Bonafini contra la democracia

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Las declaraciones de Hebe de Bonafini son de una gravedad institucional extrema. Nadie se atrevió a llamar a una pueblada para evitar que Cristina sea condenada. Es una propuesta violenta y autoritaria que atenta contra el estado de derecho y la democracia. Ni Bonafini, ni Cristina ni sus referentes chavistas y castristas respetan la división de poderes. En Cuba y Venezuela, los tiranos son los dueños de la libertad y de la justicia. Pero Bonafini y Cristina deberían saber que en Argentina, por lo menos por ahora, vivimos en una República donde la justicia es un pilar independiente que hay que respetar religiosamente. Y si el tribunal que funcionan en el juicio oral con todas las garantías, condena a la cárcel a Cristina, solo pueden apelar ese fallo. Pero de ninguna manera romper el orden institucional ni caer en un golpismo explícito al levantarse contra uno de los poderes del estado. Cristina está cada vez más cerca de la cárcel porque fue la jefa de la asociación ilícita dedicada a saquear al estado. El que las hace las paga. Verdad, juicio, castigo y condena para los ladrones de estado como los Kirchner y para los antidemocráticos que no respetan los fallos de los jueces.

Al lado de Bonafini aplaudía como una foca Tristón Bauer, el ministro de propaganda y venganza. Su propuesta completa fue que no pueden permitir “que Cristina vaya presa o que sea condenada. Hay que hacer una pueblada que es lo único que la va a salvar y está en manos de nosotros. Una pueblada no es fácil, pero hay que ir armándola, hay que pensarla muy bien”.

Tal vez haya algún fiscal valiente que actúe de oficio y convoque a Bonafini para que explique eso del desafío de una pueblada. ¿Con quién la piensa armar, como ella dice? ¿Con los piqueteros y los gremios? ¿Serán movilizaciones pacíficas o propone que la gente vaya armada?

De todos modos por más que un fiscal la cite, es muy difícil que Bonafini concurra a un tribunal. Ya fue convocada en su momento y se negó a comparecer y se atrincheró en el local de su agrupación. Se siente por arriba de los ciudadanos comunes y que por lo tanto es intocable. De hecho, se salió con la suya y no fue a declarar.

Pero esta última provocación va en contra de la ley de defensa de la democracia. Y no es un enojo del momento. Hace 15 días dijo lo mismo. “El enemigo viene con todo y viene de la mano de los yankys y por eso es peligroso. Porque los yankys roban y matan en todos lados. Y los jueces son una manga de ladrones, la Corte Suprema es una basura, un tarro de mierda. No va a haber justicia posible si el pueblo no sale a la calle”.

Bonafini que habla por boca de Cristina,  está redoblando peligrosamente su apuesta destituyente. Ya en su momento llamó a tomar el palacio de los Tribunales. Hasta ahora ni Cristina, ni Alberto ni Sergio Massa salieron a tomar distancia de sus dichos.

Pocas personas han planteado tantas barbaridades con palabras cargadas de pólvora. Extorsiona a la democracia.  Comparó en su momento a Mauricio Macri con Adolf Hitler.

Sus palabras son un escupitajo a la justicia digno de alguien que no cree y nunca creyó en la democracia republicana y si apostó a los juicios musolinianos en la plaza pública y a agraviar a todo los que pensaran distinto.

Pido disculpas por el lenguaje chabacano pero repito textualmente lo que dijo la titular de Las Madres de Plaza de Mayo.

No se siente igual a todos ante la ley. Siente que tiene coronita, que debe tener privilegios, que su condición de familiar de víctimas la transforma en una persona intocable. Y el asesinato o desaparición de un familiar te transforma en víctima de los genocidas. Pero no te transforma en un monumento a la ética. Y mucho menos ahora que se sabe que Hebe cometió o toleró por los menos dos delitos graves. La estafa de más de 200 millones de pesos en la Fundación Sueños Compartidos y en la universidad de las Madres. Manejaron dinero que según Sergio Schocklender se lo fumaron, entre otros, Julio de Vido, José López y Amado Boudou con la complacencia de Hebe y la jefatura de Néstor y Cristina.

Los Kirchner profanaron la bandera sagrada de los derechos humanos, los corrompieron y luego de usarlos como cobertura para sus actos delictivos los arrojaron a un costado del camino. Eso es imperdonable.

Hebe insultó varias veces al Papa Francisco hasta que finalmente Bergoglio la recibió y puso la otra mejilla. Y después la lleno de rosarios, cartistas y afecto. Bonafini se la pasó elogiando al General Milani y maltrató a la madre del soldado desparecido Agapito Ledo que era una madre de plaza de Mayo en La Rioja. Cocinó en la ESMA con otro malandra de estado, con condena firme y que debería volver a la cárcel como Amado Boudou. Poco menos que celebró el atentado de los terroristas de estado de Bin Laden contra las Torres Gemelas que asesinaron 5 mil personas en un segundo, las acciones del narcoterrorismo de las FARC, o los homicidios de la ETA, los del tiro en la nuca como dice Serrat. Y  así podría seguir la larga lista de actitudes estalinistas y agresivas. Solo hay que preguntarla a Las Madres de Plaza de Mayo –Línea Fundadora porque tuvieron que hacer rancho aparte. Durante una discusión con Horacio Verbitsky, Bonafini cayó en un antisemitismo despreciable y lo acusó de ser “judío y además sirviente de los Estados Unidos y estar a sueldo de la Fundación Ford”. Después, Hebe insultó hasta a Adolfo Pérez Esquivel, el Premio Nóbel de la Paz, aunque ahora ambos juegan en el equipo de Cristina.Yo entiendo que tuvo que sufrir el más terrible dolor al que puede someterse a un ser humano: la desaparición de sus hijos. Soy consciente de que muchos, por mucho menos, enloquecerían. Pero la tragedia no puede ser un certificado de impunidad ni de inmunidad. El desgarro no da fueros. La impunidad es como la muerte. No hay ninguna buena. De aquella lucha contra los asesinos de ayer, a la intolerancia y el dogmatismo blindado de hoy. Aquellos Sueños compartidos se transformaron en pesadillas. De aquella mujer golpeada por el golpe a esta mujer golpista.

Editorial de Alfredo Leuco en Radio Mitre