo que iba a poner sus dólares en plazos fijos en pesos. Fue por una crítica de Víctor Hugo Morales y Cristina hizo un stand up donde apuntó a Guillermo Moreno pero señaló a Aníbal por sus dolarcillos y le dijo que estaba primero en la fila y con bonete.

Dos años después, Aníbal admitió que había perdido una fortuna por pesificar sus ahorros. Pero esa es otra historia.

Como un soldado, Aníbal fue candidato a gobernador en la provincia de Buenos Aires pese a su altísima imagen negativa y perdió a manos de María Eugenia Vidal.

En vida de Néstor, Alberto siempre fue muy respetuoso con Cristina. Hasta que se fue del gobierno, o lo fueron. Fue muy impactante porque el actual presidente, integró la mesa chica o la línea fundadora del kirchnerismo. Era tan estrecha la relación del matrimonio presidencial con Alberto que un chiste de la época decía que si el matrimonio se divorciaba, iban a tener que pelear por la tenencia de Alberto.

Pero después de la paliza política que el campo le dio a Cristina, estalló la relación. Cristina lo acusaba de traidor. Alberto la acusaba de todo ante los oídos de los periodistas. Se paseaba por los programas de periodistas independientes en la tele y tiraba dinamita. ¿Se acuerda lo que decía?:

“Yo creo que Cristina tiene una enorme distorsión sobre la realidad. Francamente lo digo. Si Cristina revisa las cosas que dijo, debería rectificarse de un montón de cosas que dijo. Cristina llegó a decir que Alemania estaba más preocupada que nosotros por el tema de la pobreza. Cristina sostuvo hasta el final que el cepo no existía y que la inflación no era importante. Eso es negación, terca, absurda. Y yo creo que son esas cosas la que terminaron deteriorando su base electoral. Porque es muy difícil decir que una está preocupada por los pobres y al mismo tiempo invisibilizar la pobreza”. El video graph que Cristina llama zócalo decía encomillado “es muy difícil encontrar algo virtuoso en el tercer mandato kirchnerista”. ¿Qué me cuenta? Durísimo Alberto Fernández contra Cristina.

Era la revancha de los ataques que Alberto había sufrido por parte de Aníbal y por orden de Cristina.

En su momento Aníbal, dijo que “Alberto se cagó en la amistad de Néstor Kirchner, que durmió en la cama de Máximo y comió en la mesa familiar y que ahora se la pasa criticando como si fuera Macaya Márquez. Le ordenó que cierre el pico y se vaya a su casa como hace un caballero y que deje tirar piedras de la vereda de enfrente. Tanta ferocidad tuvo una respuesta en los mismos términos. Alberto le dijo energúmeno verbal que sufre complejo de inferioridad y le enrostró que ahora se disfrace de progresista para agradar a La Cámpora, y le recordó que cuando era intendente de Quilmes tuvo que salir escondido en el baúl de un auto.

Ninguno de los tres anduvo nunca con chiquitas. Alberto llegó a tratar de psicópata a Cristina. Nadie se atrevió a tanto. Y a las pruebas me remito. Fue un tuit del 8 de diciembre de 2016.

Sería la carátula de la biografía no autorizada de este extraño triángulo de los Fernández que va del amor al odio con mucha facilidad. No los une el amor por la Argentina. Los une la irresponsabilidad de haber detonado una hecatombe política, social y cultural en este país. Se lo repito: en eso están. Y asi nos va.

Editorial de Alfredo Leuco en Radio Mitre