Siguen lloviendo las malas noticias para Cristina y Máximo Kirchner. Hace unas horas la justicia resolvió que el juicio oral y público sea unificado en la causa conocida como Hotesur-Los Sauces. Una derrota más de las movidas del abogado Carlos Beraldi.
La Sala 1 de la Cámara de Casación Penal resolvió contra el pedido de los Kirchner que querían que se hicieran dos juicios distintos. La votación fue dos a uno. Los doctores Diego Barroetaveña y Daniel Petrone, a favor de unificar como pedían los valientes fiscales Diego Velasco y Mario Villar. Y en contra, Alejandro Slokar, fundador de Justicia Legítima la agrupación kirchnerista.
El máximo tribunal penal todavía no resolvió si este viernes se desarrollará la audiencia donde Cristina y Máximo estarán sentados en el banquillo de los acusados junto a otros 17 involucrados en una asociación ilícita liderada por Cristina y con Máximo como organizador y el consecuente lavado de dinero de las coimas.
Tal vez la fecha se postergue pero hasta esta hora no se informó ningún cambio. La reina Cristina y el príncipe heredero, Máximo están reclamando otro privilegio. Veremos si lo consiguen. No quieren poner la cara ni el cuerpo en el juicio. No quieren estar sentados en Comodoro Py y pretenden responder por Zoom desde la comodidad de sus domicilios. Los argumentos que dieron son tragicómicos. Cristina dijo que el traslado de su cárcel-casa a tribunales es una movida compleja de seguridad y Máximo conocido por su poca contracción al esfuerzo, dijo que tiene mucho trabajo como diputado porque debe recorrer distintos lugares de la provincia de Buenos Aires.
Son creativos para las trampas y trampitas. Son expertos en chicanas, apelaciones y la búsqueda de privilegios. Obviamente para la mayoría de la ciudadanía que quiere que los Kirchner paguen con cárcel por lo que hicieron y que devuelvan toda la fortuna que robaron, no es lo mismo que declaren en forma presencial o en forma remota. No por venganza. Por igualdad ante la ley.
El peronismo, colonizado por el kirchnerismo, no respeta ni siquiera una sentencia de Perón: “La única verdad es la realidad”. Mienten como única estrategia. Les mienten a los ciudadanos y se mienten a sí mismos. Por eso es casi imposible que se recuperen y vuelvan al poder. Porque al construir sobre las falsedades, edifican una torre muy frágil, con pies de barro. La única verdad es que la familia Kirchner robó desde el estado como nunca nadie había robado en la historia democrática argentina.
Néstor y Cristina fueron los jefes de una asociación que se enriqueció ilícitamente en forma sideral y a la velocidad de la luz. Y Máximo, según la justicia, fue el organizador de esta gigantesca estafa. Esta es una verdad irrefutable, llena de pruebas testimoniales, de documentación y de arrepentidos. La única persona que se atrevió a decir esa verdad fue María Eugenia Bielsa, arquitecta, ex vice gobernadora y ex ministra en 2019.
La hermana del Marcelo y Rafael Bielsa lo confesó en un encuentro militante. La cancelaron, la acusaron de todo, de traidora para arriba. Por decir la verdad y nada más que la verdad. Todo el resto de los peronistas mienten, se hacen los tontos, miran para otro lado y niegan una evidencia tan grande como la Patagonia.
Hay verdades que no se pueden ocultar bajo la alfombra de la historia. Si no reconocen lo que pasó y hacen borrón y cuenta nueva, el peronismo cargará con esa mochila de dólares sucios hasta el fin de su existencia.
Utilizaron todas las formas de las falsedades y el negacionismo. La misma Cristina inventó eso del Lawfare. Otra mentira más. Decía con la cara de piedra: “Me persiguen por ser mujer, me persiguen por ser una líder revolucionaria y popular”.
