“Ah, dije mal”: otro papelón de Kicillof ante la Asamblea Legislativa bonaerense

El gobernador se equivocó al pronunciar su discurso durante la apertura de sesiones de la Legislatura bonaerense. “Mientras el Estado provincial abandona, nosotros seguimos cuidando a nuestro pueblo…”, dijo.


El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, protagonizó un llamativo furcio durante la apertura del 154º período de sesiones ordinarias en la Legislatura bonaerense. En medio de su discurso ante la Asamblea Legislativa, el mandatario provincial afirmó: “Mientras el Estado provincial abandona, nosotros seguimos cuidando la salud de nuestro pueblo”, una frase que generó aplausos automáticos en el recinto, aunque también gestos de sorpresa entre algunos presentes.

Segundos después, visiblemente advertido por alguien de su entorno, Kicillof interrumpió la lectura y comentó entre risas: “Muchos argentinos… me soplan algo, pero no lo…”. Tras escuchar la corrección, aclaró: “Nacional, nacional”. Fue entonces cuando reconoció el error con una frase que terminó de completar la escena: “Ah, dije mal”. El momento no tardó en viralizarse en redes sociales, especialmente luego de que el jefe de Gabinete nacional, Manuel Adorni, compartiera el fragmento acompañado de su habitual “Fin”.

El episodio ocurrió en el marco de un discurso de fuerte tono opositor hacia el presidente Javier Milei, a quien Kicillof dedicó buena parte de sus críticas. La difusión del video por parte de Adorni se interpretó como una burla directa en medio de la creciente confrontación política entre la Casa Rosada y la administración bonaerense. El intercambio volvió a trasladar la disputa al terreno simbólico y comunicacional, donde cada gesto adquiere peso propio.

“Un plan de destrucción masiva de la industria”

Más allá del furcio, el eje central del mensaje de Kicillof estuvo puesto en cuestionar el rumbo económico del Gobierno nacional. Durante su exposición, el gobernador acusó a Milei de ejecutar “un verdadero plan de destrucción masiva de la industria nacional”. Y advirtió que “las empresas caen como moscas en todos los rincones del país”. Según sostuvo, la economía atraviesa un proceso de estanflación sin señales de recuperación real.

Kicillof enumeró cifras alarmantes y aseguró que desde la asunción de Milei “cerraron 30 empresas por día” y que “cada cuatro minutos se pierde un puesto de trabajo registrado”. También afirmó que “la macro está mal y la micro está horrible”, al tiempo que denunció un crecimiento de la desigualdad y un deterioro del salario, las jubilaciones y el entramado productivo. A su entender, el modelo libertario implica primarización productiva y precarización laboral.

En ese sentido, cuestionó que se haya puesto “de moda hablar mal del Estado justo cuando más lo necesitamos” y rechazó la idea de que el mercado pueda resolver por sí solo los problemas estructurales del país. “La mano invisible del mercado es un verso. No existe”, enfatizó, lo que provocó cánticos de “la Patria no se vende” entre los asistentes. Para Kicillof, sin un Estado activo no hay desarrollo ni integración social posible.

El emotivo reencuentro de Nahuel Gallo con su familia tras su calvario en Venezuela

El gendarme pudo volver a ver a su esposa y a su hijo luego de ser liberado y repatriado a la Argentina: las conmovedoras imágenes de su llegada.


El Gendarme Nahuel Gallo, recientemente liberado por el Gobierno venezolano, regresó al país y se reencontró con su esposa, María Alexandra Gómez, y con su hijo Víctor, quienes lo recibieron en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza.

Según supo Notas de Actualidad, además de su familia en el lugar estaban la senadora y ex ministra, Patricia Bullrich, y la titular de la cartera de Seguridad, Alejandra Monteoliva.

Gallo, quien estuvo 448 días detenido en Venezuela, recientemente liberado por el Gobierno venezolano, regresó en un vuelo privado gestionado por Claudio “Chiqui” Tapia, en nombre de la Asociación del Fútbol Argentino y en forma conjunta con la Federación Venezolana de Fútbol (FVF).

El gendarme estuvo detenido en Venezuela desde 2024, en la primera parte de su cautiverio con paradero desconocido, hasta que sus familiares pudieron conocer que se encontraba en la prisión El Rodeo 1 de Caracas.

