Cristina espera y desespera. Sabe que es muy probable que pase todo el resto de su vida en prisión domiciliaria y con tobillera electrónica porque todavía faltan las condenas en las causas más graves del latrocinio que ella lideró.
Cristina es totalmente consciente de que seguirá inhabilitada de por vida para ejercer cargos públicos y por eso, toma decisiones infantiles que no son dignas de una mujer que fue dos veces presidenta de la Nación.
No recuerda una sentencia demoledora de Juan Domingo Perón que dijo: “De todos lados se vuelve, menos del ridículo”.
Eso está claro porque Cristina no actúa con ese criterio. Su presentación ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la incorporación de dos abogados extranjeros y la columna que publicó en los diarios “El País” de España y “Liberación” de Francia dejan expuesto lo grotesco de su decisión.
Solamente le faltó publicar su insólito texto en el diario Granma de Cuba.
Digo que toda esta movida fue un absurdo, un esperpento extravagante porque son sinónimos de “ridículo”. Insisto con lo que dije hace instantes: la ridiculez de Cristina no tiene retorno, aunque ella se hizo híper millonaria con el cobro de retornos o coimas. Pero vamos por partes.
Dice que fue perseguida y condenada por ser mujer. Es tragicómico y burdo lo que sostiene. La condena firme que tiene en la causa Vialidad fue por ladrona, por corrupta. Jamás se hizo referencia a su condición de mujer. Es un argumento tan falso que no se sostiene ni un segundo. Por ejemplo, no puede explicar porque fueron condenados en esa misma causa ocho hombres. Todos cómplices del robo de los dineros de todos los argentinos. Lázaro Báez y José López, no son claramente mujeres.
Y fueron condenados. El resto, fueron funcionarios de Vialidad Nacional y de la provincia de Santa Cruz. Hay que agregar que, en otras causas de corrupción, también fueron condenados por ladrones, varios varones como su vicepresidente, Amado Boudou, su gerente de coimas y lavados, Julio de Vido, Ricardo Jaime y siguen las firmas.
De paso digamos que Cristina nunca defendió a estos cómplices. Y eso no lo olvidaron nunca los que fueron a la cárcel. Todos integraban lo que defino como el Cartel de los Pingüinos Millonarios.
A Beraldi le trajeron refuerzos de Brasil y España. Su abogado histórico, por orden de Cristina, se la pasó metiendo recursos, chicanas y pidiendo amparos.
Nunca hicieron una defensa jurídica. Es que no pueden justificar la fortuna que la familia Kirchner y casi todos sus funcionarios, robaron del estado. Siempre hablaron de “lawfare”, de una persecución porque ella se auto percine como una líder que defiende al pueblo y que puede ganar elecciones. En algunos momentos apelaron al abogado Gregorio Dalbón,
un provocador y patotero mediático pero que no ganó un solo juicio importante. Es que es muy difícil defender a los que cometieron delitos y dejaron los dedos pegados. Confiaron demasiado en la impunidad que les iba a dar quedarse a vivir en el poder. No ocurrió. Ahora sumaron a Rafael Valim, que en Brasil logró hacer zafar a Lula del caso conocido como “Lavajato”.
Pero la figura mas estrafalaria fue el que trajeron de España. Se llama Francisco Javier Borrego un abogado con muchos pergaminos judiciales pero con terribles contradicciones con el pensamiento ideológico de Cristina.
Está en contra de las políticas de género que tanto defiende Cristina. De hecho, insisto: delira diciendo que fue condenada por ser mujer. Borrego, en un acto de la ultraderecha del partido Vox en España, fue durísimo con esa postura y hasta se auto percibió como Francisca Javiera y dijo “no me discutan, soy mujer”. Como si esto fuera poco se sabe que Vox tiene una hermandad política con La Libertad Avanza de Javier Milei. ¿Quién le recomendó este abogado a Cristina? ¿El enemigo?
Todo ajustado a derecho. La condena en este caso respetó los tiempos y todos los derechos constitucionales.
La causa Vialidad pasó por los despacho de alrededor de 20 magistrados, la mayoría designados por Cristina. ¿Tanta gente se puso de acuerdo para perseguir a Cristina? Ella denunció una conspiración de una “justicia machista” pero la mayoría de los jueces que tuvieron el expediente en sus manos no fueron designados por Mauricio Macri ni por Javier Milei. Borrego, mostró cierto manejo del lunfardo y el lenguaje coloquial argentino: hablo de que Cristina no es una chorra ni una Kuka.
También exhibió su espectacular reloj Rolex y sus increíbles gemelos en los puños de su camisa: eran mini muñequitos de Lego.
Las mentiras de Cristina. Ella disfruta de colocarse en el lugar de una revolucionaria castigada por los poderosos empresarios, los medios y los tribunales. En su columna asegura que “nunca van a poder quebrar mis convicciones”, pero la realidad es que nadie quiere eso. La inmensa mayoría del pueblo argentino quiere que pague por lo que robó y que devuelva el dinero. Ningún expediente habla de sus convicciones. Con cientos de pruebas, habla de delitos cometidos desde el estado, habla de ausencia de valores éticos y de falta absoluta de honestidad.
Quiere que la juzgue el pueblo en las urnas. Cristina está convencida que podría ganar una elección pese a la cleptocracia que lideró. Quiere que la habiliten para competir en las primarias y marcarle la cancha a Axel Kicillof.
Pero va a ser imposible. Los organismos internacionales tienen sus tiempos largos para tratar estos temas, y aunque lo resolvieran a su favor, ese hecho no es vinculante. El diario La Nación definió estas acciones como “el último escenario” para la ex presidente condenada.
Y mucho menos si el fallo está firme por la Corte Suprema de Justicia de un país democrático y respetando todas las garantías constitucionales. Le recuerdo que ella fue condenada en junio del 2022, cuando todavía tenía un año de mandato en el poder como vice presidenta.
Cristina espera y desespera. Por eso es imposible que vuelva del ridículo. De nada vale que corra, el incendio va con ella.



















