La interna opositora quedó expuesta en Diputados y Milei logró sostener el DNU 70/2023

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La oposición reunió 121 diputados, ocho menos de los necesarios para abrir el debate. Las ausencias de legisladores vinculados con gobernadores y las divisiones en los bloques dialoguistas resultaron determinantes para sostener el decreto presidencial.


La oposición fracasó este jueves en su intento de avanzar con el rechazo del DNU 70/2023, luego de que la sesión especial convocada en la Cámara de Diputados se cayera por falta de quórum. Los bloques que impulsaban la iniciativa reunieron 121 legisladores, ocho menos de los 129 necesarios para abrir el debate, y el oficialismo logró sostener el decreto con el respaldo de gobernadores y sectores dialoguistas.

La convocatoria había sido impulsada por Unión por la Patria y otros espacios opositores, que buscaban poner en discusión el megadecreto firmado por Javier Milei al comienzo de su gestión. La norma estableció un amplio proceso de desregulación económica y modificó distintas regulaciones vigentes. El Senado ya había rechazado el DNU en marzo de 2024, pero Diputados no consiguió reunir las voluntades necesarias para avanzar en la misma dirección.

El resultado dejó en evidencia las dificultades de la oposición para articular una mayoría parlamentaria frente al Gobierno. Aunque el peronismo encabezó la convocatoria, el acompañamiento de otros bloques quedó condicionado por las posiciones de los gobernadores y las negociaciones políticas con la Casa Rosada. La estrategia oficialista apuntó precisamente a impedir que los legisladores provinciales se sumaran al quórum.

Entre las ausencias que complicaron la sesión hubo representantes de Unión por la Patria y de Provincias Unidas. En el bloque peronista faltaron Pablo Tita, diputado por Tierra del Fuego, y Estela Mary Neder. También se ausentaron legisladores vinculados con gobernadores de Jujuy, Tucumán, San Juan, Neuquén, Santa Cruz, Santa Fe y Chubut, cuyos posicionamientos resultaron determinantes para que el debate no pudiera comenzar.

Uno de los datos políticos de la jornada fue la división dentro de Provincias Unidas, un espacio que busca consolidarse como alternativa tanto al oficialismo como al kirchnerismo. La bancada no actuó de manera uniforme: una parte de sus integrantes acompañó el intento de rechazar el DNU, mientras otros legisladores no dieron quórum. La postura de los diputados alineados con distintos mandatarios provinciales volvió a mostrar los límites de una estrategia opositora común.

El escenario también estuvo condicionado por el fallo de la Corte Suprema que suspendió los efectos del artículo del DNU que derogaba la Ley de Tierras. La decisión judicial, sumada a la iniciativa oficialista para restablecer esa normativa mediante el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, debilitó uno de los argumentos que impulsaban la ofensiva opositora contra el decreto.

A su vez, el oficialismo consiguió instalar la discusión sobre las consecuencias que tendría una eventual derogación integral del DNU. Como el mecanismo parlamentario no permite rechazar un decreto de necesidad y urgencia por capítulos, la caída de la norma podría afectar numerosas desregulaciones y disposiciones vigentes. Ese planteo fue utilizado por el Gobierno para persuadir a los bloques que mantenían dudas sobre la conveniencia de acompañar la iniciativa.

La oposición había incorporado al temario otros asuntos sensibles, como la prórroga de la emergencia en discapacidad y proyectos vinculados con el endeudamiento de las familias. Sin embargo, esas iniciativas no alcanzaron para convencer a los legisladores que permanecían indecisos. El oficialismo, por su parte, ya había convocado a una nueva sesión para el 21 de octubre, con temas de interés para el Gobierno y propuestas que también contemplan reclamos opositores.

La caída de la sesión representó un alivio para la Casa Rosada y un revés para los bloques que buscaban debilitar uno de los principales instrumentos legislativos de Milei. Además del resultado parlamentario, la jornada dejó expuestas las diferencias entre los espacios opositores y el peso de las negociaciones con los gobernadores, un factor que seguirá condicionando la disputa política en el Congreso.