Tras llegar a la Argentina, Nahuel Gallo se reencontró con su familia y estuvo acompañado por los funcionarios Patricia Bullrich, Alejandra Monteoliva y Pablo Quirno.
Tras llegar a la Argentina, Nahuel Gallo se reencontró con su familia y estuvo acompañado por los funcionarios Patricia Bullrich, Alejandra Monteoliva y Pablo Quirno.

Gallo había sido apresado en el paso fronterizo con Colombia, cuando ingresaba a Venezuela para visitar a su esposa de esa nacionalidad y a su pequeño hijo, quienes se encontraban allí.

El vuelo en el que volvió al país partió desde el Aeropuerto Internacional de Maiquetía Simón Bolívar (Caracas) a las 5,51 (hora local, las 4,51 de Argentina) y Luego de realizar una escala técnica en Guayaquil, volvió a emprender viaje hacia Ezeiza donde arribó a las 4.45.

Nahuel Gallo volvió a la Argentina tras 448 días como rehén de la dictadura chavista

El traslado se realizó en un avión privado gestionado por Claudio “Chiqui” Tapia, en nombre de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), en coordinación con la Federación Venezolana de Fútbol (FVF).


En una escena cargada de emoción, Nahuel Gallo volvió a pisar suelo argentino luego de haber permanecido 448 días detenido en Venezuela. El gendarme arribó durante la madrugada al Aeropuerto Internacional de Ezeiza, donde fue recibido por su esposa, María Alexandra Gómez, y por su hijo Víctor, en un reencuentro que marcó el final de un largo período de incertidumbre.

El cabo primero de la Gendarmería Nacional había sido detenido en 2024 cuando ingresaba a Venezuela por el paso fronterizo con Colombia. Según se informó, viajaba para visitar a su esposa, de nacionalidad venezolana, y a su pequeño hijo.

El vuelo que trasladó a Gallo partió desde el Aeropuerto Internacional de Maiquetía Simón Bolívar, en Caracas, a las 5.51 hora local. Tras realizar una escala técnica en Guayaquil, continuó rumbo a Buenos Aires y aterrizó en Ezeiza a las 4.45.

El traslado se realizó en un avión privado gestionado por Claudio “Chiqui” Tapia, en nombre de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), en coordinación con la Federación Venezolana de Fútbol (FVF).

El momento más conmovedor se vivió cuando Gallo descendió del avión y se fundió en un abrazo con su esposa e hijo. Las imágenes reflejaron la tensión acumulada durante meses y el alivio por el regreso.

En el aeropuerto también estuvieron presentes autoridades nacionales, entre ellas la senadora Patricia Bullrich y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva.

Gallo permaneció detenido durante más de 14 meses. En una primera etapa, su paradero fue desconocido, lo que generó preocupación en su entorno y en organismos oficiales.

Con el paso del tiempo, se confirmó que se encontraba alojado en la prisión El Rodeo 1, en Caracas. Durante ese período, familiares y autoridades argentinas realizaron gestiones diplomáticas para lograr su liberación.

El mensaje oficial del Gobierno a través de Cancillería

El canciller argentino, Pablo Quirno, celebró el regreso a través de sus redes sociales. “Bienvenido a casa, Nahuel Recibimos con profunda emoción al ciudadano argentino Nahuel Agustín Gallo, Cabo Primero de la Gendarmería Nacional, quien tras 448 días de detención arbitraria y desaparición forzada en Venezuela ha regresado a la Argentina”.

“Hoy Nahuel vuelve a pisar suelo argentino junto a quienes nunca dejaron de luchar por su libertad. Argentina seguirá trabajando por la pronta liberación del ciudadano argentino Germán Giuliani y de todas las personas privadas de su libertad por razones políticas”, concluyó.

Milei en la apertura de sesiones ordinarias: “Estamos ante un cambio de época”

El presidente habló en el Congreso: destacó un cambio de época, la inserción internacional y el orden fiscal; defendió su programa económico y protagonizó fuertes cruces con la oposición.


En el marco de la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, el presidente Javier Milei dio el discurso inaugural con un mensaje centrado en la idea de un “cambio de época” y la necesidad de encarar un proceso de reformas estructurales que, según planteó, redefinirá la arquitectura institucional del país durante las próximas décadas.

