El Pata pide la horca para Macri

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Hace menos de tres meses, el presidente Alberto Fernández envió a la sociedad una de las peores señales. Y mire que cometió muchas torpezas y atropellos de todo tipo. Pero colocar a Hugo Moyano en un altar como si fuera un santo fue como avalar y darle vía libre a los gremialistas para que sigan robando y a los jueces para que los sigan dejando en libertad.

Moyano es uno de los dirigentes sindicales de mayor imagen negativa, un pianta votos que siempre esconden en época de elecciones. Vive como millonario, es un patotero que se lleva todo por delante, casi nunca hizo una licitación en su gremio y todo quedó en manos de la empresa de su esposa. Transparencia cero. Hace 33 años que conduce el gremio y no permite que haya nunca otra lista. Democracia Cero. Sin embargo, Alberto lo calificó de dirigente inmenso y ejemplar e incitó a sus hijos para que sean como él y no cedan. Uno de sus hijos, Pablo, ya es como él. O peor. Es su mano derecha tanto en el gremio como en Independiente donde cometieron las mismas trapisondas.

Alberto quiere dirigentes como éstos. Eso dijo y eso los empoderó y los envalentonó. Ya no están a la defensiva tratando de explicar lo inexplicable de sus patrimonios. Ahora se sienten dueños del país y de la justicia. Ayer, Pablo, apodado “El Salvaje” por su comportamiento agresivo, dijo que quiere que lleven a los tribunales al ex presidente Macri como acusado por ser el jefe de los espías y pidió que “lo lleven de los pelos y con el casquito en la cabeza como verdugueaban a los compañeros. Todas las causas me las armaron con mentiras. Eran vigilantes y buchones”. En la jerga del hampa, ser vigilante o buchón es denunciar algún delito cometido por el grupo que se integra.

Ese respaldo de Alberto a lo peor del gremialismo también permitió que personajes temibles y mafiosos como Juan Pablo Medina (a) “El Pata”, se atreva a pedir la horca para el ex presidente Macri”. Es un “h de p, vendepatria, ese tipo tiene que estar colgado de la plaza de mayo”. Esta fue una definición que habla mucho de quien es el Pata Medina. Incluso dijo que “habría que matar a Macri” aunque él no tiene el coraje de hacerlo. Espero que semejante incitación al crimen pondrá a algún fiscal en movimiento.

Estamos hablando de uno de los caudillos más salvajemente violentos y corruptos. La valiente fiscal Silvia Cavallo lo acusó de extorsión, lavado de dinero y asociación ilícita. Ya elevó el pedido para que comience el juicio oral. Desde febrero está en prisión domiciliaria pero desde 2017 ocupó una celda en el penal de Ezeiza.

Estamos frente a una verdadera organización criminal cuyo jefe es el Pata Medina. Cuenta con un ejército de barras bravas disfrazados de trabajadores que andan armados, muchas veces borrachos e incluso drogados. Son pesados de verdad. Casi nadie se le atrevía al Pata. Todos le tenían miedo y a lo sumo, otros intendentes y gobernadores del peronismo negociaban, pactaban o entraban en complicidad con él. Medina se sentía tan todo poderoso que se atrincheró en su gremio dispuesto a resistir la orden de detención de la justicia. Llamó a sus muchachos, los agitó para que estén bien descontrolados y los abasteció de facas, bombas molotov, piedras y unos cables de acero que se utilizaron para atar postes de la luz y árboles y armar un cerco alrededor del edificio del gremio de la UOCRA de La Plata. Cuando llegaron 43 camiones con 400 integrantes de la Policía Federal, Gendarmería y Prefectura, lo pensó mejor, escapó por atrás de la sede del gremio y por unas horas no se supo su paradero. A la noche se entregó cuando las fuerzas del orden habían rodeado su casa de Punta Lara.

 Medina estuvo históricamente enfrentado con Gerardo Martínez, el líder nacional de los albañiles y con los camioneros. Pero nadie olvidará jamás aquellas imágenes de terror con el chofer de Moyano, Madonna Quiróz, disparando su arma en medio de una batalla campal cuando se trasladaron los restos de Perón a la histórica quinta de San Vicente. No hubo muertos de milagro.

