Con apoyo de aliados y rechazo del peronismo, el Gobierno logró aprobar la regulación de armas

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La Cámara Alta convirtió en ley el proyecto que busca digitalizar el registro de armas y prorroga hasta 2027 el programa de entrega voluntaria y anónima. Las claves de la norma.


El Gobierno de Javier Milei consiguió aprobar en el Senado la ley de regularización de armas de fuego, una iniciativa impulsada por el oficialismo junto a sectores aliados que generó un fuerte rechazo del peronismo. El proyecto obtuvo 40 votos a favor y 26 en contra, y quedó convertido en ley tras meses de debate parlamentario.

La norma busca simplificar los trámites para que quienes poseen armas puedan regularizar su situación ante la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMaC). Entre otros cambios, se permitirá renovar la credencial de legítimo usuario sin volver a rendir ciertas pruebas si el trámite se hace antes del vencimiento.

Además, el proyecto prorroga hasta diciembre de 2027 el Programa Nacional de Entrega Voluntaria de Armas. Ese sistema permite entregar armas y municiones de forma anónima, sin consecuencias penales, a cambio de un incentivo económico. Según el Gobierno, el objetivo es mejorar el control y aumentar la trazabilidad del armamento registrado.

Desde el oficialismo defendieron la medida asegurando que muchas personas quedaron “fuera del sistema” por trabas burocráticas. La ministra y senadora Patricia Bullrich sostuvo que la ley busca ordenar el registro y evitar que armas sin control terminen en circuitos ilegales.

El peronismo, en cambio, rechazó el proyecto y advirtió que puede derivar en una mayor circulación de armas. Senadores kirchneristas cuestionaron las políticas del Gobierno en materia de seguridad y acusaron al oficialismo de flexibilizar el acceso a armamento en un contexto social delicado.

La votación volvió a mostrar el esquema político que se repite en el Congreso desde la llegada de Milei al poder: un oficialismo que depende del respaldo del PRO, parte de la UCR y otros bloques dialoguistas para avanzar con sus proyectos más sensibles. En esta ocasión, el Gobierno logró imponerse nuevamente en uno de los debates que más polémica generó en las últimas semanas.