Hay que rematar los bienes de los K

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El diario La Nación en su página editorial de este lunes tituló: “Robo de bienes del estado. ¿Hasta cuándo la impunidad? Y de inmediato, en la bajada, aclaró: “Es hora de que la familia Kirchner deje de interponer recursos dilatorios ante la justicia y que esta ejecute el decomiso del latrocinio perpetrado por el poder político”.

No puedo estar más de acuerdo. Creo que esa exigencia representa a la inmensa mayoría de los ciudadanos argentinos. En innumerables situaciones y de diversas maneras ese colectivo se expresó diciendo que quiere que todos, todas y todes los que robaron vayan presos y que además, devuelvan todo el producto de sus delitos.

Empezando por Cristina, la jefa de la asociación ilícita que reemplazó en esa tarea a su marido muerto. Y siguiendo por el organizador de esa asociación ilícita que fue su hijo Máximo.

Esta es la acusación en el juicio oral que se está llevando a cabo con ambos sentados en el banquillo de los acusados. Es la causa llamada Hotesur-Los Sauces y en este caso vendrán nuevas condenas y nuevos decomisos de bienes. Eso será más temprano que tarde.

Pero lo que ahora se reclama con urgencia, tiene que ver con la condena a Cristina y otros cómplices del Cártel de los Pingüinos Millonarios en la causa “Vialidad”.

Hablo de Lázaro Báez, José Francisco López, y seis funcionarios más.

El 10 de junio del 2025 la Corte Suprema de Justicia dejó firme la pena de 6 años de prisión, inhabilitación perpetua para ocupar cargos públicos y el decomiso de más de 684 mil millones de pesos.

¿Escuchó bien la magnitud del robo del siglo, de la cleptocracia que no tiene antecedentes? Le repito el número exacto. 684.990.350.139,86 centavos. Seiscientos ochenta y cuatro mil novecientos noventa millones trescientos cincuenta mil ciento treinta y nueve pesos con 86 centavos.

$ 684.990.350.139,86

  • Esto lo deben pagar todos los condenados, pero Cristina es la que mayor aporte tiene que hacer.
  • Esta cifra sideral que cuesta imaginar es solo por la causa Vialidad. No falta mucho para que se sume la causa Hotesur –Los Sauces y la más grande y la más grave de todas: Los cuadernos de las coimas K.
  • La Nación habla de latrocinio. Sus sinónimos son: robo, hurto, fraude, dolo, pillaje, rapiña, saqueo, estafa y desfalco.
  • Yo utilicé la palabra cleptocracia. Según el diccionario de la Real Academia es “el sistema de gobierno en el que prima el interés por el enriquecimiento propio a costa de los bienes públicos”. También se refiere al gobierno de los ladrones.

Ya pasaron casi 17 meses desde la confirmación de la Corte Suprema y el pescado sigue sin vender. No se puede tolerar que el estado, es decir todos los argentinos, todavía no hayamos recuperado un solo peso. Los abogados de la familia Kirchner lanzaron una batería interminable de recursos, amparos y planteos dilatorios. Es legal un recurso, pero es inadmisible cuando se convierte en un arma a repetición que congela eternamente la ejecución de los decomisos.

Hoy todo está en manos de la Corte Suprema. Debe expedirse para poner en marcha la subasta.

Es urgente que resuelva. Es una obligación derivada de una condena firme.

La Cámara Federal de Casación Penal ya rechazó por unanimidad las presentaciones de Máximo y Florencia que pretendían suspender los remates de los 13 inmuebles afectados, incluso el departamento de San José 1111, donde pasa su condena con tobillera electrónica la rea, dos veces ex presidenta.

Los doctores Gustavo Hornos, Mariano Borinsky y Diego Barroetaveña habilitaron que continuara el proceso de decomiso. Todo legal. Todo en forma.

Que nunca más los delincuentes de estado nos tomen por tontos. Los bienes de los hijos también deben entrar en el remate. Porque fueron objeto del delito y porque Cristina se insolventó en forma fraudulenta y los adelantó como herencia para evitar que el estado los recuperara.

Todavía falta avanzar en el cambio de titularidad de las propiedades, la valuación que aporten los peritos tasadores para que se rematen mediante la plataforma de subastas en línea.

Hay una señal que la sociedad espera. Que nadie se ubique por encima de la ley. Donde no haya impunidad. Donde quede claro que el que las hace las paga. Para hacer más transparente a los gobiernos y a los funcionarios. Para que los ciudadanos vuelvan a confiar en la justicia y en la democracia. Para que nunca más los argentinos seamos saqueados por una banda de malandras. Para que los corruptos y los golpistas vayan a la cárcel y queden afuera del sistema democrático.

No es por venganza. Es por justicia. Justicia que tarda, pero llega.

Editorial de Alfredo Leuco en El diario de Leuco por LN+