A lo largo de su exposición —que por momentos fue interrumpida por gritos de legisladores opositores, a los que respondió directamente desde el estrado— el mandatario insistió en que su gobierno atraviesa una instancia “histórica” y que el Congreso tiene por delante el desafío de acompañar un ambicioso programa de transformación.

“Hace tan solo dos años, Argentina estaba en una situación de crisis terminal. La continuidad misma de nuestra unión como país estaba en juego. La herencia nos mostraba la combinación de las tres peores crisis en la historia argentina”

Tras saludar a legisladores, gobernadores, ministros de la Corte Suprema, embajadores y miembros del gabinete, invitó a “hacer memoria” para dimensionar el punto de partida de su gestión.

El presidente describió un escenario compuesto —según sus palabras— por un desequilibrio monetario superior al previo al Rodrigazo, un Banco Central en estado crítico, una inflación por encima del 200% anual en 2023 y una dinámica que, anualizada, se disparaba a niveles extremos. A eso sumó indicadores sociales más deteriorados que en 2001.

“Recibimos un Estado fallido en todos los ámbitos.”

Según sus números, esto incluyó el deterioro del capital humano: una pobreza del 57%, siete de cada diez niños en esa condición y egresados escolares sin competencias básicas en lectura, escritura o matemática, en un contexto global atravesado por la inteligencia artificial. También vinculó la inseguridad y el avance del narcotráfico con políticas previas y cuestionó la utilización de recursos públicos sin control; en este sentido agradeció a Patricia Bullrich por su trabajo frente a la cartera de Seguridad.

Milei sostuvo que en el primer mes de gestión se eliminó un déficit de cinco puntos del PBI “de una sola tajada”, y destacó la aprobación de un presupuesto sin déficit, al que definió como el primero “libre de default en 100 años”.

“El ajuste tenía que hacerlo la política.”

Subrayó que el ordenamiento se realizó sin aumentar impuestos y que, por el contrario, se redujeron tributos. Enumeró la baja de impuestos internos a autos y motos, la reducción de aranceles a vehículos híbridos y eléctricos, la disminución de cargas sobre productos electrónicos y seguros, y reclamó a provincias y municipios que acompañen el proceso.

Agradeció especialmente al ministro de Economía, Luis Caputo, y al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, por la implementación del programa económico y el proceso de simplificación normativa.

Según explicó, la eliminación del déficit y la restricción monetaria permitieron reducir la inflación desde niveles superiores al 200% en 2023 a cifras cercanas al 30% en 2025, sin default, sin expropiaciones y sin hiperinflación, y retomando el crecimiento.

“Hemos aprobado el primer presupuesto sin déficit fiscal libre de default en 100 años. Se terminó con el endeudamiento inmoral que le pasaba la cuenta de nuestras fiestas a generaciones futuras sin posibilidad de que se defiendan con el voto”.

En materia legislativa, mencionó: “Tan solo en unas pocas semanas, en lo que ha sido uno de los periodos de sesiones extraordinarios más productivos de nuestra historia y cumpliendo con todas las promesas de campaña hechas”.

En el plano internacional, destacó la promulgación del acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea, y el acuerdo comercial con Estados Unidos. Sostuvo que la apertura comercial eleva la calidad de vida al fomentar competencia y mejores precios.

“Kukas, yo les voy a avisar algo, ¿saben qué? Me encanta domarlos, me encanta hacerlos llorar, ¡y a la gran mayoría les encanta verlos llorar!”

En otro tramo del discurso Milei dijo: “La justicia social es un robo, implica un trato desigual frente a la ley” al responder a dirigentes de la oposición.

Cambio de época y nuevo orden mundial.

“Estamos ante un cambio de época”.

En un tramo destacado del discurso, el presidente sostuvo que este <cambio de época> “puede resumirse en un concepto central que es el que guía nuestra conducta, y que es el núcleo conceptual de lo que quiero hablarles hoy aquí, en esta apertura de un nuevo periodo de sesiones ordinarias de nuestro congreso nacional: la moral como política de Estado”.

