Cristina, atrapada y sin salida

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Cristina está atrapada y sin salida. Todas las noticias que recibe son negativas. Claramente está en el peor momento de su vida política. Esta tarde sus tres abogados dieron vergüenza ajena al intentar reforzar la presentación que hicieron ante las Naciones Unidas que pasó sin pena ni gloria.

Carlos Beraldi dijo que la sentencia en el caso Vialidad “es injusta y la imputación, absolutamente falsa”.

Otra vez sopa. Otra vez expresiones de deseo. Otra vez envían al Comité de Derechos Humanos de la ONU, carpetas flojas de papeles. Presentaron como nuevas pruebas unos números insólitos respecto de que Lázaro Báez fue beneficiado por obras en un porcentaje ínfimo. Están desesperados porque no van a poder lograr su objetivo de que Cristina quede en libertad o que, por lo menos, pueda presentare a las elecciones internas en el Partido Justicialista, si es que estas se realizan. Ese es el reclamo que hicieron en la ONU con la fantasía de que una resolución del comité sea vinculante. Algo absolutamente imposible. Si existiera esa decisión sería en carácter de “recomendación”. La Corte Suprema de Justicia que dejó firme la condena a Cristina en junio del 2025, ya confirmó que “los organismos internacionales no constituyen una cuarta instancia de revisión”.

Para decirlo en criollo. Están agotadas todas las instancias.

No hay coronita para nadie. Ni siquiera para la reina Cristina. Va a tener que cumplir los 6 años de prisión a los que fue condenada y con la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.

Por eso digo que está atrapada y sin salida.

Pero este castigo no es el único. El periodismo reveló que tanto la sindicalista camporista de la UOM, María Soledad Calle como Mariano Recalde, fundador de La Cámpora, tienen departamentos en el mismo edificio de San José 1111 donde cumple su detención Cristina.

Calle está en serios problemas por los 2.466 millones de pesos que le derivó el sindicato y por su enriquecimiento a la velocidad de la luz. Tendrá que dar explicaciones a la justicia de varios rubros inexplicables.

Pero lo de Mariano Recalde es más grave porque está involucrado en varios negocios con Cristina y el príncipe heredero Máximo.

Nicolás Wiñazki reveló que “mientras Recalde era presidente de Aerolíneas Argentinas, las tripulaciones se alojaban en el Alto Calafate de Hotesur, hotel de los Kirchner. Solo por esa operación Néstor y familia ganaron 5 millones de dólares. Pero además ofrecían 30% de descuento en el hotel Los Sauces, también de la familia Kirchner.

Estamos hablando de otra causa que se le viene encima a Cristina y a Máximo: Hotesur/ Los Sauces.

Los hoteles y la inmobiliaria que tenía muy pocos clientes, entre ellos Lázaro Báez y Cristóbal López. Pero hay una perlita que le dará varios dolores de cabeza a la familia Recalde. Leandro, el hermano de Mariano, fue designado en esas empresas como director suplente. El director titular es Sebastián José Sánchez, íntimo amigo de Máximo. Y otra curiosidad que habla de la impunidad que sentían estos estafadores. Ambos dieron como domicilio Mascariello 441, en Río Gallegos, la casa en donde residía Cristina antes de ser encarcelada en San José 1111.

También digamos que ese departamento está embargado y en vías de ser decomisado para empezar a recuperar para el estado las montañas de dólares y euros que le robaron al pueblo pobre de la patria.

La familia Kirchner jamás pensó que los iban a descubrir. Imaginaron alternarse en el poder entre Néstor y Cristina toda la vida hasta que la muerte del ex presidente abortó esos planes monárquicos y chavistas.

Es lo que se desprende del testimonio del contador de toda la vida de los Kirchner. Víctor Manzanares no solamente es un imputado colaborador, un arrepentido que contó todo con lujo de destalles.

Lo sabe porque fue el encargado de dibujar las declaraciones patrimoniales y de blanquear las fortunas que robaron. Hoy está genuinamente arrepentido y quiere limpiar su conciencia aportando todo lo que sabe.

Fue el que diseñó el camino para llevar los 5 millones y medio de dólares termo sellados a la caja de seguridad de Florencia Kirchner.

Y ahora, le dijo a su familia, que Cristina sigue cobrando pensiones y que Máximo sigue gestionando sus empresas y que el, no tiene un solo ingreso y es “un muerto civil”. También caracterizó al hotel Los Sauces como “la gema de la corona” porque mientras lo administró Juan Carlos Relats, los Kirchner embolsaron 10 millones de dólares.

Ese amor y codicia casi pornográfica por el dinero ajeno, le producía “éxtasis” a Néstor y quedó para la historia en un video.

Ese plan sistemático de corrupción contagió a casi todos sus funcionarios y dirigentes. Boudou, De Vido y José López que acaba de ser condenado junto a Sergio Schoklender por el desfalco de la fundación de Hebe Bonafini.

Pero la lista de malandras no termina ahí. Siguen las firmas: Baratta, Ricardo Jaime y, entre muchos otros, Sergio Urribarri, el ex gobernador de Entre Ríos.

Ya está cumpliendo su condena a ocho años por enriquecimiento ilícito. Una mueca del destino. Fue alojado en la Granja Penal que el mismo inauguró.

Podríamos hacer una serie de varias temporadas sobre los presidentes que más robaron y durante más tiempo en nuestro país. Cristina se hizo cargo de la conducción política y de la jefatura de la asociación ilícita para delinquir cuando murió Néstor,

Hoy, incluso políticamente, el cristinismo está en serias dificultades. Porque Axel Kicillof trata de despegarse de su figura pese a que ideológicamente son exactamente lo mismo.

Mayra Mendoza, una de las principales defensoras de Cristina fue muy sincera al declarar que el gobernador de Buenos Aires es “discrecional” a la hora de repartir los fondos y tomó la decisión de dividir al peronismo. Y a las pruebas me remito.

Nunca hay que subestimar al peronismo. Es el partido del poder histórico en la Argentina. Y como decía Perón, son como los gatos, cuando parecen que se están peleando, se están reproduciendo. Pero tampoco hay que subestimar la realidad que indica que Cristina está atrapada y sin salida. Es su peor momento.

Editorial de Alfredo Leuco en LN+