El editorial de Alfredo Leuco en LN+
Máximo Kirchner espera y desespera porque, en poco más de tres semanas, deberá sentarse en el banquillo de los acusados. El 23 de octubre comenzará el juicio oral en el que puede ser condenado junto a su madre por asociación ilícita y lavado de dinero.
En estas horas, la justicia recibió una pericia clave realizada por expertos de la Corte Suprema y es demoledora contra los Kirchner. En las 30 páginas del informe se dice que “hay serias inconsistencias contables”. En criollo eso significa, flojo de papeles, exceso de dibujos. Mucha oscuridad y nada de transparencia. Choreo que no se pudo ocultar. Delincuencia a cielo abierto. El robo del siglo que lideraron Néstor y Cristina y que involucraron a Máximo fue el máximo fracaso.
Porque no pueden explicar ante la justicia ni ante la sociedad la manera colosal en la que se enriquecieron. Si hasta compañeros de ruta que se sacaban fotos con Máximo, como Santiago Cúneo, acaban de decir que el príncipe heredero de la reina Cristina no sabe ni contar con los dedos los 15 millones de dólares que confesó como patrimonio.
Máximo recibe durísimas críticas por ultraizquierda de parte de Luis D’Elía, antisemita y filo vocero de Irán y por ultraderecha de Santiago Cúneo, otro judeófobo y hoy flamante soldado de las fuerzas de Axel Kicillof.
Luis D’Elia, que antes le chupaba las medias, ahora lo acusa de todo, incluso de ser adicto a sustancias prohibidas.
Cúneo, afiliado el Partido Justicialista por Andrés “el Cuervo” Larroque, ex lugarteniente de Máximo, insultó como nadie insultó en su vida a Cristina y también le exigió al líder de La Cámpora que deje de “financiar a la izquierda troska”.
Fueron tan groseras sus descalificaciones sexuales hacia Miriam Bregman que desde varios sectores del justicialismo le reclamaron a Kicillof que expulsara a Cúneo. Pero no pasó nada. Siga, siga. En definitiva son todos compañeros y a los compañeros se los encubre. A los enemigos ni justicia. ¿Le suena?
Máximo, en el banquillo de los acusados deberá tratar de explicar lo inexplicable en la causa Los Sauces, una inmobiliaria que funcionaba como pantalla para recibir coimas a cambio de la adjudicación de obras públicas. De hecho el 88% de sus ingresos fueron pagos de solo dos clientes. ¿Adivine de quien se trata?
Si, acertaron. Lázaro Báez que se levantó y anduvo con los bolsillos llenos de dólares sucios y Cristóbal López que descubrió el enriquecimiento veloz bajo el calor del matrimonio Kirchner.
En una charla reciente, Máximo aseguró que “Cristina tiene la voluntad de ser candidata a presidente” el año que viene.
Laura Alonso, vocera de Jorge Macri ironizó en un posteo: “Yo también tengo voluntad de ser Madonna”.
Máximo sostiene que si no dejan que los argentinos voten a Cristina se degrada la democracia. Y es todo lo contrario. La democracia fue degradada por la cleptocracia y el latrocinio que su familia cometió desde el poder. Nunca nadie le robó tanto durante tanto tiempo.
Y por otro lado, la democracia se fortalece respetando las leyes y las resoluciones de la justicia. Cristina fue condenada a no ejercer cargos públicos de por vida. Más de 20 jueces y fiscales (casi todos nombrados por ella), llevaron adelante esta causa que fue confirmada por la Corte Suprema de Justicia. Caso cerrado. No se habla más de esto. Y la presentación que sus abogados hicieron es solo un manotazo de ahogado para comerle la billetera de Cristina. Ni la ONU, ni nadie, pueden modificar una decisión de la máxima instancia de la justicia.
Con su cara de piedra y en su intento de ensuciar la cancha Máximo rechazó la sentencia porque “la pena accesoria (la inhabilitación perpetua) es más alta que la principal (los 6 años de cárcel).
En febrero, Máximo Kirchner cumplirá medio siglo. Claramente, está atravesando uno de los peores momentos de su vida. Todas las noticias son malas y preocupantes para el fundador de La Cámpora que pasó de el sueño de ser “los pibes para la liberación” a la pesadilla de convertirse en los “muchachotes para encubrir la corrupción”.
Como si esto fuera poco, la Cámara de Casación Penal, está a punto de decidir si avala el pedido de los fiscales de decomisar 20 propiedades de la familia Kirchner, incluido el departamento de San José 1111 donde esta presa Cristina.
Es una orden judicial que pretende recuperar para el pueblo, parte de lo que le robaron a los argentinos. Se trata de 685 mil millones de pesos. Una fortuna descomunal.
Repito, solo en la causa Vialidad, todos los condenados tienen que devolver la friolera de 685 mil millones de pesos y esa es solo una de las causas. Todavía faltan las más graves, como los cuadernos de las coimas K que es el saqueo más grande cometido desde el etado en democracia.
Máximo nunca demostró tener condiciones para ejercer el liderazgo. Su único mérito es el apellido y ser hijo de dos ex presidentes de la Nación. No es un buen orador. Carece de carisma y formación intelectual.
A duras penas terminó el secundario y abandonó rápidamente la intención de ser periodista deportivo o abogado.
Siempre fue un nene de Mamá.
Su lugarteniente Andrés “El Cuervo” Larroque se dio cuenta que estaba al servicio de un muchacho de poco vuelo y se fue con Kicillof. Juan Cabandié y José Ottavis hicieron más papelones que gestiones destacadas y Wado de Pedro, nunca terminó de consolidarse como referente pero es el senador que más fortuna personal posee.
El liderazgo de Máximo, fue mínimo. Si se llamara Gómez o Pérez, sería un esforzado militante, pero jamás un dirigente. Los cargos que ocupó y todavía ocupa los consiguió de prepo. Chapeando. Detrás de las polleras de Cristina.
Profundidad cero. Estrategia, menos diez. Incluso demostró en imágenes que ni siquiera tiene calle. Cuando hubo represión en las inmediaciones del antiguo departamento de su madre y encogió sus hombros y frenó su trote, demostrando temor y falta de picardía.
El mismo ridículo ostentó en una acto donde se subió al para avalanchas con Mayra Mendoza. Tenían que agarrarlo porque en cualquier momento se venía abajo. Era patético verlo. Demasiada platea vip y poca tribuna popular.
Está claro que los liderazgos no se imponen. Son naturales por las virtudes del conductor o se ganan en elecciones o con representación soc



