En este sentido agregó que hoy se está configurando un nuevo orden mundial, y la forma en que nos insertemos en él determinará el destino de nuestro país: “La era de la cooperación global sin brújula moral ha terminado. Entramos a una nueva era de grandes naciones que compiten por asegurarse cadenas de valor verticales. Y en este mundo, cada vez más se partirán las aguas entre las naciones libres y las naciones sometidas”.

“Tiempos de cambio requieren un diagnóstico correcto, una brújula moral calibrada y el coraje para actuar. Sin moral, terminás haciendo causa común con dictaduras. Sin pericia, terminás yendo a contramano de la historia. Esto no nos puede volver a pasar”.

Serrat siempre está volviendo

Esta columna bien podría haber sido parte de la sección: “La buena noticia”. O mejor dicho de la muy buena noticia. Es que se confirmó que Joan Manuel Serrat viene a la Argentina. El 12 de marzo la Sinfónica de la Universidad Nacional de Cuyo ejecutará varias de sus canciones más emblemáticas y se sueña con que el mismo Serrat acompañe cantando algún tema. Al día siguiente, Joan Manuel recibirá el título de Doctor Honoris Causa de esa alta casa de estudios de Mendoza. Será la distinción número 18 de este tipo que recibirá el catalán. Seguro que visitará bodegas porque se hizo muy aficionado a la fabricación y a la degustación de vinos de alta gama. Y no hay dudas de que aprovechará para visitar a todos los amigos que cosechó durante tanto tiempo.

La muy buena noticia es que Serrat vuelve a la Argentina pese a que se despidió de los escenarios en diciembre de 2022. Parafraseando a Aníbal “Pichuco” Troilo podríamos decir que, en realidad, “nunca se fue: siempre está volviendo”.

Hace tres años comenzó a despedirse de los recitales en el autódromo de Rosario. El romance que existe entre la ciudad y el Nano, produjo que la esquina del legendario bar “El Cairo” sea bautizada, “Fontanarrosa-Serrat”. En ese lugar comenzó esa parte de la gira llamada “El vicio de cantar”, con el que su nombre, Serrat, quedó flotando en el adiós de este Sur, paredón y después. Hay una farola con el nombre de ambos artistas, una vidriera con frases poéticas.

La gira comenzó en Nueva York y como no podía ser de otra manera, terminó en Palau Saint Jordi de Barcelona. Parece mentira, pero hace un par de años, un fanático desubicado le gritó en pleno recital que cantara en catalán porque estaba en Barcelona. El Nano hizo lo que nunca hizo. Interrumpió su show y le dio una clase de democracia que el intolerante escuchó ante el aplauso de todo el teatro. Parece mentira que hace un par de años, algunos insultaron a Serrat y hasta le dijeron fascista porque estuvo en contra de la manera en que se formuló el referéndum por la independencia de Cataluña. Parece mentira que los que se creen dueños de la verdad lo intimen a cantar en catalán cuando Serrat estuvo 5 años censurado en las radios y la televisión oficial, precisamente, por cantar en catalán en el festival de Eurovisión.

Ahora es fácil cantar en catalán. En aquel momento había que tener cojones porque las balas picaban cerca. Parece mentira porque Serrat tuvo que exiliarse en México frente a la persecución de la dictadura de Francisco Franco y solo fue amnistiado cuando murió el “generalísimo”. Regresó a España el 20 de agosto de 1976 ante un recibimiento de una masividad y un afecto extraordinario en las calles. Parece mentira que algunos ignorantes crean que inventaron la pólvora y la revolución y no hayan leído ni medio libro de historia.

La última vez que estuvo en Argentina, las madres decían: “Serrat es un capo”, mientras lo acariciaban y le pedían fotos en el Hospital Garraham. Era como una forma de devolver el cariño y la medicina que, con su presencia solidaria y sus canciones, les llevó a tantos chicos que estaban sufriendo enfermedades. Serrat es un capo que se emociona y nos emociona. Que sufre cuando ve a los pibes peladitos que están combatiendo al maldito cáncer y recuerda sus propias batallas.