Medina siempre militó dentro del peronismo y tuvo roces con todos. Pero, en las últimas campañas, apoyó la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner. Hay videos de actos que compartió con Daniel Scioli y fotos con Carlos Kunkel. Medina bancaba su aparato con delitos de todo tipo. Desde la tradicional coima que les cobraba a los empresarios de la construcción para no hacerles la vida imposible hasta la extorsión a la que los sometía obligándolos a contratar empresas de catering y transporte que eran de testaferros del Pata. Ese dinero negro recaudado era lavado en otras actividades. Aquí la lupa de la justicia está puesta sobre la empresa Abril Catering que además de proveer comida a los albañiles cambiaba cheques en efectivo y en una actividad totalmente ilegal. La organización de comidas y mordidas tenía 40 autos de alta gama, camiones utilitarios, un avión y un barco. Todos dicen que los que figuran como dueños son testaferros de Medina. Por eso Medina se llena la boca hablando de Perón, Evita y Cristina y de la defensa de los trabajadores pero él tiene un nivel de vida imposible de explicar. Muchos quieren saber que otras mercaderías traficaban en el avión de Abril.

En ese momento, Medina, tuvo mala pata. Por un momento pensamos que se le había terminado la impunidad. En el penal de Ezeiza, ocupó el pabellón Néstor Kirchner, como decían con ironía los tuiter. Estuvo bajo el mismo techo que otros mafiosos kirchneristas pero de guante blanco. Hablo de Lázaro Báez, Ricardo Jaime, José López, el Mono Minicelli, y siguen las firmas, de los que todavía están presos pero que seguramente pronto van a salir.

El Pata Medina se sentía tan impune e intocable que amenazó con incendiar la provincia si la gendarmería cumplía con la orden de detención del juez. Por eso el fiscal Guillermo Marijuan, en su momento lo denunció por el delito de intimidación pública. Hizo confusas declaraciones respecto a que no quería que se produjeran más casos como el de Santiago Maldonado y se proclamó un perseguido político del presidente Mauricio Macri.

Por ese entonces, el presidente solamente dijo que “no hay lugar para comportamientos mafiosos de los que creen que tienen derechos especiales”.

 Parece mentira que estos malandras millonarios que representan a trabajadores pobres quieran victimizarse como presos políticos. Representan lo peor de la corporación sindical que, por supuesto, también tiene otros dirigentes que son honrados y democráticos. Pero Medina es el emblema de la patota sindical y de la corrupción. Es la pata de la sota de los negociados y la intimidación permanente a los que quieren trabajar en paz. Para construir un departamento chico, una ruta o un hotel había que pedirle permiso a Medina y dejar la coima correspondiente. Por eso el metro cuadrado en La Plata y la zona siempre fue un 40% más caro. La obra programada en aquella época en la destilería iba a tener un sobreprecio de 300 millones de dólares que íbamos a tener que pagar todos para enriquecer al Pata Medina. ¿Qué me cuenta? Fue muy claro el ministro de trabajo de la provincia, de ese momento, Marcelo Villegas dijo bien: “Nadie está preso por defender el derecho de los trabajadores: no combatimos los sindicatos, combatimos las mafias sindicales”.

El Pata ya estuvo preso durante cuatro años por delitos similares.

Una vez amenazó con hacer estallar la destilería de YPF en Ensenada. Gana obras para sus trabajadores a los tiros. Su hija, Analía, destrozó un restaurante en la ciudad. El Pata no quiso someterse a un control de alcoholemia y se quedó adentro del auto. Ante la insistencia, le partió el tabique nasal de una trompada a una mujer policía. Pero seguía libre sin que nadie lo molestara. Tenía paralizadas varias obras privadas y obras públicas necesarias para los sectores más humildes de la zona.

Cuando estuvo preso no aprendió. Tal vez por eso eligió como abogado a un personaje nefasto llamado Víctor Hortel. ¿Se acuerda? Fue el jefe del Servicio Penitenciario Nacional y líder de Vatayón Militante, esa agrupación de presos que eran sacados de sus celdas para que participaran de actos kirchneristas vendidos como eventos culturales.

Esta cultura del apriete, de la intimidación pública y del vamos por todo es parte de la herencia maldita que dejaron los K y que hoy resucita. Son conceptos antidemocráticos y reñidos con la ley. Bien dijo el comunicado del gremio nacional que de inmediato se quiso despegar de este personaje temible: “Dentro de la ley, todo, fuera de la ley nada”.

El Pata Medina estuvo preso junto a su esposa, la ex policía bonaerense María Fabiola García (a) “La Dueña”, un hijo, una hijastra y otros 5 integrantes de una empresa de catering que conformaban la asociación ilícita. Es su estado mayor de la corrupción. Es la oligarquía sindical.

El Pata hoy está en su casa. Tiene prisión domiciliaria. La justicia avanza hacia el juicio oral. ¿El gobierno de los Fernández será capaz de salvar también a este personaje nefasto? ¿Alberto también lo considera un dirigente inmenso y ejemplar como a Hugo Moyano? Avanza la impunidad para todos y todas.

Editorial de Alfredo Leuco en Le doy mi Palabra, por Radio Mitre