Macri apuntó contra los Milei

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María Eugenia Vidal lidera la Fundación Pensar que es la usina de ideas y propuestas del PRO. El último de los informes titulado “Sobreviviendo” puntualiza aciertos del gobierno de Milei pero no oculta debilidades muy preocupantes.

Habla con datos duros de la caída del consumo familiar, del aumento del desempleo y del deterioro de los ingresos. Tal vez, todo eso junto, conformen el principal talón de Aquiles del plan económico.

Ese detallado análisis subraya el aumento de los niveles de insatisfacción social que explica en parte la caída en la imagen positiva del gobierno y del presidente Milei.

Vale la pena examinar esas señales en el actual contexto en el que Mauricio Macri apuntó con fuerza contra los hermanos Milei. Para ser más precisos, hay que aclarar que la bronca que expresó el ex presidente Macri está más dirigida contra Karina, es decir contra el jefe del jefe del estado. El comunicado del PRO, redactado casi casi en soledad por Macri tiene varios párrafos que podrían dinamitar lo poco queda de esa relación.

Vamos por partes.

Con claridad dice que van a enfrentar a los dos enemigos del cambio. Uno es el histórico: el chavismo K, al que menciona como el “populismo de siempre que promete mucho y destruye todo”

Y el otro enemigo del cambio, es el de mayor impacto político al que caracteriza como “los que frenan el cambio desde adentro, con soberbia, arrogancia o pidiendo sacrificios que no están dispuestos a hacer”.

La proclama macrista no hace nombres en ningún momento. Pero deja en claro que ya perdió la paciencia y no se banca más el maltrato ni el ninguneo de Javier y Karina Milei. Por eso utiliza los conceptos de soberbia y arrogancia.

Los macristas más leales que fomentan que su jefe se presente como candidato a presidente el año que viene, dicen que ese comunicado fue la publicación oficial en X más vista desde que Macri dejó el poder.

¿Sera el comienzo de la campaña electoral? ¿Es una advertencia para después negociar? ¿Esas diferencias, se van a profundizar?

Veremos. Pero son señales para tener en cuenta. Los críticos dentro del PRO le facturan a Macri que no consultó a casi nadie para fijar esta posición y que los gobernadores se preocuparon porque podía generar algún tipo de represalia económica contra ellos desde el poder central.

Macri ya viene tragando sapos hace mucho. Es que le dió prioridad patriótica al apoyo del rumbo económico del gobierno y a la aprobación de las leyes que necesitan. Pero Macri siente que el PRO lo da todo y que no recibe ni un agradecimiento a cambio. Que esa relación es asimétrica o unidireccional. El PRO se siente un aliado fundamental de la Libertad Avanza, pero cree que el oficialismo los considera poco menos que el enemigo a vencer. Electoralmente hubo acuerdos en pocos distritos, pero la estrategia fundamental de Karina Milei es dividir y derrotar al PRO en todos lados y, si es posible, cooptarle sus mejores cuadros dirigentes.

Patricia Bullrich, Luis Caputo, Diego Santilli, Federico Sturzenegger son solo los ejemplos más rutilantes. Pero hay más macristas que se pasaron al mileísmo. Muchos más. Como siempre ocurre, algunos lo hicieron por convicción y otros por conveniencia.

La gota que colmó el vaso ocurrió en la cena anual de la Fundación Libertad.

Milei no saludó a Macri y ni lo nombró en su discurso. Ni siquiera por cortesía. Algo peor, cuando repasó sus ideas, hizo referencia en sus críticas al desempeño económico del gobierno de Cambiemos.

Fue la noche en que Patricia Bullrich empezó a mostrar públicamente sus diferencias con los Milei. Se levantó de su mesa y fue a abrazar a su ex jefe político.

Mauricio Macri recibió el saludo con un gesto de incomodidad. Todavía no digirió el portazo que Bullrich pegó para afiliarse a La Libertad Avanza.

De hecho, el secretario general del partido, Fernando de Andreis embistió con sus palabras a Patricia a la que le reclamó que “le hace daño a ella y a la democracia que se pase de un partido a otro”. Y además descartó cualquier posibilidad de que Patricia Bullrich vuelva al PRO del que fue presidenta.

La verdad es que son boxeadores de distinto peso. De Andreis tiene casi como único mérito ser la mano derecha de Macri. No se le conocen ideas, declaraciones o construcciones políticas de envergadura. Y encima le dio pié a sus enemigos internos para recordarle que un desconocido como él, hoy es diputado nacional porque ingresó en el quinto lugar en la lista de Patricia.

En realidad el diputado expresó el enojo de Macri con Bullrich.

Es cierto que en la entrevista que dio en La Nación Más, el presidente Javier Milei dijo que siente “cariño y respeto” por Macri,

pero aclaró que en el tema de las alianzas electorales la que decide es Karina. “Otra vez sopa”, podría haber pensado Macri.

El documento explosivo del PRO se titula “Manifiesto Próximo Paso”, recuerda que el apoyo al gobierno fue “sin especular” y reivindica la libertad para opinar. Plantea que “apoyar el cambio es decir lo que falta, decir la verdad aunque duela y reclamar lo que se prometió y todavía no llegó”. Y que tampoco es aplaudir todo. Claro mensaje contra la obsecuencia y el silencio de algunos ministros y legisladores.

Por el contrario dice que el próximo paso son “más rutas, mas hospitales, mejor educación y que el cambio, cambie tu vida”. Aquí se nota una disidencia también ideológica porque el macrismo no pretende ser el topo que destruya el estado. Cree en un liberalismo económico y en “Tanto mercado como sea posible y tanto estado como sea necesario”.

Hay que decir también que el comunicado no puso el dedo en la llaga del Adornigate.

Ni una palabra. Incluso cuando el jefe de gabinete estuvo en diputados, la bancada del PRO no lo incomodó con “preguntas”.

Da la impresión que Macri no le quiere dar pasto a las fieras del kirchnerismo y la ultra izquierda antisemita que sueñan con voltear al gobierno, apoyados en el escándalo de Manuel Adorni.

Si queda muy en evidencia por aquello de la soberbia y arrogancia, que hay frases que impactan muy negativamente en el sentido común: “Prefiero perder las elecciones antes de ejecutar a Adorni”, “No odiamos lo suficiente a los periodistas”, “Somos el mejor gobierno de la historia” o “las elecciones van a ser un paseo por el parque”. Un triunfalismo precoz incomprensible en un autopercibido bilardista como Milei que debería saber que solo hay que festejar cuando finaliza el partido. Y nunca cuando recién acaba de terminar el primer tiempo.

Editorial de Alfredo Leuco en LN+