No se sabe demasiado porque por pudor no le gusta contarlo. Pero Joan Manuel Serrat tiene que hacerse estudios y análisis en forma periódica. Tres veces le detectaron cáncer y tres veces lo derrotó a pura ciencia y cachetazos. Siempre tiene un gesto hacia los que necesitan. Hace una docena de años que visita el hospital de niños. Y allí canta “Esos locos bajitos”, por supuesto. Porque “A menudo los hijos se nos parecen, y así nos dan la primera satisfacción; ésos que se menean con nuestros gestos, echando mano a cuanto hay a su alrededor.” Joan Manuel tiene 55 años de carrera, más de 450 canciones.

Pero para mi generación, para los que tenemos algo más o algo menos de 65 años, Joan Manuel Serrat fue una suerte de hermano que nos fue abriendo los ojos al amor y al combate. Fue como ese amigo que sabe más que nosotros y camina unos pasos adelante anunciando los peligros y los milagros que se vienen. Fue como un susurro al oído de aquella piba del colegio primario que apoyaba su cuerpito en el mío por primera vez mientras le cantaba que su nombre me sabe a hierba. De la que nace en el valle, por supuesto. Recuerdo eso y todavía me tiemblan las piernas por las primeras emociones eróticas, los ojitos pícaros seduciendo nuestra inocencia y convencidos de que se equivocó la paloma, se equivocaba. Por ir al norte fue al sur. Todo eso nacía de la fantasía del primer Wincofon que tuve en mi vida y del primer long play que, por supuesto, era de Serrat.

Después fuimos creciendo a la militancia y a la política y Joan Manuel se convirtió en nuestro norte sin paloma confundida. En la encarnación de la resistencia cultural. Serrat se fue transformando en una bandera que nos dio letra para todo. Nos ayudó a parir como generación, nos ayudó a levantarnos minas que en algunas épocas, es la máxima utopía. Nos ayudó a levantarnos utopías que, podríamos decir, es la máxima mina. El Nano se convirtió en sinónimo de libertad y por ella sangró, luchó y pervivió. Por aquí enarbolábamos pancartas por las calles que hablaban de que la dictadura se iba a acabar. Y se acabó.

Eran tiempos en que a Serrat lo prohibían acá y allá. Y sin embargo no podían. Eran tiempos de amar a España, de sentir orgullo por Rafael Alberti y por García Lorca, de tomar partido en la guerra civil española aunque ya era un poco tarde. Eran tiempos de saber de memoria todas las canciones de Serrat y de gastarlas en los fogones playeros de Valeria del Mar o en las peñas del comedor universitario de Córdoba donde la política era una canción como si por esos días los pueblos fueran libres, como quería León Felipe. Después vino la noche del terror, del asesinato masivo a esta tierra y Serrat se convirtió en una contraseña.

Era tanto el silencio y el miedo a que te secuestraran que hasta escuchar a Serrat era todo un desafío. Y si algún conductor de radio se atrevía y lo pasaba o si algún compañero de trabajo se animaba y lo escuchaba, sabíamos que había algo secreto que nos unía frente a la locura del terrorismo de estado. Era una contraseña y una trinchera. Era una luz en las tinieblas. Por eso Serrat se quedó a vivir entre nosotros aunque se volviera físicamente a España. Se convirtió como el mismo dice en la banda sonora de los mejores momentos de nuestras vidas. Hoy mucha gente repite que nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio. O caminante no hay camino, se hace camino al andar. Y es como si se rezara un padre nuestro. O como si cantara el himno. Gardel será uruguayo pero es argentino. Serrat será español pero es argentino.

Gracias por todo Joan Manual. Ya pasaste los 82 años y me gustaría regalarte la vuelta olímpica del Barsa con Kubala y el recuerdo de Messi de la mano para que ningún niño se deje ya de joder con la pelota. O una España donde nunca más corra la sangre por las calles y ya nadie utilice el tiro en la nuca con los que piensan distinto. O el secreto de tu seducción que todavía hace mojar bombachitas. Y finalmente me gustaría condenarte a regresar un rato y cuando quieras a tu barrio de Poble Sec a preguntarle a Ángeles, tu vieja, cuál era su patria. Para que ella te conteste, profunda y duradera, yo soy de donde comen mis hijos. Y para que una vez más puedas ver sus ojos tristes por el asesinato de toda su familia durante la guerra.