No hay nada de cierto. Pero nada. En la causa Vialidad en la que ya fue condenada a 6 años de prisión, y a inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, con confirmación de la Corte Suprema, fue juzgada por dos decenas de jueces y fiscales, la mayoría designados por ella. Cero persecución. Y decir que es porque es mujer, es un insulto a la inteligencia. Porque ni Julio de Vido, ni Amado Boudou, ni Ricardo Jaime, Ni Lázaro Báez, ni Daniel Muñoz, ni Máximo Kirchner, ni José López, entre otros muchos son varones y han tenido que pagar o van a pagar con condenas, porque claramente fueron delincuentes y varones.
Este es el gran problema que tiene Axel Kicillof. El dice siempre en los actos que “Cristina fue injustamente condenada porque es inocente”
- AXEL EN ACTO dice eso, pero no dice que “está proscripta” como ella quiere que todos sus fanáticos digan. Kicillof está acostumbrado a mentir, pero decir que es una perseguida y está proscripta es demasiado. Too much, diría la rea.
No se puede remar semejante mentira. Por eso también Axel como hijo putativo de Cristina está tan peleado con Máximo, el hijo biológico, el príncipe heredero de la reina Cristina.
La única verdad es la realidad. Esa frase es una arena movediza donde están los dirigentes peronistas. Mientras más se mueven, más se entierran. Y eso que todavía falta la causa más grande y más grave de corrupción de la historia argentina que es la de los cuadernos de las coimas K.
La cantidad de pruebas que hay ahí es demoledora. Si la justicia hace su trabajo en forma independiente, Cristina no podrá recuperar la libertad nunca. Y Máximo se acerca lenta, pero firmemente a la cárcel. Mucho documentación tiene su firma, en los hoteles y la inmobiliaria.
Máximo tiene algo a favor y algo en contra. Tiene fueros por ser diputado pero no se sabe si los va a poder renovar. Y lo malo para él es que por su edad no podrá exigir una tobillera electrónica y deberá ir a la cárcel común, a un calabozo como fueron De Vido y Jaime entre otros.
Cristina y Máximo esperan y desesperan.
Cristina necesita apoyar a alguien al estilo Sergio Massa, que le pueda garantizar un indulto o una amnistía si es que gana el año que viene. Y Máximo aspira a integrar alguna lista de diputados que le mantenga los fueros parlamentarios. Está en serios problemas. Porque no es querido ni adentro del peronismo, porque tiene una imagen negativa muy alta, en síntesis, porque es “piantavotos”.
Como si esto fuera poco, ya se puso en marcha el operativo para decomisar los bienes que se robaron.
Para que devuelvan lo que se robaron. Incluso el departamento de San José 1111, hoy convertido una la meca del ultra cristinismo al que Kicillof no quiere ir.
Usaron los hoteles y la inmobiliaria para blanquear el dinero de las coimas, sobre precios y retornos de prácticamente dos clientes: Lázaro Báez y Cristóbal López.
En las audiencias de Comodoro Py se van a mostrar todo tipo de evidencias. Cheques, contratos, balances, dibujos contables, alquileres ficticios con valores fuera del mercado. No son opiniones. Son datos y pruebas.
El ex contador de los Kirchner, Víctor Manzanares será el testigo estrella.
Sabe todo porque los dibujos los hizo él a pedido de Néstor y Cristina. Sabe todo y contará todo.
El plan de lavado de cara a Máximo, con entrevistas de periodistas amables que no lo interrogaron de nada comprometido, cayó en saco roto.
Insisto, no se puede construir nada sobre las mentiras.
Varias de las maniobras ilícitas son insólitas y brutales. Es que se sentían tan impunes que dejaron los dedos pegados por todos lados. Uno de los hoteles lo compraron por 3 millones de dólares en efectivo. Record mundial.
Más temprano que tarde, Cristina recibirá varias penas de cárcel que se acumularán a la que ya está cursando y Máximo, en este juicio que comienza, también es casi seguro que sea sentenciado a una pena de prisión como el organizador de la asociación ilícita. Es difícil, muy difícil que el peronismo pueda volver al poder negando lo evidente o mirando para otro lado.



















