A 45 días del hallazgo del cuerpo, el estudio no pudo establecer si el joven se quitó la vida, fue asesinado o falleció a causa de un accidente.
Facundo Astudillo Castro, el joven que desapareció el 30 de abril pasado y cuyo cuerpo fue hallado en un cangrejal cercano a Bahía Blanca el último 15 de agosto, murió ahogado. Así lo estableció la autopsia realizada por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).
La defensa de la familia de la víctima insiste con la hipótesis de la participación criminal de la policía, a pesar de que en el comunicado dado a conocer por el juzgado federal de Bahía Blanca se enfatizó que no se pudo determinar ni la presencia de lesiones previas a la muerte ni la participación de terceras personas sobre los restos.
“Los resultados permiten aseverar, con el rigor científico necesario, que la muerte de Astudillo Castro se produjo por asfixia por sumersión (ahogamiento). La sumersión (mecanismo asfíctico) es la causa de muerte por obstrucción de la vía aérea por el ingreso de líquidos durante el proceso de respiración bajo el agua, generando el ahogamiento (asfixia mecánica)“, se explicó en un comunicado oficial distribuido por el juzgado federal de Bahía Blanca.
El análisis de las diatomeas (algas microscópicas) encontradas en la médula ósea de los restos de Facundo coincide con las de las muestras de aguas levantadas en la zona del hallazgo, lo que indica que Astudillo Castro se ahogó en ese lugar. Se precisa además que no se evidenciaron lesiones óseas premortem (sí, la evidencia de la acción posterior de alimañas de la zona y los efectos de la climatología) y que tampoco había “signos de la participación de terceras personas sobre los restos en estudio).
Más allá de los signos propios que les permitieron certificar la asfixia por sumersión como causa probable de muerte, el estudio concluyó que no se encontró en los restos evidencias de la acción de armas de fuego o armas blancas. “Se trató de una muerte violenta, por no ser natural. El avanzado estado de esqueletización del cadáver limitó las posibilidades de conocer el modo de la muerte, no pudiendo la ciencia forense determinar con rigor científico si se trató de uno u otro modo de muerte violenta: suicida, homicida o accidental“, sostiene el comunicado.
















