Un análisis comparó los ingresos que reciben los hogares según su situación laboral y detectó una diferencia significativa entre la AUH y las asignaciones familiares para trabajadores registrados. La brecha puede llegar a casi tres veces por hijo.
El esquema de asignaciones familiares vigente en la Argentina presenta una diferencia significativa entre los montos que reciben los hogares cuyos integrantes tienen un empleo registrado y aquellos que se encuentran en la informalidad. Según un análisis publicado por Infobae, un hogar de un trabajador informal puede percibir por cada hijo un monto que prácticamente triplica al que recibe una familia con un trabajador registrado.
La diferencia surge de la comparación entre la Asignación Universal por Hijo (AUH), destinada a determinados hogares sin empleo formal, y la asignación familiar que corresponde a los trabajadores registrados. Ambos sistemas forman parte del esquema de protección social, aunque tienen mecanismos, requisitos y montos diferentes.
Para los trabajadores informales y desocupados que cumplen con las condiciones establecidas, la AUH constituye una transferencia mensual por cada hijo. El beneficio está destinado a hogares que no cuentan con la cobertura de las asignaciones familiares correspondientes al empleo formal. La normativa establece además determinadas condiciones vinculadas con la escolaridad y los controles de salud de los menores.

En cambio, los trabajadores registrados reciben asignaciones familiares cuyo monto depende de los ingresos del grupo familiar. El sistema establece distintos rangos y, a medida que aumentan los ingresos, el importe correspondiente por hijo disminuye. De esta manera, no todos los trabajadores formales reciben el mismo monto, sino que el beneficio se determina de acuerdo con la situación económica del hogar.
La diferencia adquiere relevancia porque un trabajador que pasa de la informalidad a un empleo registrado puede encontrarse con una reducción del monto recibido por hijo, dependiendo de sus ingresos y de la escala vigente. Esta situación volvió a poner en discusión uno de los problemas históricos del sistema de protección social argentino: los incentivos y desincentivos que pueden generarse alrededor de la formalización laboral.
La normativa actual establece además límites de ingresos para acceder a las asignaciones familiares de los trabajadores registrados. Según información oficial, se consideran los ingresos del grupo familiar, es decir, la suma de los ingresos de los integrantes del hogar. Los valores y rangos son actualizados periódicamente.
La brecha entre ambos esquemas no es nueva y fue analizada anteriormente por especialistas y centros de estudios. En enero de 2026, un informe de Infobae ya había advertido que la diferencia entre la AUH y las asignaciones familiares podía dificultar el proceso de formalización de algunos trabajadores, debido al impacto que tiene el cambio de régimen sobre los ingresos familiares.
El debate vuelve a cobrar relevancia en un mercado laboral donde una parte importante de los trabajadores se desempeña fuera del sistema registrado. La diferencia entre las prestaciones por hijo plantea así un desafío para las políticas públicas: sostener la protección de los hogares de menores ingresos sin generar, al mismo tiempo, un esquema que pueda desalentar el paso hacia un empleo formal.



















