Los principales candidatos a suceder al Papa Francisco y cómo será la elección

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No solo se nombrará al próximo líder de 1.370 millones de católicos, sino que también marcará el rumbo de la doctrina, la transparencia y la cercanía de la Iglesia a su feligresía.


Tras la muerte del papa Francisco a los 88 años, el Vaticano se encamina hacia un nuevo cónclave para definir quién será el próximo líder de la Iglesia Católica. El deceso, confirmado por el camarlengo Kevin Joseph Farrell desde la Casa Santa Marta, deja una silla vacía en un contexto de tensiones entre los sectores progresistas y conservadores del Vaticano. El fallecido Jorge Bergoglio, primer pontífice latinoamericano, moldeó la Iglesia durante más de una década con un fuerte enfoque social, y ahora la pregunta es quién continuará —o romperá— ese legado.

Uno de los nombres que suena con más fuerza es el del filipino Luis Antonio Tagle. Ex arzobispo de Manila y actual prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, representa la cara más empática del ala progresista. Tagle ha promovido una Iglesia cercana a las comunidades más humildes y es admirado por su mensaje de misericordia, inclusión y justicia social. Con 67 años, sería un sucesor natural de Francisco, ya que comparte gran parte de su visión.

Otro nombre fuerte en la línea reformista es Matteo Zuppi, arzobispo de Bolonia y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana. Tiene 69 años y ha sido un referente dentro de la Comunidad de Sant’Egidio, muy activa en la resolución de conflictos internacionales. Es conocido por su calidez humana y sus esfuerzos por tender puentes dentro y fuera de la Iglesia. Su estilo conciliador y abierto lo coloca como una figura de consenso para quienes buscan dar continuidad al espíritu de Francisco.

En una posición más intermedia aparece Pietro Parolin, el actual secretario de Estado del Vaticano. Italiano, de 70 años, es un hábil diplomático que ha manejado temas espinosos como el acuerdo con China. Parolin podría ser un papa de transición que combine la apertura bergogliana con un perfil institucionalista más tradicional, y su experiencia política dentro de la Santa Sede le otorga peso real entre los cardenales electores.

Del lado más conservador, nombres como Willem Eijk (Países Bajos), Peter Erdő (Hungría), Gerhard Müller (Alemania) y Malcolm Ranjith (Sri Lanka) representan a un sector que ha criticado las reformas del papa Francisco, en especial las relacionadas con la moral sexual, la liturgia y el rol de los divorciados. También suenan, aunque con menos fuerza, Raymond Burke (EE.UU.) y Peter Turkson (Ghana), quienes han alternado momentos de cercanía y tensión con el difunto pontífice.

Pese a la diversidad de perfiles, los analistas señalan que cerca del 60% del colegio cardenalicio fue nombrado por Francisco y responde a su visión pastoral. Eso deja como favoritos a Tagle, Zuppi y Parolin, figuras que, cada una a su modo, podrían garantizar una continuidad del modelo eclesiástico iniciado por Bergoglio en 2013. El próximo cónclave definirá no sólo al nuevo papa, sino también el rumbo espiritual, político y cultural de la Iglesia en las próximas décadas.