El senador y candidato brasileño habría abandonado el país pese a una prohibición judicial. Un avión privado en Puerto Iguazú alimentó las sospechas sobre una maniobra para desviar la atención, mientras surgieron versiones sobre una posible intervención del gobierno de Donald Trump.
La supuesta salida de Flávio Bolsonaro de Brasil rumbo a Estados Unidos desató una controversia política y judicial, luego de que trascendieran versiones sobre un operativo para evitar los controles migratorios. El episodio involucra un avión privado que esperaba en Puerto Iguazú, versiones sobre una posible maniobra de distracción y presuntos contactos con la administración de Donald Trump. Sin embargo, el recorrido del senador todavía no había sido confirmado oficialmente.
La historia comenzó durante la madrugada del martes, cuando se difundió que el hijo del expresidente Jair Bolsonaro habría cruzado la frontera hacia la Argentina para abordar una aeronave con destino a Estados Unidos. La información generó preocupación en Brasil porque el senador tenía prohibido abandonar el país por una orden judicial. Más tarde, medios brasileños señalaron que la versión sobre su paso por territorio argentino podría haber sido parte de una estrategia para ocultar su verdadero recorrido.
Uno de los elementos centrales de la historia es un avión privado Gulfstream G400, matrícula LV-JQW, perteneciente a la empresa Baires Fly, que había llegado a Puerto Iguazú desde Buenos Aires. Según la información difundida, la aeronave tenía previsto trasladar pasajeros hacia Estados Unidos. La presencia del avión alimentó las especulaciones sobre una posible conexión con el senador, aunque no se presentaron registros que confirmaran que Bolsonaro hubiera abordado el vuelo.
El Gobierno argentino negó que Flávio Bolsonaro hubiera ingresado al país, mientras que una fuente de la Policía Federal brasileña indicó que no existía constancia formal de su salida de Brasil. Según los reportes periodísticos, las autoridades revisaban los movimientos fronterizos para establecer si el dirigente había abandonado el territorio brasileño sin quedar registrado. Por eso, la hipótesis de una fuga seguía abierta, pero no estaba acreditada de manera independiente.
En paralelo, comenzaron a circular versiones sobre una presunta operación de extracción coordinada desde Estados Unidos. Simón Levy, presidente de The Americas Council, aseguró en una entrevista televisiva que el senador ya se encontraba en territorio estadounidense y atribuyó el operativo al Departamento de Estado, con una supuesta autorización del secretario Marco Rubio. También sostuvo que la información sobre Puerto Iguazú habría funcionado como un señuelo. Esas afirmaciones no habían sido corroboradas oficialmente.
La posible participación de Washington también apareció en reportes de medios brasileños que citaron a personas cercanas a la familia Bolsonaro. Según esas versiones, la administración de Donald Trump habría estado al tanto del traslado y podría concederle asilo político. No obstante, no había una confirmación independiente sobre la intervención oficial estadounidense ni sobre la existencia de una solicitud de protección. Flávio Bolsonaro mantiene vínculos políticos con el entorno republicano y había visitado Estados Unidos en mayo.
El trasfondo judicial explica la repercusión del episodio. El juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes había dispuesto que Flávio no saliera de Brasil y ordenado la entrega de sus pasaportes en el marco de una investigación por presunto lavado de dinero. Tras vencer el plazo judicial, la Policía Federal canceló sus documentos de viaje, según los reportes publicados. La eventual salida del senador podría agravar su situación si se comprobara que incumplió la restricción.
La controversia también se vincula con la situación del resto de la familia Bolsonaro. Jair Bolsonaro permanece preso tras ser condenado por su participación en una trama golpista, mientras que su hijo Eduardo reside en Estados Unidos desde 2025. Si se confirmara la llegada de Flávio, ambos hermanos podrían reunirse allí, en medio de la crisis política y judicial que atraviesa el clan. Por ahora, la ruta exacta del senador y el eventual papel de Estados Unidos y la Argentina continúan sin una confirmación oficial concluyente.



















