El miércoles que viene se cumplen tres años desde que el terrorismo de estado de Hamas invadió el territorio israelí y desató una cacería humana. Produjeron el mayor asesinato de judíos desde el nazismo de Adolf Hitler. La inmensa mayoría eran civiles y estaban durmiendo en sus casas o eran jóvenes que estaban bailando en la fiesta por la paz de Nova.
Los nazis de Hamas cometieron crímenes de guerra y de lesa humanidad. Utilizaron todas las formas del salvajismo, el odio infinito y la crueldad. Asesinaron a padres delante de sus hijos y a hijos delante de sus padres. Violaron mujeres. Quemaron bebes. Decapitaron, mutilaron, incineraron y secuestraron a personas de 52 nacionalidades. No fue solamente contra los israelíes.
La organización terrorista Hamas declara en su carta fundacional que tiene como objetivo el exterminio de los judíos y la destrucción del estado de Israel. Eso es lo que cantan los antisemitas de todo el mundo cuando dicen “Palestina será libre del río al mar”. Hablan del Rio Jordán y del mar Mediterráneo, el territorio donde existe Israel hace 78 años.
Pero tienen algo peor. Los nazis ocultaban o trataban de ocultar, el genocidio que cometieron. Los seis mil depredadores que invadieron el territorio de Israel, se regodearon con sus atrocidades y las filmaron con sus cámaras go pro para después subir esos videos a las redes sociales. Es tristemente célebre el audio donde uno de los atacantes llama por el teléfono celular a sus padres para decirles que asesinó a diez judíos con sus propias manos y recibe a cambio, la bendición de su padre y su madre.
Hamas demuestra su fascismo extremo jihadista desde hace décadas con atentados brutales y asesinatos contra civiles desarmados. Y no solamente contra los judíos.
Irán promete 40 mil dólares a los que maten a un soldado de Estados Unidos o a un judío o israelí. El copiloto suicida del avión de Fly Dubai intentó matar a 180 pasajeros del vuelo y empezó con el apuñalamiento del piloto indio, que no es judío y que se comportó como un héroe y resistió hasta que varios pasajeros valientes, lograron reducirlo y estabilizar la aeronave. Al parecer tenía intenciones de estrellar el aparato contra alguna ciudad de Israel. Terrorismo de la máxima crueldad. Los extremistas están educados para convertirse en mártires. Les prometen ir al paraíso con 70 vírgenes, ríos de miel y vino y sentarse a la mesa del profeta. Fanatismo, irracional que los hace intentar asesinar a todos los que ellos consideran infieles. Pasó en las Torres Gemelas y contra el escritor Salman Rushdie; en Nueva York, en Atocha en España; en Bataclán y Charlie Hebdó en Francia, entre otros lugares. Los dólares manchados de sangre, el armamento sofisticado y la ideología totalitaria de los ayatolas la aporta Irán. Los que comparten el mismo odio y la misma metodología son los hutíes en Yemen, Hezbollah en Líbano y las brigadas chiítas en Irak, entre otros grupos como la Jihad Islámica o los Hermanos Musulmanes, uno más irracional que otro.
Por eso, en muchos países en general pero en Argentina en particular, todos los templos para rezar y todas las escuelas para educar, tienen pilotes de acero o de cemento en el frente. Para protegerlos de coches bomba o explosivos como ya ocurrió en la AMIA y en la embajada de Israel.
Como contracara, hay que decir que el estado de Israel no apela a atentados terroristas para defenderse. Y jamás apunta contra civiles, salvo errores o que los criminales de Hamás, utilicen, como suelen hacerlo, a los gazatíes como escudos humanos. Utilizan hospitales, escuelas y mezquitas como cuarteles generales. En ningún lugar del mundo, nunca hubo un ataque contra una escuela o una mezquita. Jamás. Ninguna mezquita en el mundo tiene pilotes de acero en la puerta.
La mayoría de los países árabes rechazan a Hamas y a todos los escuadrones terroristas. De hecho hay manifestaciones a favor de los terroristas en importantes ciudades occidentales,
pero nadie los apoya en las calles de Arabia Saudita, Emiratos, Jordania, Egipto, Barhein, entre otros. Son los países que añoran los Acuerdos de Abraham que son una apuesta a la paz duradera y al progreso y colaboración de toda la región.
Por eso aquí no fomentamos de ninguna manera la islamofobia. Todo lo contrario. Rechazamos todo tipo de discriminación.
La lucha no es contra los árabes. Es contra los terroristas de todo tipo, más allá de su religión o ideología. Son los clérigos, los ayatolas del gobierno de Irán los que fomentan la eliminación de los valores judeo cristianos de occidente.
Las primeras víctimas de la dictadura de Hamás son los habitantes de Gaza. Los someten a la miseria eterna y los sojuzgan y los paralizan con el miedo como herramienta. En lugar de construir infraestructura para el progreso de la sociedad, Hamás utilizó las montañas de dinero que le envían desde el exterior para cavar más de 400 kilómetros de túneles para sus ataques a Israel, algo así como la distancia que recorren todos los subtes de Nueva York.
Los islamonazis que gritaban “Allahu Akbar” es decir “Alá es grande”, cometieron crímenes y todo tipo de atrocidades con el objetivo explícito de paralizar de pánico a la población y a los militares israelíes. Agredieron por tierra, aire y mar. Muchos estaban drogados con “Captagon”, una sustancia alucinógena que se produce en El Líbano. Pero la mayoría, ejecutó el plan diseñado por su comandante, Yaya Sinwar.
El documental “Bibas, asesinados por ser judíos” que realicé junto a Mariana Bellini y Gabriel Ben Tasgal detalla esos ensañamientos. En la película se muestra como atacaron a seis integrantes de la familia que la noche anterior estaban celebrando el Shabat y el comienzo de Simjá Torá.
Solo sobrevivió uno: Yarden, el padre de los dos coloraditos, Kfir y Ariel que tanta ternura y empatía generaron solo en un parte de la población mundial. Los 5 restantes, 4 de ellos argentinos, de tres generaciones fueron masacrados. A los abuelos, el argentino José Luis Silberman y su esposa, la peruana Marguit, los incineraron en su propia casa. Solo pudieron ser reconocidos por antropólogos que encontraron su ADN en un pedacito de diente y en un fragmento pequeño de cráneo.
Su hija, Shiri y sus dos hijitos fueron arrancados de su casa y tomados como rehenes en los túneles del horror de Gaza. Sus restos volvieron a Israel en un solo féretro, con sus cuerpos desgarrados y apedreados. Una ferocidad y un fanatismo imposible de imaginar. Yarden, que padeció torturas inhumanas durante su cautiverio de 480 días, apoyó su cara sobre el cajón y entre rezos, les pidió que lo cuidaran y no permitiera que cometiera locuras.
Historias dramáticas que no se pueden olvidar.
La mayoría de los terroristas que invadieron Israel hace tres años, fueron eliminados por las Fuerzas de Defensa de Israel.
Pero no se puede afirmar que los ataques terroristas terminen. Van a volver a atacar en todos los frentes y en cualquier país del mundo como ya lo demostraron. Los que amamos y defendemos la libertad, la democracia, la Republica, los derechos humanos, la máxima diversidad y todo tipo de pluralismo, tenemos que estar unidos, atentos y apostar a la paz para todo el mundo. Es difícil, pero no podemos permitirnos perder las esperanzas.



















