Todos unidos triunfaremos… sin Macri

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La gran novedad política es que ya está cerrado el acuerdo entre La Libertad Avanza y el PRO para ir juntos contra el kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires. El objetivo es cerrar el ciclo del cristinismo chavista y corrupto que tanto mal le hizo y le puede seguir haciendo al país en general y a la provincia de Buenos Aires en particular. En palabras del presidente Javier Milei, se intentará “colocar el último clavo en el ataúd del Kirchnerismo”.

“El jefe” de esa construcción electoral es, obviamente, Karina Milei. Ayer estuvo sellando el pacto de ayuda mutua con Cristian Ritondo y Diego Santilli. Ritondo es el presidente del PRO bonaerense y jefe del bloque de diputados macristas. Santilli, según diversas encuestas es el amarillo que mejor mide en ese distrito.

La semana pasada, en este programa, Ritondo confirmó que Mauricio Macri estaba de acuerdo y que le había delegado el papel de liderar las negociaciones.

La alianza o el frente o la lista conjunta seguramente llevará el color violeta, varios dijeron que es la más adecuada para ganarle a los K y el nombre de La Libertad Avanza. Irán juntos en ambos comicios, el de setiembre para elegir legisladores provinciales y el de octubre para designar diputados nacionales. Es casi una exigencia de los intendentes del PRO y de varios radicales o vecinalistas que aseguran que el huracán mileísta se debe acompañar y no enfrentar. Todos quieren conservar sus mayorías en los consejos deliberantes para asegurar su estabilidad.

Irónicamente, podrían cantar la marchita peronista: “Todos unidos triunfaremos”.

Se podrán ver actos, afiches y tal vez publicidad donde convivan fotos de los hermanos Milei, con Ritondo y Santilli.

No estará Mauricio Macri que es el excluído de este convenio. Se sumará Espert que será el que encabece la lista y el que esta mañana fue letal contra Cristina, Axel Kicillof y Sergio Massa que, en principio piensan competir. Dijo que el frente anti kirchnerista es un frente anti miseria para desalojar esta maldición que vienen padeciendo los bonaerenses.

Espert aseguró que destruyeron la provincia y la llenaron de narcos, asesinos, chorros, chantas.

La decisión estratégica y conceptual de unir todas las fuerzas posibles contra los K ya está tomada. Pero Espert explicó que no es solo un frente anti. Que tienen que llegar a acuerdos en varios temas estratégicos como “dejar de ser esclavos impositivos y aplicar la motosierra y el hacha”.

Hoy mismo se conoció que Kicillof aumentó casi el 10% de la segunda cuota del impuesto inmobiliario rural y lo hizo con facultades delegadas. ¿Es legal? ¿Saben gobernar de otra manera que aumentar impuestos a los que producen?

Uno de los temas que más preocupan a los bonaerenses lo resumió en su consigna de “cárcel o bala” y en detonar la puerta giratoria de la justicia para los delincuentes. De los tantos fracasos y dogmatismos zaffaronianos de Cristina y su banda, este es tal vez el que más muertos ha producido. Varios prejuicios presuntamente progres, alentaron y fomentaron el delito y a los narcos. Primero porque consideran al victimario, o al pistolero, o al malandra una víctima de la injusticia del sistema capitalista y perjudican por segunda vez a las verdaderas víctimas y a sus familias. Segundo porque no confían en las fuerzas de seguridad. Atrasan décadas y todavía ven un uniforme y lo acusan de estar vinculado a la dictadura militar. La inmensa mayoría de los policías y gendarmes no había nacido en 1976 cuando la banda de Videla cometió crímenes de lesa humanidad.

Y el tercer concepto nefasto y profundamente equivocado es que la seguridad es un tema de los ricos y una bandera de la derecha. Se nota que viajan poco y nada en los trenes del Conurbano profundo. Son insensibles y cómplices cuando motochorros matan a un repartidor por dos pesos, o fusilan a alguien que se niega a entregar su celular o su mochila. Miran todo por el agujero de la cerradura de la idelogitis, que es la inflamación de la ideología. Si no reconocen la gravedad del problema que además afecta claramente a los trabajadores más humildes, jamás van a solucionarlo. Los asesinos se cansaron de matar laburantes y policías en la provincia donde manda el kirchnerismo.

Eso se tiene que terminar. Con profesionalismo democrático, mano justa y con una justicia que deje de liberar delincuentes en cinco minutos.

Y el otro gran tema es la educación que destruyó el principal instrumento de la movilidad social ascendente con la que tanto se llenan la boca. Sindicalistas patoteros como Roberto Baradel

 llenaron de paros a los gobiernos no peronistas y solo defienden sus privilegios y su quintita. Se golpean el pecho hablando de la gloriosa educación pública pero con sus actos han producido un verdadero éxodo hacia la educación privada. Los padres quieren que sus hijos vayan a clase. Para que aprendan y tengan el mayor instrumento de igualdad social que se conoce. Pero estos muchachos manejan como burócratas los gremios y hasta el Ministerio de Educación. Se la pasaron adoctrinando a maestros y a chicos que no pueden leer y escribir correctamente o que tienen problemas para comprender un texto sencillo. Es la peor herencia que nos dejará el kirchnerismo corrupto, el nacional populismo que detonó la Argentina.

Pero no todo es tan fácil. Hay un inconveniente que no tiene una resolución sencilla. La conducción de caudillo que ejerce Javier Milei exige verticalismo y no acepta la mínima disidencia. Produce miedo a pronunciarse. Muchos se callan para no sufrir los ataques de las brigadas de las redes y para no ser eyectados del acuerdo. La prueba más cabal de esto es que no hubo una sola voz del PRO que se solidarizara con Jorge Macri o que criticara aunque sea suavemente el desplante de Milei de dejarlo con la mano en el aire, sin saludarlo aunque sea protocolarmente.

Ese tipo de vínculo político, el de la sumisión, no es el estilo de amarillos o radicales a quienes Milei descalifica como “ñoños” republicanos. Este es un gran tema para fijar las reglas del juego. Unirse contra lo peor de la Argentina que es el kirchnerismo es un paso adelante en la democracia. Pero someter a sus aliados al estilo “subordinación y valor para defender a Milei” deteriora los mecanismos republicanos. De cómo se resuelva esa ecuación, sabremos la fortaleza de esa unidad que por ahora, es meramente electoral. Sirve para cantar “Todos unidos triunfaremos.