Gracias por todo Joan Manuel. Gracias por ser nuestro hermano y por estar siempre cuando te necesitamos. Me gustaría regalarte un poco de tus pasiones, un día de pesca, vino Malbec y las mollejas… una tarde de ciclismo y el eco rumoroso que baja de las tribunas en el Nou Camp y celebrar el césped que huele a gloria y donde el pro hombre y el gusano bailan y se dan la mano. O escuchar tus anécdotas de secundario donde te recibiste de tornero fresador, algo que nadie conoce demasiado. Muchos te han hecho su mejor homenaje poniendo Juan Manuel a sus hijos y no por Rosas, precisamente. O Lucías y Penélopes, que andan por los ríos de tiempo sembrando tu melodía. Gracias… Un abrazo en el tiempo para tu padre, Josep, obrero para toda la muerte. Serrat, querido Serrat, gracias por volver aunque sabemos que vos nunca te fuiste, siempre estás volviendo…

Editorial de Alfredo Leuco en Radio Mitre

Murió Darío Lopérfido, referente de la cultura y un liberal comprometido con las ideas de la democracia

El gestor cultural, ex funcionario y protagonista de intensas controversias públicas, falleció como consecuencia de una Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA). Fue director del Teatro Colón e impulsor de festivales como el BAFICI, dirigía la Cátedra Vargas Llosa y escribió hasta el final sus columnas encendidas.


 Darío Lopérfido, gestor cultural, ex funcionario y protagonista de intensas controversias públicas en la Argentina de las últimas décadas, murió este viernes como consecuencia de una Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), enfermedad neurodegenerativa que él mismo había hecho pública en un artículo de tono descarnado y personal. Tenía 61 años

En los últimos meses su estado de salud se había deteriorado de manera acelerada. Fiel a su estilo directo y provocador, Lopérfido había decidido anticiparse a los rumores y contar en primera persona el diagnóstico en un texto publicado en el sitio Seúl, donde abordó la enfermedad con crudeza y sin concesiones retóricas.

“Tener ELA es una mierda. No por la posibilidad de morir, que me tiene sin cuidado. La vejez me resulta odiosa; morir sin atravesar esa catástrofe humana, en cambio, me parece un alivio”, escribió entonces. En otro pasaje, describió lo que consideraba la particularidad más desoladora del cuadro: “El problema de la ELA es que es una enfermedad sin épica. Un buen cáncer te da todo un tiempo con tratamientos espantosos durante el que podés aparecer pelado y decir ‘yo le voy a ganar al cáncer’. En la mayoría de los casos, el pelado se muere. Pero le deja un legado a su familia: que pueden decir ‘cómo la peleó’”.

El texto circuló con rapidez en redes sociales y fue leído tanto como un gesto de honestidad brutal como una última intervención pública coherente con la personalidad de quien, a lo largo de su carrera, se caracterizó por el tono frontal y la voluntad de confrontar.

Gestión pública y cultura

Nacido en Buenos Aires el 5 de junio de 1964, Lopérfido, desarrolló una carrera que combinó periodismo, gestión cultural y actividad política. Durante la presidencia de Fernando de la Rúa fue secretario de Cultura de la Nación y luego secretario de Medios de Comunicación. 

En ese período, integró el llamado Grupo Sushi, un núcleo informal de jóvenes funcionarios y asesores que rodearon a De la Rúa, primero en la Ciudad y luego en la Rosada. El mote —acuñado con ironía por la prensa— aludía a su perfil urbano, cosmopolita y de clase media acomodada, en contraste con la tradición más austera del radicalismo histórico. Entre reuniones políticas y cenas en restaurantes de moda, el Grupo Sushi simbolizó una renovación generacional dentro de la Alianza, pero también fue blanco de críticas que lo señalaban como expresión de una dirigencia distante de la crisis social que se profundizaría hacia el final de ese gobierno.

Su vida privada también tuvo momentos de fuerte exposición pública, especialmente durante su relación con la guitarrista y compositora María Gabriela Epumer, figura central del rock argentino de los años ochenta y noventa, integrante de bandas como Viuda e Hijas de Roque Enroll y colaboradora habitual de Charly García. La relación, que unió a un funcionario con una artista de culto, concentró atención mediática en una época de creciente interés por la vida íntima de los personajes públicos. Tras la muerte prematura de Epumer en 2003, Lopérfido la recordó en distintas entrevistas como una figura decisiva en su vida personal, en un registro muy distinto al tono confrontativo que solía adoptar en el debate político.

