Siempre digo que Cristina es la persona que más daño le hizo a la Argentina y la que más daño le puede seguir haciendo. No solo porque junto a Néstor lideraron desde el estado una asociación ilícita que produjo una cleptocracia de dimensiones colosales.
Además por su concubinato ideológico y de corrupción con las dictaduras que más violaron los derechos humanos como las de Fidel Castro, Hugo Chávez y Daniel Ortega.
Cristina le dejó al país una herencia maldita que incluyó a Alberto Fernández, el peor presidente de la historia.
Pero lo que hoy quiero plantear es que Cristina, también dejó al peronismo herido de muerte política y al borde del abismo. Porque va a ser muy difícil que el peronismo vuelva al poder con la mochila de piedras que significa defender a una delincuente con condena firme de la Corte Suprema de Justicia.
La encrucijada de los intendentes y gobernadores peronistas es que los obligan a no respetar una de las 20 verdades peronistas: la única verdad es la realidad. Y la verdad es que Cristina es una ladrona. Nadie robó tanto durante tanto tiempo. Esa es la realidad que los candidatos peronistas no pueden decir. Hasta los que no participaron del latrocinio se tienen que quedar callados. Por lo tanto, se les complica llegar a un electorado independiente con mentiras o mirando para otro lado. Y esa es la base. Si el peronismo no hace una profunda autocrítica del período kirchnerista y del robo del siglo, es más difícil que le crean el resto de las propuestas.
Las últimas declaraciones de Aníbal Fernández lo demuestran. Vale la pena escucharlo con atención.
Por un lado dice “no me van a ver como un pelotudo con el cartel de “Cristina libre”, pero de inmediato dice que ella es inocente. Pero confirma que Cristina “no puede ser candidata”. Está inhabilitada de por vida. Le pega un palo a Máximo Kirchner porque Aníbal está por sumarse al equipo de Axel Kicillof. Critica a Máximo, el príncipe heredero al quejarse porque llega “a la lapicera aferrándose a la madre”.
Dice que el cartelito de “Cristina libre” es un horror, pero se lo enchufaron a Lula.
Lamentablemente, muchos candidatos hicieron campañas con engaños y promesas que luego no cumplieron. Pero es imposible buscar votos con mentiras tan groseras y evidentes que dicen que Cristina es inocente. La única que se atrevió a decir la verdad fue María Eugenia Bielsa que dijo en un acto partidario que “robamos y no hay que robar en la Argentina”.
Tiene razón. Es algo que no se puede ocultar. Poner la libertad de Cristina como objetivo principal está muy lejos de la gente y sus necesidades. Este es un grave problema para Axel Kicillof. Si habla de Cristina y dice que es inocente como dijo Aníbal Fernández, su credibilidad se cae hunde. Y si no dice nada, los cristinistas más fanáticos que no son pocos lo van a boicotear. Está atrapado y sin salida.
Como si esto fuera poco, son muchas las personas que se enriquecieron en los gobiernos K. Prometieron redistribuir la riqueza y cumplieron: la distribuyeron entre ellos.
Yo los llamo el “Cartel de los Pingüinos Millonarios”. Hablo de casi todos los ministros y gran parte de los funcionarios, de malandras como Lázaro Báez y hasta de Daniel Muñoz y Fabián Gutiérrez, los secretarios privados de Néstor y Cristina.
Ambos murieron millonarios y no se sabe si fueron testaferros del matrimonio presidencial o les robaron a Néstor y Cristina por eso de que “el que le roba a un ladrón, tiene 100 años de perdón”.
En un par de días se cierra la subasta electrónica por una lujosa mansión en Villa Devoto de Daniel Muñoz que salió a remate.
La base es de casi un millón de dólares. Es solo uno, y solo uno, de los bienes decomisados y que se van a decomisar de todo lo que Muñoz compró con los dólares sucios de la mega corrupción de estado.
Muñoz, que falleció en mayo de 2015, era un petiso, rubio y gordito, muy parecido al humorista británico Benny Hill. Pero no era ningún gil. Por lo menos él se creía muy vivo.
Conoció a los Kirchner cuando entró a trabajar como cobrador a su estudio jurídico. Se podría decir que siempre tuvo ese rol, el de cobrador. Porque fue el principal recaudador de fondos de coimas del gigantesco sistema de corrupción que instalaron los Kirchner. Muñoz era el encargado de recibir los bolsos, valijas y mochilas cargados de dólares y euros sucios, esconderlos en el sur y luego lavarlos.
Todos los caminos llevaban a Muñoz que, en casi todos los casos atendía en el departamento de Recoleta donde vivió el matrimonio presidencial. Cuando Muñoz se incorporó al gobierno nacional, declaró como único patrimonio un VW Gol modelo 99. Cuando se murió, según el cálculo de Víctor Manzanares, el arrepentido ex contador de los Kirchner, tenía alrededor de 200 millones de dólares, invertidos en su mayoría en empresas y propiedades lujosas. ¿Escuchó bien? Doscientos millones de dólares. De un Gol modelo 99 a la fortuna propia de un magnate.
De todos modos eso da una magnitud del total robado al pueblo argentino. Está claro que fueron los patrones del mal de Santa Cruz.
Muñoz era muy maltratado por Néstor. Era una costumbre del ex presidente, manosear el trasero o empujar o directamente pegarle un cachetazo a sus colaboradores de menor rango. Muñoz la ligaba siempre. Incluso le pegada delante de los periodistas. Yo fui testigo.
El océano de billetes viajaba en el avión presidencial, algo que el propio piloto confirmó y en el aeropuerto nadie se atrevía a revisar la camioneta en la que se llevaban los bolsos a la casa de María Ostoic, la madre de Néstor.
En su impunidad absoluta, llegaron a comprar un hotel flotante de 5 estrellas que navegaba por el Lago Argentino.
El matrimonio Muñoz compró
5 terrenos en el bellísimo archipiélago de Turks and Caicos.
Tenían pensado construir un resort para millonarios vip. Es que las 40 islas que pertenecen a Gran Bretaña tienen una barrera de coral de 14 millas y un hermoso mar cristalino.
Por esto y por las propiedades que compraron en Miami y en Nueva York, intervino el FBI y las cosas se están poniendo más complicadas para el entorno de los K y para la propia Cristina. Porque la inquietud principal es: ¿De dónde sacaron los Muñoz y los Kirchner tantos millones de dólares con semejante opulencia casi de jeque árabe? Era tanto el dinero que también pudieron comprar en Argentina empresas del rubro petrolero, inmobiliario, de insumos farmacéuticos y en Miami hasta un supermercado. La frutilla del postre, la cima de la delincuencia, es que se atrevieron a comprar dos departamentos en el legendario Plaza Hotel, en la 5ta avenida, en el corazón de Nueva York.
Uno de ellos les costó 14 millones de dólares. Es un lugar reservado para las grandes figuras del mundo del espectáculo como Mick Jagger, Marlene Dietrich, Marilyn Monroe, o Frank Sinatra, entre otros. Hasta ese lugar llegó el secretario privado de Néstor y Cristina Kirchner.
Muñoz, fue un cadete con traje y corbata, un corre ve y dile con 200 millones de dólares. Solo en la Argentina K podía ocurrir eso. Nunca trabajó de nada que no fuera secretario de Néstor. Por eso digo que Daniel Muñoz, y los Kirchner, se enriquecieron como por arte de mafia.
Editorial de Alfredo Leuco en Radio Mitre



















