El peronismo volvió a reunir a Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner para ordenar su estrategia de cara a 2027.
El peronismo volvió a sentarse alrededor de una misma mesa para intentar ordenar su estrategia de cara a las elecciones de 2027. Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner encabezaron una cumbre junto a gobernadores y jefes parlamentarios, en un intento por unificar posiciones y recuperar iniciativa frente al Gobierno de Javier Milei. La reunión duró tres horas y tuvo entre sus principales temas las PASO, el Presupuesto 2027 y la situación fiscal de las provincias.
Pero detrás de la foto de unidad aparece una dificultad evidente para el PJ: cuando necesita mostrar renovación, vuelve a recurrir a los mismos nombres que protagonizaron los últimos años de la política argentina. Kicillof, Massa y Máximo Kirchner representan distintas vertientes del peronismo, pero ninguno puede ser presentado como una figura completamente nueva frente a un electorado que viene castigando a la dirigencia tradicional.
La postal también vuelve a poner en escena al kirchnerismo y a dirigentes que estuvieron vinculados, de una u otra manera, con el ciclo político que terminó en 2023. Máximo Kirchner conserva el liderazgo de La Cámpora y del PJ bonaerense, Kicillof busca proyectarse desde la Gobernación y Massa intenta recuperar protagonismo nacional después de haber sido candidato presidencial y ministro de Economía.
El problema para el peronismo es que la reunión parece más una respuesta defensiva que el inicio de una renovación. Mientras el oficialismo intenta consolidar su proyecto y construir una identidad política para los próximos años, el PJ vuelve a discutir alrededor de dirigentes que ya tuvieron oportunidades para gobernar, administrar y definir el rumbo del espacio.
Massa es quizás el caso más evidente. El exministro de Economía fue candidato presidencial en 2023 y llegó a disputar el balotaje después de haber encabezado durante más de un año el Palacio de Hacienda. La derrota frente a Milei dejó al peronismo obligado a revisar su estrategia, aunque ahora el dirigente vuelve a ocupar un lugar central en la mesa que pretende definir el futuro electoral del espacio.
Kicillof, por su parte, aparece como una de las principales alternativas presidenciales del peronismo, aunque su figura también está fuertemente asociada al kirchnerismo y a la gestión bonaerense. Máximo Kirchner completa el triángulo de poder, con una conducción partidaria que mantiene una fuerte influencia sobre el peronismo bonaerense. Los tres aparecen hoy como las figuras con mayor peso nacional dentro del espacio, según la propia descripción del escenario interno.
La falta de una renovación profunda se vuelve todavía más visible cuando la principal bandera de la reunión es la defensa de las PASO. Los dirigentes coincidieron en sostenerlas como mecanismo para construir una oferta electoral amplia, mientras también cuestionaron a los gobernadores Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo por su acercamiento al Gobierno. Es decir, además de buscar nuevos liderazgos, el peronismo continúa enfrascado en las mismas discusiones internas que lo atravesaron durante los últimos años.
La cumbre puede servir para ordenar al PJ, pero también deja expuesta su dificultad para ofrecer algo distinto. En lugar de una nueva generación de dirigentes y una revisión profunda de las recetas que llevaron al espacio a su actual situación, la respuesta vuelve a ser una mesa integrada por Kicillof, Massa y Máximo Kirchner. El desafío para el peronismo no será solamente encontrar un candidato para 2027, sino convencer a una sociedad que ya escuchó muchas veces los mismos nombres y las mismas promesas de que esta vez el resultado será diferente.



















