En la cúpula libertaria hubo malestar por la movilización de la CGT y de grupos kirchneristas y de la izquierda por el 24 de marzo. En las próximas horas comenzará el proceso de recopilación de los documentos hasta ahora secretos vinculados con la década del ‘70
En el marco del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, el Gobierno nacional buscó imponer su mirada particular sobre uno de los temas más sensibles de la historia argentina. A la fecha conmemorativa, tradicionalmente centrada en las víctimas del terrorismo de Estado, el oficialismo le sumó la palabra “completa”, aludiendo a su intención de incluir también los crímenes cometidos por organizaciones armadas en las décadas del 60 y 70. Esta reinterpretación se enmarca en lo que el Ejecutivo denomina su “batalla cultural”.
Como parte de esta ofensiva discursiva, se difundió un video institucional protagonizado por el filósofo y escritor Agustín Laje, en el que se cuestiona abiertamente la cifra de 30 mil desaparecidos. Paralelamente, el Gobierno anunció la desclasificación de archivos secretos que estuvieron durante años bajo resguardo de la SIDE. Según explicaron, esos documentos arrojarían luz sobre el accionar de las Fuerzas Armadas durante la última dictadura cívico-militar.
En un mensaje grabado, el vocero presidencial Manuel Adorni expresó: “Durante décadas, los archivos en manos de la SIDE permanecieron en las sombras y solo los gobiernos de turno tuvieron acceso a esta información secreta. A pesar de eslóganes vacíos sobre su compromiso con la verdad, la memoria y la justicia, estos documentos fueron utilizados como un botín de guerra, vaya a saber uno con qué motivo”. El material será trasladado al Archivo General de la Nación, organismo que depende del vicejefe de Gabinete del Interior, Lisandro Catalán.
Desde el entorno de Catalán señalaron que el proceso de recolección de datos comenzará de inmediato, aunque advirtieron que será una tarea larga y compleja. “Ya se anunció, a partir de ahora se comienza a trabajar”, indicaron. La apertura pública de los documentos dependerá del volumen y estado de conservación del material.
Mientras tanto, miles de personas marcharon a la Plaza de Mayo en conmemoración del último golpe de Estado. Junto a agrupaciones de derechos humanos, participaron organizaciones sociales, la CGT y espacios como La Cámpora. Desde el Gobierno minimizaron la protesta y acusaron a la oposición de usar la fecha con fines partidarios. “Es una marcha kirchnerista y de sus franquicias de la izquierda, que se apropiaron del feriado”, disparó un funcionario.
La tensión en las calles crece de cara al próximo 10 de abril, fecha en la que la CGT convocó a un nuevo paro general. Si bien hay unidad en la medida, algunos sindicatos observan con cautela a la UTA, liderada por Roberto Fernández, por temor a que se desmarque a último momento. En este contexto, el gremio del transporte amenaza con lanzar acciones propias si no logra un acuerdo salarial en los próximos días, lo que podría redefinir el escenario de conflictividad social.
