Años más tarde, de regreso en el ámbito porteño, ocupó cargos durante la jefatura de Gobierno de Mauricio Macri, entre ellos el de ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.
En esa función impulsó reformas en el funcionamiento de organismos artísticos y promovió una agenda orientada, según definía, a la profesionalización de la gestión y la ampliación del acceso a bienes culturales. Sus detractores, en cambio, lo acusaron de imprimir un sesgo ideológico en las políticas culturales y de confrontar innecesariamente con sectores artísticos.

Su paso por el Teatro Colón, donde se desempeñó como director general, fue uno de los capítulos más visibles de su trayectoria. Allí promovió una política de coproducciones internacionales y una reorganización administrativa que, según sostuvo, permitió mejorar la programación y la proyección internacional de la sala. Sin embargo, también enfrentó conflictos sindicales y críticas por decisiones de gestión.

Antes y después de esos cargos, Lopérfido mantuvo una presencia activa en el debate público, con intervenciones en medios de comunicación, columnas de opinión –algunas fueron publicadas en la Agencia Noticias Argentinas- y participación en foros culturales. Su figura quedó asociada tanto a la modernización de estructuras culturales como a polémicas declaraciones sobre la historia reciente argentina, que generaron fuertes rechazos y pedidos de renuncia por parte de organismos de Derechos Humanos y sectores políticos.

La polémica y el desgaste

Uno de los episodios que marcó un punto de inflexión en su carrera fue su cuestionamiento público de las cifras de víctimas de la última dictadura militar. Aquellas declaraciones provocaron una ola de repudios, movilizaciones y finalmente su salida del Ministerio de Cultura porteño en 2016. Lopérfido defendió entonces el derecho a revisar datos históricos y denunció lo que consideraba una utilización política de la memoria.

Ese episodio consolidó su perfil como figura polarizante: para algunos, un funcionario dispuesto a desafiar consensos; para otros, un dirigente que cruzó límites inaceptables en temas sensibles para la sociedad argentina.

Tras dejar la función pública, continuó vinculado a proyectos culturales y mantuvo presencia en medios y redes sociales. Su estilo, caracterizado por la ironía y el tono desafiante, no se atenuó con el paso de los años.

En el plano vida personal, volvió a tener una pareja conocida: en 2014 se casó con Esmeralda Mitre, la heredera del diario La Nación. El matrimonio finalizó a principios de 2018 y un año más tarde, junto a Vinnie Blache Spencer, tuvo a su hijo Theo.

La revelación de la enfermedad

El artículo publicado en Seúl, meses atrás, mostró otra faceta. Sin abandonar la ironía, Lopérfido describió el avance de la ELA, enfermedad que afecta progresivamente las neuronas motoras y provoca debilidad muscular, dificultades para hablar, tragar y respirar.

Lejos de apelar a la épica del combate contra la enfermedad, eligió desmontarla. “La ELA es una enfermedad sin épica”, escribió, marcando distancia con la narrativa habitual de lucha y superación. Esa reflexión fue interpretada por muchos lectores como un gesto de lucidez y coherencia con su visión crítica de los relatos consoladores.

En el texto también cuestionó la idealización de la vejez y expresó una mirada pragmática sobre la muerte. Esa franqueza, que en otros contextos le valió reproches, fue en este caso leída como un acto de valentía.

Tras 14 meses detenido en Venezuela, Nahuel Gallo se comunicó por primera vez con su familia: “Me volvió el alma al cuerpo”

El gendarme argentino levantó la huelga de hambre que inició el pasado domingo y pudo hablar con su esposa.


Después de 14 meses desde su captura por parte del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, Nahuel Gallo pudo comunicarse por primera vez con su familia.

El gendarme argentino, que se encuentra detenido en la cárcel de El Rodeo I, se vio forzado a levantar la huelga de hambre que había iniciado hace cinco días junto a más de 200 presos, según reveló la activista venezolana Elisa Trotta.

Gallo logró hablar con su esposa María Alexandra Gómez, mientras ella se encontraba dando una entrevista en un programa radial. “Nahuel me llamó. Le permitieron una llamada después de 445 días”, dijo en Radio Del Plata.

Según contó, el argentino quería hablar con su pequeño hijo, aunque no pudo hacerlo ya que se encontraba en el jardín. Además, preguntó por su mamá, su abuelo y el resto de la familia.

Gómez resaltó que Gallo “está muy esperanzado” y “lleno de mucha ilusión” de ser liberado, tras la Ley de Amnistía aprobada en Venezuela. “El pedido hoy en día tiene que ser más fuerte, que es la libertad inmediata y que regrese pronto a casa”, expresó.

Momentos después, la mujer hizo un posteo en su cuenta de la red social X en donde expresó su felicidad por poder hablar con su pareja, y volvió a manifestarse por su libertad.

Después de 445 días me volvió el alma al cuerpo. Nahuel me llamó, Nahuel llamó para decirme que seguía fuerte. Que nos necesitaban fuertes. Lo queremos LIBRE, necesitas estar con tu familia”, escribió.

Información de Newsweek Argentina

“Estábamos robando con el precio”: la confesión del dueño de una cadena de gomerías en medio del conflicto FATE

Un conocido empresario reveló cómo era la excesiva remarcación de precios previa a la apertura de las importaciones. La furiosa reacción de Javier Milei en redes.


El presidente Javier Milei volvió a criticar este miércoles a quienes hacen “nacionalismo barato” a partir del anunciado cierre de la empresa de neumáticos Fate, y los tildó de “delincuentes”.

Milei publicó en su cuenta de la red social X un posteo en el que se observa una entrevista en un canal de streaming, en la que un empresario del neumático reconoce: “robábamos con los precios de las cubiertas”.


La publicación de Milei, según supo Notas de Actualidad, alude al caso de Fate, que anunció su cierre luego de 80 años, cesanteó a 920 empleados en su planta de San Fernando, y adujo complicaciones por la economía que lleva adelante el Gobierno.

“Dedicado a los delincuentes que hacen del nacionalismo barato una bandera para robar a los argentinos de bien”, escribió el Presidente en su cuenta acompañando al video del streaming.

Se trata de declaraciones de Roberto Méndez, CEO de la gomería Neumen, quien sostuvo: “Soy el primero en reconocerlo: estaban robando las multinacionales, los empresarios teníamos un mercado que no era real”.

Méndez dijo que le parece bien “lo que dice (el ministro de Desregulación, Federico) Sturzenegger de obligar a las empresas a adecuarse a una rentabilidad normal, de alrededor de un 20 por ciento» cuando estaban «remarcando con un 60 o 70 por ciento”.

Ritondo destrozó a Kicillof: “En cantidad de empleados públicos, la Provincia sería la séptima empresa del mundo”

El presidente del bloque de diputados del PRO y la legisladora Sabrina Ajmechet analizaron el empleo público mal pago en la provincia. Definiciones importantes para la reforma laboral.


La nota completa en El diario de Leuco por LN+

Alejandra Monteoliva: “Hoy la región mira a la Argentina en términos de Seguridad”

La ministra de Seguridad resaltó “la decisión de combatir el crimen organizado” y aseguró que no todos lo llevan a cabo con la intensidad con la que lo está haciendo nuestro país. También fue categórica por la situación en las cárceles: “Se deben tomar medidas sobre el uso del celular”


La ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva, destacó “la decisión de combatir el crimen organizado” y sostuvo que no todos los países enfrentan este problema con la misma firmeza. En ese sentido, remarcó que la Argentina está llevando adelante una política más intensa contra las bandas delictivas y el narcotráfico, con un enfoque que apunta a desarticular estructuras criminales y reforzar el control del Estado.

Además, fue categórica al referirse a la situación en las cárceles y puso el foco en el uso de teléfonos celulares por parte de los detenidos. “Se deben tomar medidas sobre el uso del celular”, afirmó en El diario de Leuco, al advertir que esos dispositivos permiten a muchos presos seguir operando desde prisión y coordinar delitos fuera de los muros. Según planteó, limitar esa herramienta es clave para cortar la comunicación de las organizaciones criminales.

La nota completa aquí en LN+